A la memoria de MARIANO BAQUERO RODRIGUEZ, Teniente de Alcalde REPUBLICANO de Coria del Río (Sevilla), ASESINADO por falangistas en septiembre de 1936

Mariano Baquero Rodriguez word pressJuan Miguel Baquero, es bisnieto de un fusilado por los franquistas, Mariano Baquero Rodríguez. Juan Miguel, periodista de eldiario.es, galardonado con los Premios Andalucía de Periodismo por su contribución a la lucha por la memoria histórica, ha publicado ‘Que fuera mi tierra’, un anuario de las intervenciones coordinadas por la Junta en 2015. “Para una víctima del franquismo, este libro es una victoria”, señala.

El libro comienza: “Mis niños, mis niños. Como un desgarro, el grito de Catalina Sevillano cae escaleras abajo. Un grupo de falangistas saca al arrastre a la mujer, que enfila un desenlace inequívoco: la muerte a balazos a manos de golpistas. Dos de sus hijos asisten a la terrorífica escena, tatuada en la memoria de Francisco de 23 meses de edad y de Luis, con 7 años. Casi 8 décadas pasan hasta que la tierra rompe en Paterna de Rivera (Cádiz) en busca de sus restos. O los del padre, Francisco Vega, asesinado días después”. Ésta historia en concreto sucedió en un enclave de la sierra gaditana, donde el equipo destinado a exhumar la fosa localizó los restos de 10 personas.

La fosa de Puerto Real (Cádiz), con casi 2 centenares de restos exhumados: “Ver esa cantidad de cuerpos y, sobre todo, los objetos personales, que dicen que ahí hay una persona… Eso es el ejemplo del terror. Es muy duro ir un día y otro y otro…”, reflexiona Baquero: “He visto imágenes que no se me olvidarán en la vida, y no sólo un cráneo con un agujero de un proyectil, sino restos óseos con evidencia de torturas que son terroríficas, imágenes dantescas”.

Mariano Baquero Rodríguez, nació en Gleves (Sevilla), residía en Coria del Río (Sevilla). Tenía esposa y 4 hijos. Era un industrial de la época, masón, Republicano, amigo de Diego Martínez Barrios, de Blas Infante. Lo ejecutaron unos falangistas en septiembre de 1936, a la altura del Puente de las Delicias, en un lugar donde trabajaba mucha gente del pueblo, hubo personas que lo vieron. Afortunadamente, mi familia pudo ir a recogerlo y está enterrado en el cementerio de Coria.

Mariano Baquero Rodríguez fue juzgado en 1951, por el tribunal especial para la represión de la masonería y el comunismo. Delitos imputados: Actividades comunistas y antecedentes masónicos. El caso fue sobreseído: «La muerte del supuesto culpable es causa de extinción de la responsabilidad criminal», señalaron los juzgadores franquistas. Dice su acta de defunción que el encausado «falleció» en septiembre de 1936. «Falleció», escriben las autoridades herederas del terror fundacional del franquismo como recurso eufemístico donde debían decir: ejecutar. O matar a balazos. Exterminar. Asesinar sin posibilidad de defensa, sin juicio ni sentencia. Seleccionar a una persona por sus ideas, secuestrarla y meterle un par de tiros en la cabeza.

Mi bisabuelo no tenía las manos «manchadas de sangre». No hay delito penal alguno que pese sobre su espalda cuando un grupo de pistoleros fascistas lo detuvo en Sevilla y horas después dejaron su cuerpo sin vida tirado en las inmediaciones de la zona portuaria de la capital de Andalucía. Su único «delito» era ser de izquierdas. Los golpistas aprovecharon para robar gran parte del patrimonio familiar, que nunca ha sido devuelto. Dejaron una familia destrozada, rota, «como el nido al que dan con una escoba», que dice mi amigo Luis Vega.

Una anciana que, siendo niña, había conocido a mi bisabuelo lo contaba: “ Tu abuelo, cuando más hambre había, traía un saco de pan para repartirlo..” Dice “tu abuelo” sin asumir una generación más entre nosotros.”. “..Tu abuelo era bueno, y los que lo mataron eran unos hijos de puta..”. Vecinos que vivían unas casas más allá o más acá y acababan empuñando un arma para matar a sus paisanos. Las fechorías de los gatilleros han quedado tatuadas en el recuerdo íntimo de cada pueblo.

El filósofo Manuel Reyes Mate, que prologa el libro, sostiene que aquel terror de los sublevados, “tan gratuito como concienzudo, tenía una pretensión de largo alcance: desestructurar las familias Republicanas, infundir miedo y borrar huellas”. Y concluye: “Si hoy, 80 años después, presentamos estos relatos como novedades es porque aquella estrategia funcionó”.


Documentos: La marea (Olivia Carballar). Todos los nombres. La obra de Juan Miguel Baquero: “El país de la desmemoria: Del genocidio franquista al silencio interminable


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