En El Val (Alcalá de Henares), casi 300 REPUBLICANOS fueron FUSILADOS por los franquistas en la posguerra

El Val Alcala de Henares word pressEntre la parte posterior de la ermita de El Val y la “Playa de los Alemanes”, en la orilla del Henares, el lunes 9 de octubre de 1939 a las 7.00 horas un pelotón de fusileros franquistas ejecutó a Antonio Álvarez Vega, Alejandro Adán Seguido, y Celedonio Belinchón Álvarez. El miércoles 25 a idéntica hora tuvieron igual castigo Manuel Álvarez Vega, Juan León Mateo, Emilio Morcillo Cañas y Juan Francisco González Ledesma. Estos son solo algunos de los 286 Republicanos que fueron fusilados en ese lugar y en las tapias del cementerio, entre abril de 1939 y diciembre de 1948, como ha explicado la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Alcalá de Henares (ARMHDAH).

Haberse significado públicamente en favor del Frente Popular era motivo para ir a un consejo de Guerra. Manuel Ibáñez, presidente de la ARMHADH explica que la colaboración ciudadana ha sido fundamental para ubicar el lugar exacto de los fusilamientos. El hecho de que se enviase a niños ocultos entre la espesura para informar a los vecinos de quienes eran pasados por las armas ha facilitado la localización del lugar. Un estudio previo realizado por los investigadores locales Julián Vadillo y Urbano Brihuega, ha sido complementado por el investigador local José María San Luciano y la historiadora Pilar Lledó Collada, que han publicado el listado de los 285 fusilados entre abril de 1939 y diciembre de 1948, en el trabajo de investigación “Un fontanero y 285 fusilados más”. Los testimonios recabados ahora por la ARMHADH lo corroboran. Según el Registro Civil y los Archivos Municipales de Alcalá de Henares, entre abril y diciembre del año 1939 y los años 1940 y 1941, los tribunales militares enviaron a fusilar a más de 250 personas, aunque la lista no es definitiva pues solo se refiere a ejecuciones tras juicio. Hay una mayoría aplastante de hombres, solo hay 3 mujeres.

Tras la victoria, los franquistas castigaron a los Republicanos imputándoles delitos de “rebelión militar” y “adhesión a la rebelión”, la “justicia al revés”, cuando habían sido los militares franquistas los que se habían sublevado contra el gobierno constitucional el 18 de julio de 1936. Las acusaciones sobre los Republicanos eran “..oposición al movimiento nazional con actos concretos o con pasividad grave,..delitos de rebelión, adhesión, auxilio, provocación, inducción o excitación de la misma,..figurar como afiliado a partidos, agrupaciones y asociaciones del Frente Popular,..haber participado en elecciones a diputado a cortes, participar en el gobierno que las convocó, haber sido candidato, apoderado o interventor de cualquiera de los partidos del Frente Popular en febrero de 1936,..haber inducido a realizar actos contrarios al movimiento nazional, de palabra, imprenta, radio o cualquier medio de comunicación…”

Los consejos de guerra se ponían en marcha tras la presentación de denuncias provenientes de cualquier persona que conocía o no al acusado, a quien se le podía atribuir, sin prueba alguna, haber profesado unas ideas, haber votado, haber dado un subsidio para cualquiera de las organizaciones republicanas malditas. El denunciante podía ser anónimo y no necesitaba probar sus acusaciones, y nunca se le pedían cuentas por su acción, que le podía valer para hacer méritos de cara a su futuro o para ocultar su actuación en zona roja, o para saldar viejas cuentas económicas, sentimentales o personales con la persona acusada. Tras las denuncias, se procedían a las detenciones. Según el censo de 1940, en los 3 centros penitenciarios de la ciudad había cerca de 4.000 reclusos. La población de Alcalá no llegaba a los 18.000 habitantes. Las mujeres no estaban excluidas de la condición de reclusas, en la prisión del partido habilitada para ellas había 404 internas.

Los consejos de guerra eran habitualmente colectivos, y solían condenar también de forma conjunta a la pena de muerte. Contra esa sentencia no cabía recurso ni alegaciones. Las galerías de los condenados a muerte estaban repletas y durante meses o años esperaban la llegada la conmutación o de la “saca”. Los fusilamientos se cumplían sin mayor problema sobre todo en los primeros meses. El último peldaño en el macabro trámite jurídico era el “enterado” de franco, por cuyas manos pasaron todas las sentencias de muerte, decenas de miles en la posguerra. El procedimiento seguía su curso hasta que los franquistas acribillaban a balazos a las víctimas. La documentación correspondiente a los años 1939, 1940 y 1941, da un resultado de 254 personas ejecutadas, de un total de 286 del listado definitivo. Hacia finales de los 50, los restos de la fosa común más conocida, “el zanjón”, fueron removidos y trasladados al osario general, lo que hace imposible la identificación de los fusilados. El 89% de las ejecuciones se realizaron entre 1939-1942 y corresponden en su mayor parte a sentencias por hechos ocurridos durante la guerra.

Tras la petición de la asociación ARMHDAH, pidiendo un reconocimiento público en la zona de El Val y las tapias del cementerio municipal, por haber sido zona de represión, la junta de Gobierno de Alcalá de Henares ha inaugurado un memorial en recuerdo de los fusilados en la posguerra en Alcalá, construyendo un arco de ladrillo de medio punto quebrado para señalar el lugar de los fusilamientos.


Documentos: Unidad Cívica por la República (José María San Luciano y Pilar Lledó Collada, Diario de Alcalá 16/11/2008). Cadena Ser (Javier Galicia). La Vanguardia. Todos los nombres (Diario de Alcalá, Pedro P. Hinojos, Alcalá de Henares). Imagen Placa Memorial y cartel de ARMHDAH


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