VIOLENCIA franquista contra los REPUBLICANOS de Fernán Núñez (Córdoba). Parte 2, los CRÍMENES

Fernan Nunnez 2 word pressViene de Parte 1, la REPRESIÓN

El alcalde Antonio Romero, de IR, fue sacado de su fonda, arrastrado entre golpes por las calles, y fusilado junto con muchos campesinos en la Carretera de Córdoba el día 25. Le aplicaron el bando de guerra por profesar ideas marxistas. Su única hija, de 13 años y huérfana ya de madre se enteró por las charlas de radio burlonas de Queipo de Llano: “Hoy hemos matado al alcalducho de Fernán Núñez”. En la cárcel se torturó a prisioneros, a culatazos como a Antonia Riballo a la que fusilaron después. Sacaron a un grupo de 20 y los ejecutaron en el matadero. Posteriormente, fusilaron a 14 mujeres y bastantes hombres más.

En la venta “Las Primeras” fusilaron a muchos campesinos, hombres como Antonio Cañero, de 21 años. Los moros saquearon sus pertenencias, lo sacaron de su casa, le llevaron a golpes a “Las Primeras”, llegó medio muerto, con la cabeza partida. Recibió un culatazo en la nuca, le sacaron a la carretera con 14 más, y allí les fusilaron. En la carretera fusilaron poco después a otros 18. Se pudo ver tendido el cadáver de Sebastián Medina y un betunero de Sevilla, que había ido a Fernán Núñez a la feria de Santa María. Estando en “Las Primeras” pidió sentarse porque estaba cojo, de nada le valió. A otros les hicieron correr al paso de los camiones fascistas obligados a gritar “vivaspaña”. Luego la guardia civil de Fernán Núñez los encarceló y los fusiló. Juana María Requena Zafra se negó a huir del pueblo con sus hermanos izquierdistas, “no he hecho nada malo”; tenía a sus 4 hijos acostados cuando la sacaron de su casa y la fusilaron en un cruce de caminos.

Varios miembros de la familia “Los Carboneros” tenían arrendado un terreno de Alfonso Jiménez, dueño del cortijo Villafranquilla. Varios guardias civiles y falangistas se llevaron el 16 de septiembre a varios a Guadalcázar matando a Manuel Torres Herrera, Manuel Galindo Moriana, Manuel Torres Romero, Juan Antonio Marín Sojo, Antonio Marín Lomares “Marcelino”, José Rodríguez Gil y su hijo José Rodríguez. Manuel Torres Romero sobrevivió pero le descubrieron y lo remataron. Tras el asesinato colectivo, el patrono ocupó la finca de nuevo. A Antonia Núñez Riballo, criada del cuartel, y a su marido, Nicolás Blázquez, los fusilaron porque su hija se había negado a llevarles agua a los guardias civiles. Dejaron 3 huérfanos, uno de ellos un niño de 5 años y otro de pecho.

Cuando no encontraron en su domicilio al anarquista Antonio Ávila Cano (a quien fusilaron en posguerra), arrestaron a su mujer, Dulce Nombre Sánchez y a sus 2 hijas. Dulce suplicó que dejaran libre a Consuelo, una de las hijas, para cuidar de la abuela; los franquistas accedieron, pero a ella y a la otra hija las fusilaron en El Portichuelo y las enterraron en Montilla. En la matanza cayeron otras familias: Francisco Jiménez Casado y su hija Lucía; Antonio Moral Cañero y su hijo Miguel (17 años), y grupos de hermanos de las familias Ariza Cañero, Baena Baldío, García López, González Jiménez y González Carmona, así como menores de edad (Emilio Martos, 12 años; y Benjamín Ansio, 17).

El matrimonio de Mª Antonia Jiménez “La Fina” (embarazada de 5 meses) y Fernando Valle fueron detenidos el 15 de agosto y fusilados con 41 y 42 años. Uno de los fusileros, viendo a Mª Antonia embarazada fue incapaz de disparar, y lo hizo el guardia civil “caramono”, dando un tiro de gracia porque el bebé seguía moviéndose. Dejaron 4 huérfanos desamparados. Con estas muertes se apoderaron de los bienes de la familia, una tienda de tejidos y el café de la casa del Casino, comprada al dirigente de la CEDA Manuel Jiménez Benito, que tras los asesinatos, recuperó la casa, la alquiló a la Falange y se apoderó también de una pastelería y tienda de ultramarinos de un hermano de “La Fina”, Juan Jiménez Alcaide, al que había matado en Córdoba.

Gonzalo Ansio Crespo, sin filiación política, era corredor de fincas, sus hijos habían estudiado en los salesianos, poseía 3 camiones, un coche, una vaquería, una casa amplia y un bar. El 25 de julio los franquistas se llevaron a sus hijos Benjamín, de 17 años, y Gonzalo, de 19, y en el huerto de la Fuente los fusilaron junto a muchos otros detenidos, incluidos niños. Su madre, Catalina, y su hermana lo observaron todo desde una ventana alta destrozadas por el dolor. A principios de octubre arrestaron a Gonzalo Ansio en su casa y lo fusilaron en Córdoba. Después unos de falangistas se llevaron las vacas de su propiedad. La viuda, desamparada, hubo de vender el resto de los bienes de la familia, incluida la casa.

El 2 de septiembre el campesino anarquista Francisco González Carmona fue detenido por falangistas, su cadáver, junto a 8 o 9 personas, apareció en El Portichuelo. Tenía 3 hijos, el mayor con 9 años. Vivía, junto a otros vecinos, en chozas construidas en terrenos cedidos gratuitamente por las autoridades municipales republicanas. Los fascistas desalojaron a todos e incendiaron las viviendas. La guardia civil detuvo a el 15 de agosto al presidente local del PSOE, el chófer Antonio Pintor Marín. A la mañana siguiente le dijeron a su hija Marina y a su hermana que lo habían sacado de la cárcel a las 3 de la mañana. Volvían llorando y unos franquistas las amenazaron: “Como sigáis llorando esta noche iréis también vosotras en el camión”. A los 3 o 4 meses se enteraron de que lo habían fusilado junto a otras 15 personas de Fernán Núñez, en Las Salinas de Aguilar de la Frontera y que habían quemado después el cadáver con gasolina.

Los franquistas asesinaron a los 4 hermanos Gómez Eslava: Fernando, 17 años el 6 de septiembre. Juan, 35 años el 17 de octubre junto con 6 personas más en el cementerio de San Rafael de Córdoba. Su mujer, con 4 niños a su cargo de entre 2 y 6 años intentó sin éxito localizar su cadáver en la Cuesta de los Visos o en Los Olivos Borrachos. Los otros 2 hermanos Francisco y José, fallecieron en la prisión de El Puerto de Santa María, uno de ellos sería acribillado en un intento de fuga. El día 5, cuando la hija de Francisco Jurado Eslava, detenido el 1 de agosto, fue a llevarle el desayuno el carcelero le dijo que había salido de madrugada en un camión. Un municipal le espetó que lo mismo que habían hecho con su padre iban a hacer con ella.

Luis Raya Luque estuvo preso 6 o 7 días y en la madrugada del día 14 de agosto lo sacaron de la cárcel y lo fusilaron en la Cuesta de los Visos. Dejó 8 huérfanos, el mayor con 16 años. Con él cayeron con él otras 6 personas: Antonio Rodríguez Nadales, Rafael Rodríguez Moreno, Pilar Pintor Hidalgo, Francisco Rubio Díaz, Teresa Jiménez Ariza “La Lucentina”, e Isidoro Lucena García. Las esposas de Isidoro y Luis Raya llegaron a ver en la Cuesta de los Visos los cadáveres de sus maridos, Luis estaba tirado boca arriba con dos tiros en la cabeza.

En un sangriento recorrido, la patrulla del teniente Recuerda detuvo a 6 personas de Fernán Núñez, entre ellas una muchacha de 17 años y una mujer de unos 60. El 6 de agosto, los acribillaron en la Cuesta de los Limones. Para escarmiento público, dejaron los cadáveres sin enterrar durante una semana, hasta que los arrojaron a la fosa común del cementerio. En septiembre de 1936 fusilaron a 7 Republicanos. El sepulturero se dio cuenta de que sólo había 6 cadáveres, uno había sobrevivido, fue descubierto y detenido cuando huía. El teniente Recuerda disparó a muerte sobre el prisionero al reconocerlo.


Documentos: Arcángel Bedmar (1 y 2). Web fosas, Todos los nombres. Imagen de Cordópolis


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