VIOLENCIA franquista en Benavente (Zamora) durante la guerra de España. Parte 1, Estrategias de REPRESIÓN

Benavente 1 word pressEn 1936 Benavente tenía un importante sector comercial y pequeño-industrial, una clase media-baja de orientación Republicana reformista, talleres, industrias, casas de huéspedes, tenderos, comerciantes y profesiones liberales. Paralelamente existía una clase obrera asociada y concienciada. Esta población tenía unas actitudes políticas adelantadas frente al ruralismo político toresano.

Benavente contó con personajes importantes y decididos en sus actuaciones políticas. El PCE obtenía cada vez más influencia entre los obreros de la Casa del Pueblo y había comunistas decididos como Vicente Garea, Enrique Villarino y la conocida Leonor Martínez Robles, que se presentó en 1933 a las elecciones y formaba parte del Grupo Obrero Femenino de la Casa del Pueblo.

En Benavente, los rebeldes impusieron una represión feroz desde el primer momento ya que gran parte de la población era hostil al pronunciamiento, aplicando desde el principio medidas para impedir toda posibilidad de resistencia. Las finalidades eran muy claras, terminar con la movilización izquierdista mediante la violencia, que se puso al servicio de un proyecto reaccionario cumpliendo la misma función política y social que los demás regímenes fascistas europeos.

La represión fue de clase, desde arriba hacia abajo, acompañada y reforzada por la persecución política, manifestando el enfrentamiento entre 2 mundos, debido a los desequilibrios socioeconómicos y culturales entre los que algo o mucho poseían y quienes poco o nada tenían, entre los que habían tenido posibilidades de acceder a la cultura y los analfabetos, con todos los matices y excepciones que se quiera. La oligarquía había decidido firmemente no consentir ni soportar que personas de las clases populares se dirigieran a ellos de igual a igual en ninguno de los sentidos.

En Benavente la represión fue especialmente atroz, debido al auge de la izquierda y el Republicanismo, a la actuación reformista y decidida del ayuntamiento frentepopulista apoyando a los hortelanos, a las medidas sociales dirigidas a luchar contra el desempleo, a la solicitud a la Diputación de terrenos en diversos solares como la cuesta del Hospital y el Convento de Santa Clara, para la construcción de casas baratas para los obreros. Igualmente la política reformista de reparto de parcelas comunales entre los obreros.

Los fusilamientos, que se llevaban a cabo durante el traslado entre cárceles, fueron autorizados por el gobernador Raimundo Hernández Comes, como ocurrió en Toro y en Zamora. También se realizaron en “las proximidades del cementerio” por oficio del Juez Instructor Militar Luis de Prada, y por supuesto los “ejecutados con arreglo a sentencia”. La represión en un principio tenía carácter selectivo (cargos políticos, dirigentes sindicales, personajes conocidos, empleados públicos) para descabezar las organizaciones obreras, ideas y personas nocivas para los fascistas. Tenían que desaparecer para limpiar el país y tomar el poder.

La represión económica fue inseparable de la política. Era difícil distinguir si se eliminaba a alguien por motivos políticos o con cualquier pretexto, pero siempre se le robaba luego y de diversas formas: asaltos a casas, multas, incautaciones. El miedo y el chantaje arrasaron con el patrimonio de los vencidos. Así hubo oportunistas que se aprovecharon de la guerra para forjar grandes fortunas. Además se consiguió el sometimiento, la sumisión, la desarticulación, el control y la desmovilización social a través del miedo a la incautación. La represión laboral se alargó hasta los años 50, la depuración municipal fue muy dura. La depuración del Magisterio fue un ajuste de cuentas contra los maestros liberales, izquierdistas o abiertos a la modernidad. Había que extirpar los elementos “antiespañoles” de la escuela y “purificar” los contenidos para volver a la España de verdad con valores patrióticos y religiosos.

Los sentimientos de terror, humillación e impotencia indujeron a la población a borrar de su memoria el hecho de que un tiempo no lejano había habido un proyecto posibilista de República democrática. En definitiva, se trataba de evitar el surgimiento de potenciales voces opositoras criminalizando el sistema democrático, y también de fortalecer la vinculación de las emergentes fuerzas vivas locales con el régimen a través de su complicidad en la delación y la denuncia.

Todo junto, la represión, el control y la deseducación democrática de los adultos, junto con la instrucción de los jóvenes en los principios del Estado totalitario, para la construcción de un régimen perdurable, nacido de una historia de actuaciones excesivas y dolorosas derivadas de la aplicación sistemática del terror institucional y de la utilización de la coacción legal sobre una población vencida y silenciada a la que se debe retornar protagonismo histórico. Sólo por esto se ha de seguir explorando en la memoria histórica, por incómoda que se nos muestre.

Continúa en: Los ASESINATOS


Documento original: Notas sobre la represión física, económica y laboral en la ciudad de Benavente durante la Guerra Civil y posguerra (1936-1943). Cándido Ruiz González 


Viva la República Española. Por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE AQUÍ 

Anuncios