JOSÉ ANDRÉS Y MANSO, SINDICALISTA, DIPUTADO SOCIALISTA, ASESINADO por falangistas en la Orbada (Salamanca) en 1936

Jose Andres y Manso word pressJosé Andrés y Manso (Pepe Manso) nació en Salamanca en 1896. Procedía de una familia humilde, su padre era zapatero remendón. En 1925, siendo catedrático de gramática y literatura castellana en la Escuela Normal de Maestros publicó “Castilla: leyendas y poesías”. Estudió con becas Magisterio y Derecho en la Universidad de Salamanca. Desde joven centró su actividad política en la defensa de los intereses de los trabajadores, sobre todo los del campo. Durante los años 20 fue profesor de Lengua Castellana y de Gramática en la Escuela Normal de Maestros, trabajo que simultaneaba con el ejercicio de la abogacía en causas político-sociales. 

Casado con Fe García Encinas, sólo tuvo una hija, Josefina Carlota Andrés García, fallecida tempranamente de enfermedad en 1946. Al advenimiento de la República, en abril de 1931, era presidente de la Federación Obrera de Salamanca (UGT). Durante los años Republicanos llevó a cabo una incesante actividad por toda la provincia de Salamanca para impulsar la acción de las sociedades obreras locales, ya que la nueva legislación laboral de Largo Caballero (jornada de 8 horas, bases de trabajo, jurados mixtos, ley de términos municipales), unida a la Reforma Agraria, era causa de continuos enfrentamientos con la patronal agraria. A lo largo de 1933 la derecha local, organizada en el Bloque Agrario y Acción Popular, emprendió un permanente hostigamiento a través de la prensa contra la Federación Obrera, a la que consideraban culpable de todos los males de la provincia.

En octubre de 1933 Manso fue elegido por la Federación Obrera candidato a diputado en la lista del PSOE, obteniendo acta de diputado, interviniendo entonces en plenos y comisiones, sobre todo para denunciar la situación de los trabajadores del campo en Castilla, Extremadura, Región Leonesa y Andalucía, y asuntos relacionados con los sucesos de octubre de 1934. Fue abogado defensor de los procesados por el levantamiento de octubre de 1934. Integrado en el sector de la izquierda caballerista del PSOE, fue director de Tierra y Trabajo, periódico socialista de Salamanca y secretario provincial de la Federación Nacional de Trabajadores de la Tierra (UGT).

En las elecciones del 14 de febrero de 1936 salió elegido diputado. Empezó en las Cortes el durísimo debate de la limpieza de las actas de Salamanca, en el que Manso tuvo un papel estelar con vibrantes intervenciones, que terminó con la anulación de tres actas de las derechas, que fueron asignadas a Casto Prieto, Valeriano Casanueva y Filiberto Villalobos.

El 19 de julio de 1936 fue detenido por los militares sublevados e ingresado en la prisión provincial a disposición del comandante militar, general Manuel García Álvarez. El día 28, fue sacado de la cárcel junto al alcalde Republicano de Salamanca Casto Prieto Carrasco y Julio Barbero, directivo de la Casa del Pueblo de Salamanca, y entregados a un piquete que acudió a recogerlos en virtud de una orden escrita del comandante militar de Salamanca, general Manuel García Álvarez, con la excusa de conducirlos a disposición del capitán general de la VII División Orgánica, general Andrés Saliquet Zumeta en la prisión provincial de Valladolid.

Fueron salvajemente torturados, siendo arrastrados atados a una camioneta durante varios kilómetros hasta La Orbada, donde fueron cruelmente asesinados: Julio Barbero fue decapitado, Casto Prieto Carrasco asesinado a tiros y José Andrés Manso ajusticiado con un estoque. Sus cadáveres quedaron abandonados en la cuneta de la carretera en el punto kilométrico 89,9 de la carretera de Valladolid a Salamanca el 29 de julio, donde fueron encontrados, siendo enterrados allí mismo al amanecer por varios campesinos de La Orbada.

El asesinato de los presos políticos de la prisión provincial era organizado desde la comandancia militar y el gobierno civil, tras el hallazgo de los cadáveres no se siguió investigación alguna. Al contrario, el 6 de agosto de 1936, el general Mola emitió una orden por la cual todos los cadáveres encontrados en los campos y caminos, con signos de muerte violenta, miles en todo el territorio controlado por Mola, debían ser enterrados sin más averiguaciones, como producto de “hechos de guerra” o “enfrentamiento con la fuerza pública.” La legalización del asesinato, en definitiva, pero también la ocultación de la represión.

En Madrid se formó un Batallón A​ndrés Manso formado por milicianos Republicanos de Salamanca y Zamora, organizados a través de las casas regionales. José Andrés y Manso tiene una calle dedicada en Gijón.


Documentos: Fundación Pablo Iglesias. Wikipedia. Real Academia de la Historia (Aurelio Martín Nájera). Universidad de Salamanca. Salamanca Memoria y Justicia


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