MADRID ARRASADO por los bombardeos aéreos nazis y la artillería franquista

Bombardeo Madrid word pressMadrid fue la primera gran ciudad europea de la historia bombardeada por la aviación. Durante la Guerra de España Madrid fue objetivo de ataques aéreos y de artillería pesada, ante lo que las autoridades Republicanas tomaron medidas para proteger a la población civil, emitiendo instrucciones y señalando refugios para resguardarse. A medida que las tropas rebeldes se acercaban se intensificaron los bombardeos sobre Madrid y sobre las poblaciones cercanas como Getafe, donde el bombardeo del 30 de octubre de 1936 causaría la muerte de muchos niños. A principios de noviembre, cuando las tropas sublevadas llegaron a la Casa de Campo de Madrid los bombardeos de la aviación y la artillería pasaron a ser diarios.

El primer gran bombardeo tuvo lugar el 4 de noviembre, y a partir de ese mes, cuando la resistencia Republicana detuvo el ataque frontal fascista a Madrid en la Ciudad Universitaria, comenzaron los ataques masivos y metódicos contra la población civil para conseguir que se desmoralizara. “Destruiré Madrid antes que dejárselo a los marxistas”, declaró el general Franco. Sin embargo, la “intimidación por bombardeos aéreos”, como la llamó el general Kindelán, no surtió el efecto deseado sino que aumentó el deseo de resistir de los madrileños, muchos de los cuales que al principio eran indiferentes, comenzaron a odiar a los sublevados.

La destrucción del barrio de Argüelles, al oeste de la ciudad, seguía el plan de los rebeldes de entrar desde la Ciudad Universitaria, pero no debilitó las defensas. En el ataque al centro de Madrid donde se ubicaban ministerios, edificios oficiales, por cada supuesto objetivo estratégico se destruyeron o dañaron 99 inmuebles, viviendas, escuelas, teatros, etc. Los bombardeos seguían las doctrinas militares de Giulio Douhet, amedrentar y aterrorizar a la población civil hasta su desmoralización, planteando que las guerras no se ganaban sólo en el frente sino también en la retaguardia. Los alemanes aprendieron mucho de la guerra de España, y lo reprodujeron a mayor escala en Europa.

Muchos bombardeos fueron realizados por Junkers Ju 52 en escuadrillas de 3 aparatos, los madrileños los bautizaron como “las 3 viudas”. Se utilizaron bombas incendiarias, algunas cayeron sobre edificios históricos, como el 16 de noviembre sobre el Museo del Prado y la Biblioteca Nacional causando un gran escándalo internacional, obligando a plantearse el traslado de los principales cuadros a Valencia y los 630.000 volúmenes de sus sótanos. A partir de esa fecha se generalizaron los bombardeos nocturnos. Madrid era un caos, “los madrileños debían refugiarse cada poco tiempo en el Metro o en los portales, en medio del ruido de las explosiones y de las sirenas de ambulancias y bomberos”.

El 17 de noviembre, Madrid sufrió el bombardeo aéreo más terrible que se había conocido hasta entonces. Más de un centenar de edificios destruidos o incendiados, 400 uatrocientos muertos, 900 heridos. El mando rebelde creyó que si a las vacilaciones del frente se unía la desmoralización fulminante de la retaguardia aterrorizada el triunfo era seguro. Pura táctica de guerra total. Se equivocaron los rebeldes. El vecindario madrileño soportó la dura prueba con un estoicismo y una serenidad insospechables. Todo el día y noche los aviones rebeldes arrojaron principalmente bombas incendiarias: aquella noche ardió Madrid por los cuatro costados. Sucumbieron el palacio del duque de Alba, la Diputación Provincial, el Teatro Cervantes, el Cine de la Ópera, el hotel Savoy, el mercado del Carmen y en total más de un centenar de edificios sitos en las calles de Fuencarral, Desengaño, Carrera de San Jerónimo, Alcalá, Avenida del Conde de Peñalver, Caballero de Gracia, Montera, Preciados, Mayor y otras muchas de las barriadas de Vallecas, Cuatro Caminos y Tetuán. La mortandad fue horrible, el daño material incalculable. El efecto moral, nulo. La teoría de la guerra total falló en Madrid aquella noche.

Los días 18 y 19 de noviembre de 1936 Madrid sufrió día y noche una durísima oleada de bombardeos, durante los cuales murieron 133 civiles. El cuerpo diplomático hizo pública una nota de protesta por los “bombardeos aéreos que causan numerosas víctimas indefensas en la población civil, mujeres y niños: “Fachadas en difícil equilibrio, boquetes a la altura de los pisos superiores, postes de luz derribados, socavones, raíles de tranvías retorcidos, edificios completamente hundidos, camas y muebles colgando de las casas, personas aplastadas..”. Los bombardeos continuaron en los meses siguientes, aunque a partir de enero de 1937 el bombardeo artillero desde la Casa de Campo predominó sobre el bombardeo aéreo. El año nuevo las fuerzas rebeldes bombardearon la Puerta del Sol con 12 obuses lanzados desde el cerro de Garabitas de la Casa de Campo.

Los arquitectos Enrique Bordes y Luis de Sobrón han plasmado en un mapa el “urbicidio” sangriento de Madrid. Se identifican al menos 1.600 de los más de 6.000 edificios dañados durante el asedio. Las áreas cercanas al frente, como Argüelles o Ciudad Universitaria fueron las más devastadas, igualmente puntos de importancia simbólica, como Cuatro Caminos, el ensanche de Salamanca, la avenida Ciudad de Barcelona, y La Gran Vía que pasó a llamarse popularmente la avenida de los obuses; uno de estos cayó cerca de la Puerta del Sol haciendo un socavón que llegó al Metro. Madrid, como Guernica y muchas otras localidades españolas, fue campo de ensayo para la Legión Cóndor de Hitler y la Aviación Legionaria de Mussolini, así como por los obuses disparados por el ejército fascista, que probaron distintos tipos de bombardeos y de proyectiles. “Se pensaba que el bombardeo sistemático sobre una ciudad provocaría su rápida rendición, y se demostró todo lo contrario”, afirma Enrique Bordes.

En abril de 1937, las autoridades republicanas dieron a conocer las cifras oficiales de los daños sufridos a causa de los bombardeos desde el 7 de noviembre de 1936. “Un total de 980 edificios, entre ellos 14 escuelas, 8 iglesias, 4 hospitales y 2 museos, habían sido dañados total o parcialmente. Habían muerto en el acto 907 personas 2.800 habían resultado heridas y 370 de ellas fallecerían después, 430 habían desaparecido. En estas cifras no se incluyen los destrozos ni los 214 muertos sufridos en los bombardeos aéreos de Tetuán de las Victorias y Puente de Vallecas. La cifra de fallecidos ascendía a 1.491”. El barrio de Madrid menos afectado fue el barrio de Salamanca, franco ordenó que no fuera bombardeado, allí se encontraban las casas de muchos que apoyaban la sublevación. Las víctimas en Madrid superarían las 2.000 personas.


Documentos: Wikipedia. Eldiario.es (Pedro Bravo). Efe (Juan Vargas). El salto diario (Pablo Rivas). RTVE (Alicia Manzanares). Air raid bombings, Madrid, 1937. Somos Malasaña (Luis de la Cruz). Madrid Bombardeado. Y el libro de Manuel Chaves Nogales, La defensa de Madrid


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