Verdugos conocidos: la REPRESIÓN fascista en Montijo (Badajoz) en 1936

Montijo word pressEl periodista Chema Álvarez Rodríguez ha publicado un excelente artículo de aconsejable lectura, en el que da cuenta de los terroríficos crímenes llevados a cabo por falangistas contra Republicanos en Montijo. Este es un resumen de una historia que parecería una novela de terror, pero es tan real como la vida misma, y tan cierta y lúgubre como la muerte que acaba con ella. El periodista (y otras personas) recibió un documento en el que se especifica la identidad de una treintena de falangistas de Montijo, que asesinaron a más de 120 personas de esta localidad de Badajoz durante los primeros meses de la guerra de España.

“..Hay que decir quiénes fueron aquellos bárbaros, y qué motivo les llevó a hacer lo que hicieron, para que la Historia los condene y ponga en su lugar..”. La locura homicida se extendió hasta bien entrado 1937; los principales artífices quedaron impunes y, en numerosos casos, se adueñaron de los bienes de los represaliados en concepto de botín de guerra.

Cuando Montijo fue tomado por los rebeldes en agosto de 1936, no se había producido ningún asesinato de personas de derechas. Ese 28 de agosto, tras una misa junto a la plaza del pueblo, 14 Republicanos fueron atados de 2 en 2 a y transportados en un camión a las tapias del cementerio, donde fueron fusilados. Comenzó una dura represión que, aún hoy día, sigue silenciada en la memoria colectiva de este pueblo. Las ansias de venganza, inquinas, el mero capricho del asesinato, los golpistas mataban con total impunidad. La falange organizó un sistema de represión bendecido por la Iglesia y su párroco y alentado por milicias franquistas y guardia civil. La JONS de Montijo creó las brigadillas de ejecuciones de la escuadra negra, falangistas jóvenes, algunos de entre 20 y 25 años, que detenían por las noches a los Republicanos para fusilarlos de madrugada.

La oligarquía local no se manchó directamente las manos, los grandes propietarios de tierras e industriales delataban a los huelguistas, a los que habían exigido aumento de salarios, mejores condiciones laborales, a las mujeres que sirvieron en sus casas y que exigieron condiciones dignas, a quienes participaron en las ocupaciones de fincas. Estos oligarcas incrementaron su patrimonio al quedarse con las posesiones de los represaliados (casas, tierras, joyas, dinero). En enero de 1937, el rencoroso alcalde fascista de Montijo hizo relación de las parcelas de algunos de los fusilados, entre ellos el legítimo alcalde republicano. El gobierno golpista ya había “legislado” el método para regularizar el saqueo y el expolio.

El cuartel general de Falange se incautó a sus dueños naturales. Allí los vecinos delataban a “sospechosos” de desafección al régimen, o por ojeriza, como el hijo de un alcalde socialista de unos 14 o 15 años, que se lo llevaron cuando estaba jugando a las canicas, y después lo fusilaron. Los oligarcas señalaban a quiénes había que eliminar, la falange elaboraba los listados, que firmaba el comandante del puesto de la guardia civil, y se le entregaba al carcelero del ayuntamiento. De madrugada un camión hacía la saca, en las tapias del cementerio, los torturaban, los fusilaban, enterradores voluntarios, abrían las fosa, arrojaban los cuerpos y les echaban cal viva. En el documento se dan los nombres y apellidos de todos estos asesinos, ladrones y violadores. Bestias azules. Quién delataba, quién extorsionaba, quién transportaba, torturaba, mataba, quién daba el tiro de gracia, quién enterraba, violaba, quién robaba.

Algunos de los pistoleros, gatilleros y sicarios eran labradores de clase media, fascistizados, artesanos (herreros, carpinteros, herradores, carniceros, esparteros, etc.), que trabajaban para los propietarios de tierras y ganado, comían gracias a ellos, tenían ideas de derechas, se afiliaron a la falange a hacer el trabajo sucio fusilando Republicanos. Muchos fueron recompensados, con oficios de funcionario municipal o quedándose con huertas de sus víctimas. Los “chaqueteros”, que antes de la toma del pueblo habían sido de izquierdas, para salvar el pellejo delataban y fusilaban a sus antiguos compañeros. Llegaron a hacer tal escabechina queun terrateniente les dijo: “vais a quedar el pueblo sin obreros para trabajar la tierra”. No le preocupaban los asesinatos, sino la escasez de mano de obra.

Los asesinos, eran ladrones, matones y violadores. Cometían sus fechorías borrachos de coñac y con total impunidad. Era la manada descontrolada de aquella época, con pleno poder para hacer lo que les viniera en gana. “La Pasionaria de Montijo”, una destacada sindicalista, fue reiteradamente y brutalmente violada en su propia vivienda, en presencia de su familia, hasta que fue asesinada junto a un arroyo, entre La Roca de la Sierra y Villar del Rey. Su cuerpo aún no ha sido encontrado. Diversas investigaciones confirman los hechos y coinciden con lo historiado en numerosos libros, la mayoría de ellos de Juan Carlos Molano Gragera, quien ha buceado en la historia más ingrata de este municipio, Montijo. Los hechos eran sobradamente conocidos. Sólo faltaban los nombres. Ahora se conocen.


Original de Chema Álvarez Rodríguez el El Salto Diario


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