En Zamora, la campaña franquista de exterminio de Jóvenes ANTIFASCISTAS se materializó en multitud de asesinatos, como ANTONIO ALVAREDO HERRERO, en Toro, en 1936

Antonio Alvaredo Herrero word pressAntonio Alvaredo Herrero, hijo de Bernardina y Eduardo, albañil, tenía 25 años, era simpatizante del Partido Comunista. Resultado de esta militancia fue su temprana participación en la lucha antifascista, que lo llevó a oponerse a las provocaciones de Falange y a sus intentos de amedrentar a la clase obrera para hacerse con el control de las calles como primer paso parta la toma del poder. En abril de 1934 participó en un enfrentamiento con falangistas.

No era un peligro imaginario, 2 meses antes la extrema derecha católica se hizo con el poder en Austria, asesinando a más de 2.000 obreros, el año anterior los nazis implantaron su dictadura en Alemania, y en ambos países proliferaron los campos de concentración que la prensa derechista zamorana calificó como “campos de concentración para indeseables”.

Como consecuencia de estos incidentes, fueron detenidos Antonio Alvaredo y varios compañeros (Celso Hernández García, Elías Hernández Muriel, Antonio Luis Martín, José Álvarez Lorenzo, Bernardo Carbajal Alonso, Antonio Iglesias Martín, José García Martín). En octubre de 1934, las fuerzas represivas derechistas detuvieron a muchos jóvenes antifascistas. Muchos de ellos fueron detenidos (la imagen corresponde a su traslado a la cárcel provincial). Éll y otros compañeros fueron torturados brutalmente por la policía, como declararon en el juicio que, un mes más tarde, condenó a Antonio y a otros 4 obreros de edades parecidas, Antonio Berhó Puertas, Pascual Platón Rodríguez, Ramón Luis Martín y Antonio Nieto Jáñez, a 3 años de prisión.

Tras la sublevación militar de julio de 1936, los jóvenes que durante los 3 años anteriores se habían enfrentado al fascismo en las calles se convirtieron en uno de los objetivos prioritarios del plan de exterminio franquista. Los primeros sacados de la cárcel de Toro, el 2 de agosto, fueron 3 jóvenes comunistas, Bernardo García Gaitán, Andrés Espinosa y Esperanto Luis Martín (de cuya familia, los Flechas fueron asesinados varios miembros, incluyendo a otros 3 hermanos).

Tras el golpe de estado de julio de 1936, Antonio y 3 compañeros fueron nuevamente detenidos, mientras que Ramón logró esconderse. Antonio fue trasladado a la cárcel de Toro, de la que el 8 de agosto fue sacado por el falangista Martín Mariscal con el pretexto de su traslado a Zamora. Asesinado esa misma noche, su cuerpo fue enterrado en el cementerio de Toro. En los días siguientes, también fueron asesinados Antonio Berhó, Pascual Platón y Antonio Nieto, y en septiembre, Graciliana Calvo, al no haber podido encontrar los golpistas a su marido, Ramón Luis.

Con su muerte culminó una trayectoria de activista contra el auge del fascismo en Zamora. Otros muchos miembros de las JSU cayeron víctimas de la represión: Los hermanos Hernando García, María Salgado, los hermanos Ferrero Miranda, Trinidad Esteban, los hermanos Platón, los hermanos García Rueda… Algunos, como Mariano Hernando o José Platón, fueron asesinados en 1938, tras ser extraditados por Portugal, y otros, como Vicente Rueda, tras el final de la guerra.

Cinco años más tarde, Bernardina Herrero Santos, madre de Antonio Alvaredo, solicitó autorización para exhumar los restos de su hijo del cementerio de Toro. El permiso le fue concedido el 2 de octubre de 1941, y el cadáver de Antonio fue trasladado al cementerio de Zamora.


Original de Foro por la Memoria de Zamora (1 y 2)


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