El golpe del 18 de julio de 1936 fue instigado por los monárquicos en connivencia con la Italia fascista

monárquicos italia fascista word pressEl prestigioso diplomático e historiador Ángel Viñas ha publicado la obra ‘¿Quién quiso la Guerra Civil?’, en la que explica la estrategia de los conspiradores monárquicos, en connivencia con la Italia fascista, para derrocar a la República desde el mismo 14 de abril de 1931, restaurar la monarquía y establecer un régimen similar al de Mussolini. Habían decidido ya en 1935 sublevarse si las izquierdas regresaban al poder con el apoyo del régimen fascista. Pero Franco se hizo cargo de la situación, más por azar que por predestinación, y traicionó a los monárquicos, que habían conseguido asegurar el apoyo de la Italia fascista a través de aviones modernos de guerra que permitían, a ojos de los partidarios alfonsinos, una victoria rápida en una guerra que preveían corta.

Los monárquiecos no eran simples agitadores. El golpe de Estado del 18 de julio fue debido a una conspiración militar, y también a una conspiración civil. Desde el año 1933 y 1934 los monárquicos empiezaron a agitar al Ejército y a contactar con los italianos. La sublevación la venían preparando desde antes. El 31 de marzo de 1934 hubo un acuerdo entre monárquicos y la Italia fascista; el documento italiano que lo prueba, estaba en la caja fuerte de un banco italiano. Mussolini no estaba dispuesto a que mucha gente conociera lo que estaba haciendo ya que era una agresión a estado soberano, como España. Ni siquiera sus propios funcionarios.

El mito de que la Guerra Civil se explica por vericuetos de la política interna de España, está completamente desacreditado. El apoyo de Italia es decisivo para el inicio de la misma. Mussolini se comprometió con los monárquicos a entregar aviones de guerra a los conspiradores, estaba dispuesto a intervenir en España desde, al menos, 1934. Empezó por Abisinia (Etiopía) y continuó por España, Albania y Grecia. El objetivo de Mussolini era dominar el Mediterráneo occidental y su gran pieza en su política internacional, por tanto, no era Abisinia. Era España. La proclamación de la República fue la excusa suficiente. Desde el principio, los monárquicos declararon la guerra a la República, el elemento clave fue la conspiración que pusieron en marcha. Los monárquicos hubiesen estado en contra de la República incluso aunque esta no hubiese emprendido las reformas que emprendió, como la reforma agraria, la militar o las reformas sociales. Querían volver a una dictadura militar como la de Primo de Rivera, pero con toques fascistas, con Sanjurjo como jefe del Estado de manera temporal y Calvo Sotelo como jefe de un directorio cívico-militar que dirigiría el gobierno.

¿Qué significaba una restauración monárquica en el momento dado, en las condiciones de los años 30? Que los monárquicos buscaban la ayuda fascista, aspiraban a un tipo de sistema parecido al italiano, donde estaba el rey, Victor Manuel II, y el Duce, que era un civil, aunque hubiese luchado en la I Guerra Mundial. Los monárquicos se volcaron con Italia y no con Alemania. ¿Quién hubiese sido el rey? Había gente que pensaba que Alfonso XIII, otros en su hijo Juan, pero no se había llegado a decir abiertamente. Alfonso XIII estaba al corriente de los planes de sublevación. En 1932 dió el visto bueno a recaudar fondos para este propósito. Pero el plan de los monárquicos se vino abajo a las primeras de cambio. A Calvo Sotelo le pegaron dos tiros y a Sanjurjo lo estrellaron en un avión. El plan podría haber sobrevivido si hubiese triunfado. A Calvo Sotelo se le podía sustituir. Pero Sanjurjo era insustituible. Era la pieza fundamental.

En estos planes no aparece por ningún lado la figura del general Franco, que tenía una misión específica, sublevar a la guarnición de Canarias, ponerse al frente del ejército de África y seguir las pautas que había escrito Mola en sus instrucciones en el mes de junio. Franco no desempeñó un papel activo en la conspiración, sin embargo reescribió la historia completamente una vez llegó al poder. La dictadura franquista tuvo desde sus primeros momentos la idea de mantener una determinada versión de lo ocurrido. Esa versión se mantiene hasta hoy con los cambios que han sido necesarios para su permanencia. Pero es todo falso. Los mitos del franquismo son falsos. Están montados sobre una base falsa.

Franco traicionó a los monárquicos. Carlistas y monárquicos se sintieron profundamente decepcionados y traicionados. No se habían sublevado para poner a Franco en el poder. Falange, que después sería el partido único, en los planes iniciales de los monárquicos solo tenía un papel reservado: el de pistoleros. Nada más. Nadie pensaba, en los círculos monárquicos, que Falange tendría la influencia que poco después tuvo.

La primera causa del golpe de Estado es que los monárquicos consideraban que España era suya, que aquí mandaban ellos, y que no iban a compartir el poder con nadie más. Algunos historiadores califican a los monárquicos como contrarrevolucionarios. Pero no es cierto. Eran reaccionarios. Gente que quería volver a la situación anterior. Volver a la dictadura primorriverista con los retoques fascistas necesarios. En el informe que los monárquicos elevan a los ingleses, del que hemos hablado antes, se nota que son reaccionarios en estado puro. Que España era suya y lo había sido siempre. La República era como una arruga en la historia de su España.


Original: Público (Alejandro Torrús, Ángel Viñas)


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