FORTUNATO AGUIRRE LUQUIN, alcalde REPUBLICANO de Estella, católico devoto y ANTIFASCISTA, Jeltzale, ASESINADO por criminales franquistas en 1936 en Pamplona

Fortunato Aguirre Luquin word pressFortunato Aguirre Luquin nació en Arellano, Navarra, en 1893. Ingresó a los 14 años en el noviciado de capuchinos de Estella, continuando los estudios de latín, filosofía, moral y cánones en Altsasu. No sintiendo vocación de religioso salió del noviciado A los 19 años para ejercer de maestro en Aberin, posteriormente en el Colegio Huarte de Pamplona, y empleándose en un comercio de Pamplona. Fue uno de los fundadores del CA Osasuna. Su vida política comenzó en Lecároz. Durante su permanencia en Pamplona perteneció al Partido Nacionalista Vasco, siendo colaborador asiduo en las actividades del Batzoki.

Posteriormente se estableció en Estella instalando un taller mecánico. Fue uno de los fundadores del C.D. Izarra (Estella) y también uno de los iniciadores de la recuperación del Baile de la Era. Contrajo matrimonio y tuvo una hija; viudo, casó con Elvira Aristizabal en 1929 con la que tendría 5 hijos. Era miembro del Napar Buru Batzar, la junta directiva del PNV en Navarra, presidida entonces por José Aguirre. También fue el fundador de la ikastola de Estella. Poco después, en 1931, tras ser proclamada la II República, fue elegido concejal y alcalde de la ciudad por el PNV. Fue un alcalde popular nombrado por unanimidad, por la mayoría de derecha y la minoría de izquierda. Presidió la Asamblea del Estatuto Vasco en el encuentro de alcaldes nacionalistas vascos de las provincias vasconavarras en Estella donde se elaboró el Estatuto de Estella de 1931. 

En el verano de 1934 presidió la Comisión de Alcaldes de Navarra. Con motivo de la rebelión de los alcaldes vascos contra las conculcaciones del Concierto Económico fue procesado en unión de 1.500 alcaldes más siendo separado del cargo por sentencia judicial y repuesto con el nuevo Gobierno del Frente Popular de Madrid. Su gestión municipal fue destacada: combatió el paro obrero, trazó las grandes vías de ensanche de la ciudad, construyó carreteras radiales y puentes, fomentó la cultura, mejoró la pavimentación.

En los meses anteriores a la sublevación militar que daría origen a la Guerra Civil tuvo conocimiento de las andanzas del gobernador militar de Navarra, el general Mola, e incluso de que en el monasterio de Iranzu había escondido un arsenal de armas y se llevaban a cabo reuniones entre los conspiradores, de lo cual avisó repetidamente al Gobierno de la República. También tuvo conocimiento de la reunión que, el 16 de julio de 1936, tuvo lugar en el monasterio de Irache entre el general Mola y el general Batet, general en jefe de la VI División Orgánica de Burgos, por iniciativa de este último, en la que trató de averiguar si Mola estaba implicado en la conspiración que se estaba preparando e incluso le pidió su palabra de honor de que no iba a sublevarse. Posteriormente Batet fue fusilado por los franquistas.

Aguirre llegaría a hablar por teléfono con el presidente del Gobierno, Santiago Casares Quiroga, el cual le ordenó que no hiciese nada. La persona que pasaba información tan detallada a Fortunato Aguirre era un taxista. Lo cuenta su hija Mirentxu: “Mi madre era quien nos contaba todo, siempre pensó que fue un taxista, un tal Arza, y también un militar Republicano. Mi hermana gemela y yo nacimos en noviembre de 1936, solo 2 meses después de que fusilaran a mi padre, y no guardamos recuerdo alguno. El taxista comunicaba al alcalde lo que escuchaba en los traslados de los mandos, cuando llevaba a los jefazos que se reunían en Iratxe. Fue el militar de ideología republicana quien detalló al regidor que el arsenal de armas escondido en Iranzu no era para el ejército, sino que para dar un golpe de Estado”.

Poco después tuvo lugar el levantamiento. Aguirre, alcalde de Lizarra fue apresado el mismo 18 de julio por los sublevados, por informar a las autoridades Republicanas de la inminente sublevación militar. Tras 72 días de prisión, al amanecer del 29 de septiembre de 1936 fue trasladado hasta Tajonar, en las cercanías de Pamplona por 3 personas, con una parada en Zirauki donde le subieron a otro vehículo. Después un sacerdote le confesó. Vestía su traje gris y gabardina, cuando los rebeldes fascistas le asesinaron junto a los muros del cementerio de Tajonar, de 2 tiros en la nuca, y le enterraron en secreto. Los restos quedaron en un campo, en el que la tumba estaba localizada gracias a un montón de piedras que el tractor respetaba. Su viuda, estaba embarazada de gemelas. Las hijas de Fortunato Aguirre recuperaron 58 años después los restos del padre y los llevaron al panteón familiar de Estella.


Documentos: Aunamendi. Wikipedia. Deia (Iban Gorriti). Enciclopedia Navarra. Fondo Documental de la Memoria Histórica en Navarra. Sareantifaxista


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