EL espantoso GENOCIDIO cordobés, cerca de 12.000 REPUBLICANOS fueron ASESINADOS por los franquistas. Parte 2, LAS FOSAS COMUNES

Fosas Córdoba 2 word pressViene de : Parte 1, EL HOLOCAUSTO SILENCIADO

En la provincia de Córdoba hay más de 100 fosas comunes, la mayoría sin exhumar, resumido en una cifra: 11.581, el brutal e incompleto número de Republicanos asesinados durante la represión franquista, según la obra “1936. El genocidio franquista en Córdoba” del historiador Francisco Moreno Gómez. La mayoría de las víctimas no tienen nombre. Fueron enterradas sin identificar y sus familiares murieron o se exiliaron. Miles de personas fueron encarceladas en la antigua prisión de Córdoba, en el Alcázar de los Reyes Cristianos, que se hallaba abarrotada y todos los días había una renovación de presos, pero muchos no llegaron a su destino.

De los 7.000 asesinatos que los franquistas cometieron en la capital, más de 4.000 descansan en las fosas de los cementerios de Nuestra Señora de la Salud y de San Rafael. De los fusilados en sus tapias hay inscritas 3519 víctimas totales, 1685 en el Registro Civil de Córdoba y 2062 en los Libros de los Cementerios. Hay un número cercano a 3.000 Republicanos fusilados en la capital no identificados cuyo enterramiento es desconocido. En La Salud hay documentados más de 1.800 asesinados por los golpistas y otros 2.500 en San Rafael.

En Córdoba se produjo una terrorífica represión antiobrera y antirrepublicana. Las fuerzas políticas, militares y económicas sublevadas pusieron en marcha en Córdoba una espantosa y trágica represión para llevar a cabo el exterminio de Republicanos, miembros del Frente Popular, del sector laico, intelectuales liberales, afiliados a organizaciones obreras y partidos de izquierdas. Eran denunciados por esbirros, aduladores, arribistas que se ofrecían como verdugos y delatores. Los registros domiciliarios y las detenciones eran cotidianos, el pueblo vivía cercado: Se fusilaba con acusaciones, como ‘por espía’ o ‘por sospechoso’, ‘por irse con los rojos’.

Los fusilamientos se incrementaban cada día, los familiares se enteraban cuando iban a las cárceles para llevar ropa o comida. Se llevaban a cabo en las tapias de los cementerios, en el “Arroyo del Moro”, en las orillas del Guadalquivir, en Alcolea, en la carretera de Santo Domingo, en el “Cortijo del Telégrafo”, en la “Carrera del caballo”, en las inmediaciones de la Electro Mecánica, en la “Cuesta de los Visos”, en la “Cuesta de Rabanales”, en la carretera de Trasierra, en la “Cuesta de la Lancha”, en la carretera del Castillo de la Albaida, en las carreteras de Casillas o de Pedroches, en la “Cuesta del Espino”, en “Los Santos Pintados”, etc. Los fusileros, eran falangistas, derechistas, rufianes, individuos sin escrúpulos que mediante el servilismo y la adulación esperaban conseguir méritos ante las nuevas autoridades.

En las primeras semanas, los cadáveres quedaban expuestos al sol en los descampados, hasta que los propios familiares los encontraban y los retiraban tras buscarlos por los alrededores de Córdoba y por los cementerios. En las siguientes semanas los franquistas llevaban rápidamente los cadáveres a las fosas comunes. Los forenses se limitaban a certificar la “muerte violenta” de las hileras de muertos desconocidos que allí aparecían. La cifra media era de 30 o 40 asesinatos diarios, bastantes días pasaban de 100 y algunas noches más de 200. Una partida de falangistas, la “brigada del amanecer”, practicaban por la noche detenciones en masa, que acababan en fusilamientos en la mayoría de los casos.

El 8 de agosto de 1936 asesinaron al alcalde socialista, Manuel Sánchez Badajoz, al diputado Doctor Romera y a varios concejales. El 13 de agosto fue fusilado el capitán de la Guardia de Asalto Manuel Tarazona Anaya. El 15 le llegó el turno al Republicano doctor Manuel Ruiz Maya. El 16 fusilaron al librero naturista y tertuliano Rogelio Luque Díaz. La primera gran matanza se llevó a cabo el 17 con 61 anotaciones en el Registro. El 18 se superó el centenar de fusilados entre ellos el último presidente de la Diputación, José Guerra Lozano de Izquierda Republicana. Se fusiló al medico epidemiólogo Sadí de Buen Lozano. El 22 de Agosto se fusilaron en los cementerios de la capital a 200 Republicanos.

Tras la guerra la capital siguió soportando idéntica pesadilla de terror, si bien los fusilamientos de posguerra afectaban a procesados de la provincia, porque en la capital apenas quedaba ya nadie por fusilar después de 3 sangrientos años de guerra. El acoso y el terror se mantuvieron intensamente en los barrios obreros de Córdoba. La guardia civil, policía, y falange se encargaron de que la población continuara sojuzgada por las amenazas, la tortura, el aceite de ricino, registros, detenciones, delaciones y denuncias, persecución del estraperlo… Toda Córdoba, como cualquier pueblo, vivía en libertad vigilada.

Se han inciado en Córdoba los trabajos de exhumación en las fosas del cementerio de La Salud, en busca de los miles de represaliados. Han acudido los hijos, sobrinos y nietos, emocionados, después de décadas de silencio y de orfandad. Con la frase “Por mi padre y todos los que sufrieron” los familiares han tomado la azada y han comenzado, simbólicamente, a excavar la tierra donde ahora se buscará a sus seres queridos.

¡Dejadme llorar, El genocidio olvidado!


Documentos originales: Público (Jesús Centeno). Junta de Andalucía (Todos los Nombres, Cultura y Patrimonio Histórico, Informe Córdoba). Carmen Reina (Eldiario.es, Cordópolis). Dejadnos Llorar. Foro Memoria Córdoba. Lugares de Memoria en Córdoba. Imagen de Cordópolis


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