BOMBAS fascistas sobre el cielo de Barcelona

Bombardeos de Barcelona word pressLos bombardeos aéreos sobre Cataluña ocasionaron más de 4700 muertos. Barcelona sufrió un total de 51 bombardeos, más de un millón de kilos de bombas, más de 1800 edificios destruidos. El libro de las historiadoras Laia Arañó y Mireia Capdevila, “Topografía de la destrucción”, explica donde cayeron cada una de las 1903 bombas lanzadas por los fascistas. Hubo 1816 muertos, 2719 heridos, 320 edificios destruidos totalmente, 547 parcialmente, 1808 con desperfectos. La Legión Cóndor bombardeó Barcelona del 21 al 24 de enero de 1939, 24 horas antes de la entrada de las tropas franquistas en Barcelona, el 26 de enero.

El primer bombardeo que la capital catalana sufrió tuvo lugar el 13 de febrero de 1937, a cargo del crucero italiano Eugenio di Savoia. En octubre de 1937 fue sobre la Barceloneta; el de la Escola del Mar el 7 de enero de 1938; el de la iglesia de Sant Felip Neri el 30 de enero del mismo año, ocasionando 216 muertos, entre ellos 42 niños que se habían intentado proteger en el refugio bajo la iglesia, y 87 edificios derrumbados: el de la Catedral el 19 de julio de 1938.

El bombardeo más intenso e intencional fue el realizado por los S-81 del 25 Grupo y los Savoia S-79 del 8º Stormo, de la Aviación Legionaria italiana desde sus 3 bases en Mallorca los días 16, 17 y 18 de marzo de 1938. Durante 41 horas hubo 21 incursiones, la mayoría en intervalos de 3 horas, arrojando 44 toneladas de bombas en el centro de la ciudad, afectando a las Ramblas, la Diagonal y la Plaza de Cataluña. Las acciones fueron devastadoras El día más sangriento fue el 17 de marzo, la mayoría de las acciones se sucedieron por la noche. Se lanzaron bombas experimentales de entre 50 y 100 kilos con poca capacidad de penetración pero una gran fuerza expansiva. Además de edificios, las bombas provocaron muchos muertos y heridos entre quienes se encontraban en las vías públicas, restaurantes, plazas, tranvías.

Causaron entre 880 y 1300 muertos y entre 1500 y 2000 heridos entre la población civil. Hubo 48 edificios destruidos y 78 gravemente dañados. Fue uno de los primeros bombardeos de saturación de la historia y el 2º que más muertos causó en la guerra española, tras el de Guernica, cayendo las bombas en la parte más habitada de la ciudad, Barceloneta, Ciutat Vella, Poble-sec, L’Eixample, Gràcia. Las casas destruidas “parecían cortadas por un cuchillo inmenso, como trozos de un pastel”. Las calles bloqueadas por los cascotes, los edificios en ruinas, con sus techos hundidos y sus suelos desplomados, el tendido eléctrico colgando y las cañerías de agua y gas reventadas. Lo que antes era un hogar, un hospital, una escuela o un cine, se convirtió en un amasijo ensangrentado de cemento y metal.

A las 2 de la tarde del jueves 17 de marzo una bomba alcanzó en el cruce de la calle Balmes con la Gran Vía de las Cortes Catalanas un camión militar que transportaba dinamita y que iba ocupado por 23 soldados republicanos. La explosión fue tremenda. Murieron todos los soldados y los transeúntes que caminaban por los alrededores. Cuando terminaron estos raids, 90 hombres, mujeres y niños estaban destrozados y convertidos en cadáveres, y en muchos casos habían volado en pedazos.

El bombardeo fue ordenado personalmente por Benito Mussolini. Las bombas no perseguían un objetivo militar. Eran arrojadas deliberadamente en cadena ininterrumpida en el centro de la ciudad, cebándose en los barrios residenciales y el denso casco viejo, la parte más concurrida y habitada, donde la gente estaba comiendo, paseando, descansando en sus camas. No distinguieron entre combatiente y no combatiente, objetivo militar y civil, zona de combate y retaguardia. La aviación alcanzaba la retaguardia y trasladaba el horror de la guerra a la nación entera en el sentido más literal del término.

El diario La Vanguardia de Barcelona calificó los bombardeos como “la fórmula guerrera más canallesca y miserable que haya cabido en cabeza humana”. El embajador estadounidense Claude Bowers afirmó que “nada en semejante aterradora escala, se había conocido antes”. El primer ministro británico Chamberlain declaró: “no creo que nadie se entere de estas informaciones sin experimentar un sentimiento de horror y repugnancia”. Cuando los terroríficos bombardeos alemanes iniciaron la batalla de Inglaterra, el primer ministro británico Winston Churchill arengó el 18 de junio de 1940: “No quiero menospreciar la severidad del castigo que cae sobre nosotros, pero confío en que nuestros conciudadanos demostrarán ser capaces de resistir como lo hizo el valiente pueblo de Barcelona”.

La derecha española, heredera directa del franquismo cobarde y criminal, insiste en pasar página. Nada más falso, la democracia no es un sistema o régimen: es un proyecto en construcción. Como construcción histórica, su existencia, enriquecimiento y profundización tienen mucho que ver con la memoria de los ciudadanos. Sin memoria la democracia se debilita. Nunca se insistirá lo suficiente en la necesidad de mantener viva la memoria de quienes fueron derrotados en aquella guerra, luchando por un mundo más justo.


Documentos: Wikipedia. El País (Jacinto Antón, Jesús García). Ajuntament de Barcelona. Sin Permiso (Ángel Ferrero). El Periódico (Toni Sust). El Confidencial (EFE). Los Bombardeos de Barcelona Durante la Guerra Civil: Historiografía y Memorialización, Laia Gallego Vila


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