ROSARIO MALÓN PUEYO (22 años) y su hermana LOURDES (18), jóvenes SOCIALISTAS, ASESINADAS por falangistas en Las Peñas de Santo Domingo (Zaragoza) en 1936

Rosario y Lourdes Malon Pueyo word pressLa familia Malón Pueyo era socialista, y estaba bastante significada políticamente. Tanto Mariano como sus 2 hermanas, Rosario y Lourdes, estaban afiliados a las Juventudes Socialistas: Eran costureras, habían bordado orgullosas la bandera Republicana. Mariano, transmitió esta historia, esos días de asesinatos, huidas y pena, que ahora rememora su hijo, Mariano Malón Mendi: “Avisaron que los falangistas iban a entrar en Uncastillo (Zaragoza) y mi abuelo, mi padre y sus 2 hermanas decidieron huir a la serranía prepirenaica del monte de Santo Domingo, en Longás (Zaragoza). Con ellos fue más gente del pueblo, en total 20 o 25 personas”.

Mi abuela se quedó en casa y los falangistas se presentaron allí. Ella les dijo que no sabía dónde estaba su familia, y que aunque lo supiera no se lo diría. Se la llevaron y el 2 de agosto la fusilaron –junto a un matrimonio– en Luesia (a 10 kilómetros de Uncastillo). El 19 de agosto un grupo de falangistas se unió en Urriés y salieron hacia el monte, sabían perfectamente donde iban, se separaron en 2 grupos, uno hacia la pradera alta, y el otro cerca de la cueva donde dormía mi familia. Llegaron sigilosamente, mi padre y mi abuelo escucharon disparos. Mi padre despertó a sus hermanas: ‘Mocetas, mocetas, levantaos, que están disparando en la pradera’. Mis tías se incorporaron y desde las sombras que se movían llegó la primera descarga. En esa murió Rosario. El resto escapó, aunque Lourdes quedó muy herida”.

“Al rato, encontraron a Lourdes tratando de curarse las heridas. Las hijas y nietos de uno de los falangistas que la encontró han contado que había gente que decía ‘dejadla, está herida, no la hagáis más daño’, pero finalmente la asesinaron. Mi tía, con 18 años, no se acobardó en ningún momento y antes de morir, gritó ‘¡viva la República, viva la libertad!’. Más tarde, mi padre regresó y tapó los cuerpos con unas piedras para que no se los comieran las alimañas”.

“Unos días después, los falangistas ordenaron a gente de izquierdas del pueblo quemar y enterrar los cuerpos. Cuatro meses después, todavía en el monte, el abuelo Francisco murió de pena, habían matado a su mujer y a sus 2 hijas. Mi padre consiguió escapar a zona Republicana tras abandonar a su padre ya moribundo. Lo contó como quien relata una novela. Pero fue real y cruel”.

Javier Ruiz es el arqueólogo que ha dirigido los trabajos de exhumación y miembro de la Asociación Charata para la Recuperación de la Memoria Histórica de Uncastillo. Sabían que estaban enterradas en el monte de Santo Domingo, iniciaron sondeos en 2013 y en 2014, en ambos casos con medios propios y con subvenciones de la Comarca de las Cinco Villas y el Ayuntamiento de Uncastillo. La familia, recuerda Ruiz, se implicó al máximo desde el principio, lo ofrecieron todo, ponían los todoterrenos para subir al monte, subían comida, trasladaban a los arqueólogos, sin ellos hubiera sido imposible. A finales de octubre de 2017 apareció el enterramiento. La prueba de ADN confirmó que era Rosario Malón Pueyo. Su hermana, Lourdes, asesinada el mismo día a sus 18 años– continúa allí arriba.

“Dicen que a los muertos hay que dejarlos en paz. Nosotros hemos luchado por aliviar nuestra pena, por eso ahora no tenemos pena por enterrarlos y la gente no nos da el pésame, sino la enhorabuena”.


Documentos: Eldiario.es (Óscar F. Civieta). Arainfo (Pablo Ibáñez)


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