Crímenes franquistas en Morón (Sevilla) en Julio de 1936

Moron word pressEl investigador local Gabriel Giráldez ha aportado hasta 71 escritos hallados en los archivos municipales de Morón de la Frontera, sobre la contratación de personal para los enterramientos masivos que se llevaron a cabo después de la violenta entrada en la localidad del bando franquista en plena Guerra de España. Los documentos sobre la realización de las fosas comunes, donde se enterraron a finales de julio y principios de agosto a los asesinados por el bando franquista, “certifican la matanza” de civiles acaecida el 25 de julio de 1936, “el hecho más sangriento de sus historia”.

Unos 1.000 soldados bien pertrechados con cañones y vehículos entraron en Morón por la calle Fray Diego de Cádiz, el Arrecife, la calle Marchena, el barrio de Santa María, etc. Hubo gente de izquierdas que huyeron del pueblo porque sabía lo que le esperaba a manos del comandante de la legión Antonio Castejón. Tras la defección de la guardia civil local, la ocupación militar fue rápida, con escasa resistencia. Comenzó la represión, conforme los franquistas entraban, abrían las puertas de las casas y sacaban a los varones a la calle. Muchas de estas personas, sobre la marcha, eran fusilados.

Hubo matanzas en la Puerta Sevilla, en la calle Zaharilla, en la calle Pósito, en los Caños de Aranda, y calle Nueva, entre otras. Los cuerpos quedaron tirados en la calle durante muchas horas, después se recogieron en camiones, muchas personas han recordado verlos pasar cargados de cadáveres chorreando sangre, camino del cementerio. Había que enterrarlos, los documentos cuentan que el día 26, se contrataron 14 hombres de sol a sol para sepultarlos, a los que se pagó doble jornada ya que trabajaron más horas de las habituales. Se conocen sus nombres, varones entre los 18 y los 30 años, gente joven y fuerte para este trabajo. El día 27 se contrataron 13 hombres de sol a sol. El día 28 fueron 7 hombres, y así sucesivamente día tras día un mínimo de 3 personas siguen enterrando cuerpos, la matanza continuaba.

El día 31 de julio, la carta de un clérigo Salesiano señalaba que “las fuerzas nazionales hicieron un escarmiento en el que murieron en torno a 300 comunistas, la ciudad quedó con las calles con cadáveres, basuras, cenizas y efectos de los saqueos y casas incendiadas”. En el libro Morón: consumatum est. 1936-1953: Historia de un crimen de guerra, de José María García Márquez y Miguel Guardado Rodríguez, tras investigar en los archivos militares y judiciales, en más de un centenar de registros civiles, complementados con un impresionante caudal de escritos y testimonios personales, se explica que después de la toma del pueblo los franquistas asesinaron a 302 Republicanos “por aplicación de los bandos de guerra”, a los que hay que añadir 49 tras consejos de guerra, y 26 muertos en prisión. La violencia fascista provocó 440 muertos y 575 encarcelados. Queipo de Llano proclamó: “En cuanto a Morón: consumatum est. Se ha hecho un escarmiento que supongo impresionará a los pueblos que aún tienen la estulticia de creer en el marxismo y en la esperanza de podernos resistir”.

Francisco Rubio García, 52 años, jornalero a sueldo en la siega, no estaba afiliado a partido ni sindicato alguno. Detenido en Morón, en Sevilla declaró ante el juez que no sabía leer ni escribir y que no sabía nada. Fue fusilado el 4 de septiembre de 1936. Mercedes Luna López, 52 años, sus labores, sin militancia. En un cuartelillo policial de Sevilla sufrió fracturas y una conmoción cerebral que le provocaron la muerte el 29 de julio. Sus muertes no se inscribieron en el registro civil.

Con el paso de los años, el franquismo celebró aquel 25 de julio, día de la matanza, como una efeméride festiva, actos oficiales, imposición de medallas, como al organizador de la matanza, Antonio Castejón, dignificado con el título de Hijo Adoptivo y la Medalla de oro de Morón. Pretender que la Guerra Civil fue la consecuencia de dos violencias enfrentadas, equiparando la culpabilidad de los Franciscos Rubios y las Mercedes Lunas con la de sus asesinos es no sólo un insulto a la razón sino una muestra de miseria moral.


Documentos: Morón información. La naturaleza de la violencia (Público, Josep Fontana)


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