MASACRE franquista en Palencia. Parte 2, Las Víctimas

Palencia 3 word pressViene de Parte 1, La Represión

En Palencia, los rebeldes se hicieron rápidamente con el poder en Julio de 1936. El gobernador civil, Enrique Martínez Ruiz-Delgado, tras ser detenido fue asesinado a balazos mientras era conducido en coche a los cuarteles de Carrión. Los sublevados detuvieron a los principales líderes de izquierda. Fueron fusilados y enterrados en la Carcavilla, Ruiz-Delgado, el alcalde Matías Peñalba, los alcaldes de Cevico Navero, Villanueva de Henares, Boadilla del Camino, Aguilar de Campoo, Cervera de Pisuerga, y el presidente del PSOE palentino, José Sánchez Herrero, fusilado el 20 de julio de 1936 entre otros muchos más: En la Carcavilla hay 497 víctimas.

El presidente de la Diputación de Palencia, Antonio Casañé Fernández, industrial, conservador, fue detenido. Su padre entregó un millón de pesetas para su liberación. Casañé fue fusilado. Un gran número de ciudadanos cayeron asesinados por los franquistas acusados simplemente de Republicanismo. Así explica el investigador Juan Manuel Monge, la causa que llevó al fusilamiento del jefe de Correos de Palencia Antonio Soto Carazo, acusado de ‘amistad con el Gobierno de Azaña’. El Comisario de policía Salvador Enrique, acusado de ‘auxilio a la rebelión’ fue fusilado en menos de 24 horas.

El abuelo de Visitación Blanco, Emilio Porral González, alto cargo del PSOE de Palencia, fue fusilado en septiembre de 1936 tras pasar un mes en prisión. Amidio tenía 14 años cuando la noche del 12 de agosto de 1936, los falangistas subieron a un camión a 6 vecinosa su padre, Julián Cantera Cantera, de 43 años, muy religioso, concejal de Villaviudas (Palencia) por el Frente Popular; esa noche lo fusilaron entre Magaz de Pisuerga y el Monasterio de la Trapa. Tenía 46 años, una mujer y 5 hijos, de 6 a 14 años. En la capital, la casa de comercio de José Marina, un socialista que durante años había levantado ese próspero comercio, fue acribillada y destrozada a balazos por mas de doscientos fusileros. Marina fue atrapado e inmediatamente fusilado.

Muchos hombres no iban a la cárcel, eran sacados de sus casas o del trabajo, de allí a la camioneta, paseo y ejecución. Las amanecidas en el río Carrión eran pavorosas, aparecían 8 o 10 muertos sobre las aguas o en las veredas. Los falangistas recorrían las cárceles de la provincia sacando a los Republicanos presos, y a la vista de los familiares y otros campesinos los fusilaban de espaldas. En Carrión de los Condes cortaron cabezas como se corta el trigo a pocos metros de muchos hogares, y a los familares se les amenazaba con matarles también si se atrevían a vestir de luto.

El secretario de la Casa del Pueblo de Dueñas Teodosio Vega Martín, fue fusilado el 8 de enero de 1937; su hijo Felix cuenta: “Nos expulsaron del pueblo tras fusilar a mi padre con 44 años ,en la zona de los Polvorines en la carretera de Burgos; llevaron 2 sacas los días 7 y 8 de enero, el primer día con 36 personas y el segundo, con 39. Mi padre tenía sus ideales, pero no había hecho nada, lo mataron por ser de izquierdas; no podías desahogarte y decir que eras hijo de fusilado”. En Dueñas fusilaron a 34 vecinos. Carmen Cortés, tiene a 2 de sus tíos, Germinal y Lumen Cortés, bajo el mismo suelo. Su padre, Jaime Cortés, sindicalista de UGT durante la II República, perdió otros 2 hermanos más y un cuñado, repartidos en fosas comunes de Burgos, Valladolid y Palencia.

En la capital palentina, 32 vecinos, con una media de 22 años, se encerraron en el edificio de la Diputación en agosto del 36. Todos fueron asesinados acusados de: ‘ir en contra del alzamiento militar’ o ‘auxilio a la rebelión armada’. La mayoría de las víctimas de la ‘fosa de los alcaldes’ fueron fusiladas en los primeros meses tras el golpe militar, aunque también los hay de 1937 y 1938, y hasta septiembre de 1945 con el fusilamiento del alcalde de Villanueva de Henares. Nico Rojo solo quiere recuperar los restos de Honorato Valiente, hermano mayor de su marido, que tenía 25 años cuando fue fusilado: “Era socialista y de la Casa del Pueblo. Estaba en el patio jugando con su hermano, le sacaron de casa y le llevaron a la cárcel. Le mataron porque le querían matar, fue el 17 de septiembre de 1936 en el Camino de la Miranda, y le dejaron a la puerta del cementerio”.

En Cevico Navero, de apenas 400 habitantes en 1936, la represión fue muy dura, asesinaron a toda la corporación municipal. Rosario, a quien llamaban la “hija del comunista”, tenía 5 años cuando se llevaron y vió por última vez a su padre, Gregorio Valdazo Carrascal, alcalde de Cevico Navero, de 35 años: “Le sacaron a la calle en calzoncillos, porque estaba enfermo y guardaba cama, se lo llevaron con una pistola delante y otra detrás, lo mataron en la misma cárcel de Palencia, el 29 de abril de 1937.

Las viudas, madres, hijos de los asesinados tuvieron que aguantar aún mucho más dolor. Después de los fusilamientos vino el miedo, y el desprecio, los insultos de los que simpatizaban con los asesinos o incluso creían que se habían quedado cortos: “Iban por la calle y aún tenían que oír: mira ahí van esos hijos de rojos, no tenían que haber dejado a ninguno”.


Documentos: WikipediaPúblico (Patricia Campelo). El País (Belén Hernández y Natalia Junquera). El Norte de Castilla (Paloma Aguado, y R. S. Rico 1 y 2). El Rincón de Pablo Saldaña. El libro de Pablo García Colmenares: Víctimas de la Guerra Civil en la provincia de Palencia (1936-1945). Y la obra de Alfonso Camín, “España a hierro y fuego


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