CATALINA RIVERA RECIO, maestra REPUBLICANA de Villafranca de los Barros, vilmente FUSILADA por los franquistas en Agosto de 1936

Catalina Rivera word pressCatalina Rivera Recio nació en Zorita (Cáceres) en 1901. Buena estudiante, cursó magisterio entre 1916 y 1919. Ejerció en Robledillo y Peraleda de San Román (Cáceres), estableciéndose en Villafranca de los Barros (Badajoz) en 1931. Su padre, Juan Rivera Chico, viudo, propietario de una aparadora, se trasladó con los demás hijos a Villafranca. Cursaron estudios Catalina, Isabel, María y Juan; las otras 2, Ana y Florentina, no quisieron estudiar.

La única modificación que hizo Catalina en la escuela consistió en retirar el Crucifijo y las láminas de Historia Sagrada, cuando el Gobierno de la 2ª República decretó la enseñanza laica. La vieja Obaya (anterior maestra) lo recogió todo amorosamente, y después escupió sobre la bandera republicana. ¡Puercos, más que puercos!…¡Viles gusanos!… Vuestra sucia República va a durar lo que la meada de un gato tarda en secarse. Y yo he de verlo…”.

La maestra era muy querida por sus alumnas. Dolores Carrillo recuerda que les decía que la que quisiera podía ir a misa y que la que no quisiera no, que enseñaba muy bien y que también las enseñó el himno de la República. A la caída de la tarde, daba clase “de balde” en su casa a los jornaleros analfabetos que deseaban aprender a leer y escribir. Tenía contacto con la Casa del Pueblo, y era firme partidaria del movimiento de emancipación de la mujer. Catalina pertenecía a la FETE, que proponía la sustitución de las órdenes religiosas y la incautación de sus centros, la republicanización del Ministerio de Instrucción Pública y la implantación de la coeducación y del laicismo. En esa época se puso en marcha el nuevo colegio del Pilar, uno de los 2 centros que la República creó en el pueblo: De las más de diez mil escuelas de primera enseñanza aprobadas para todo el país, 102 fueron para Badajoz.

Catalina era novia de Rogelio García Valonero, natural de Encinasola (Huelva) y vecino del pueblo. Las cartas con sus hermanas anunciaban la boda para mediados de agosto. Pero en esos preparativos andaba la familia cuando el 18 de julio llegó la noticia del golpe militar de julio de 1936. El 6 de agosto huyó mucha gente de la localidad, entre ellos el novio y el hermano de la maestra. El terror venía desde julio a medida que gente procedente del sur contaba lo que hacían los franquistas. La columna del teniente coronel Asensio tomó Villafranca de los Barros el día 9, fecha en la que asesinaron a 56 personas. Catalina Rivera y su padre huyeron entre el 12 y el 15 de agosto en un coche hacia Zorita. Los franquistas saquearon su casa, y unos falangistas partieron en su busca localizándolos en Trujillanos, donde fueron detenidos. El padre sería asesinado entonces.

Catalina fue trasladada al pueblo y sometida a una ceremonia pública de humillación con toda la parafernalia fascista, vejaciones y paseos por las calles céntricas. Las maestras republicanas llegaron a la educación con nuevos aires transformadores de libertad e igualdad, tanto en el fondo como en la forma. Su propia imagen de mujeres autónomas y libres se le hacía insoportable a la carcundia fascista. Por eso antes de matarlas, las humillaban públicamente como escarmiento. A Catalina la fusilaron en agosto en el cementerio de Villafranca de los Barros. Después la arrojaron a una fosa sin nombre.

Los asesinos, los inductores, los que ampararon el crimen y los que asistieron entre el jolgorio a aquel acto necrófilo, para que aquella barbarie pudiera ser asimilada, siguieron 2 procedimientos: echar toda la basura posible sobre la memoria de la maestra y silenciarlo todo de manera que se perdiera su recuerdo. De la maestra de Villafranca de los Barros en Badajoz no se sabía prácticamente nada. La derecha contaba que había una maestra malísima, que humillaba a los niños y les hacía pisotear crucifijos. Una especie de leyenda muy extendida que envolvió a todas las maestras que asesinaron. No quedó huella de ella, las alumnas no volvieron a nombrarla, tenían solo 10 años y les daba miedo hablar. El único rastro de la maestra se conserva en un papel del Ayuntamiento, donde se informa a la casa Singer que la maestra no va a pagar las letras de la máquina de coser porque se le ha aplicado el bando de guerra.

Pero no consiguieron que su nombre se borrara de la historia. Un pleno municipal decidió perpetuar el nombre de Catalina Rivera dando su nombre a una calle en cuyo rótulo puede leerse: “Calle Maestra Catalina Rivera”. Está en el grupo de viviendas que promovió el párroco franquista Carretero Romo, que había informado de manera escueta: “Fusilada por marxista”.


Documentos: RTVE (Francisco Espinosa: “Badajoz 1936”). Fundación Pablo Iglesias. ARMHEX, incluyendo imágenes ( Francisco Espinosa). Y el libro de Francisco Espinosa Maestre: Masacre, la represión franquista en Villafranca de los Barros (1936-1945)


Viva la República Española. Por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE AQUÍ 

Anuncios