VÍCTIMAS REPUBLICANAS de Carreño (Asturias) en el campo de concentración nazi de Mauthausen

Carrenno en Mauthausen word pressLa obra “Libro memorial” del Ministerio de Cultura ahonda en el drama de los Republicanos españoles que acabaron en los campos de exterminio del III Reich, declarados por los nazis “apátridas” al haber sido despojados por Franco de la nacionalidad española. Revela la identidad de los 166 asturianos allí internados entre 1940 y 1945, un centenar murieron, se desconoce el destino de otros 20, sólo uno logró escapar, José Soutura de Leiva, natural de La Felguera, que se evadió de Mauthausen.

Los campos de concentración de Mauthausen (y Gusen), Dachau, Buchen-wald, Trier, Freigurg-im B, o Aurigni se convirtieron en infiernos para los 8.700 Republicanos españoles, que huyeron tras la guerra de España a Francia, y que fueron entregados o capturados por la Gestapo y por el gobierno colaboracionista francés de Vichy para ser internados en ellos durante la II Guerra Mundial. Las Republicanas españolas fueron concentradas en el campo de Ravensbrück. Su único delito, haber soñado con un mundo mejor para la humanidad y otros por la simple sospecha de ello.

Había hasta 35 formas diferentes de morir en los campos: Agotamiento, asesinato por inyección, duchas de invierno, disparos en la nuca, ahorcamiento, medio millar de españoles murieron en las cámaras de gasEl 6 de agosto de 1940 llegaron a Mauthausen los primeros Republicanos españoles, otros muchos convoyes los seguirían principalmente entre agosto de 1940 y el verano de 1941. La mayor parte de los españoles fueron eliminados en el campo anexo de Gusen entre la segunda mitad de 1941 y la primera de 1942. Del contingente de 7.000 españoles aniquilados en Mauthausen y campos anexos hubo 4 carreñenses:

Robustiano Fernández Rodríguez, natural de Candás, durante más de 60 años en paradero desconocido. Era el 7º de 8 hermanos. Su padre era tonelero y él fue botero, al igual que casi todos sus hermanos su destino fue la mar. Se casó a los 23 años con Ramona García, de la Atalaya, de Cardo, tuvieron 10 hijos. En otoño de 1937 embarcó a Francia. Expiró en el campo de exterminio de Gusen II el 27 de septiembre de 1941, tenía 64 años. Su viuda e hijos suponían que había muerto en una cámara de gas o en un crematorio. La Asociación Amical Mauthausen de Barcelona comunicó que su número era el 1.416.

Servando Suárez García, nació en 1910 en Tamón, 1910. Fue el mayor de 13 hermanos, hijo de Hilario y Adela, lecheros. Todos los hermanos varones sufrieron persecución por parte del régimen franquista porque un hermano mayor, Manuel, formó parte del ejército Republicano con rango, y fue fusilado en el Coto en 1938. Los 3 mayores fallecieron en la contienda y al menos 2 sufrieron cárcel con secuelas. Emilio estuvo en la cárcel varios años, saliendo en libertad muy enfermo, para morir. Marino estuvo en la cárcel 3 años, con heridas de guerra. José, participó en la guerra y vivió con secuelas. Tras la guerra, los 3 hermanos y 5 hermanas supervivientes callaron por miedo y dolor al recordar el sufrimiento que habían pasado, y que les originó problemas psicológicos y mentales. Sus padres murieron pronto afectados por la suerte de sus hijos. Servando falleció en Gusen el 10 de diciembre de 1941, tenía 31 años.

José García Cuervo, natural de Candás. Falleció en Gusen el 30 de diciembre de 1941, tenía 19 años. Acompañaba a su tío José Cuervo Álvarez, huyendo en barco a Francia desde Candás. Cuando los alemanes comenzaron a detener a los exiliados españoles, José Cuervo Álvarez fue capturado y conducido a Mauthausen. Su sobrino marchó en su búsqueda desde París y ambos acabaron asesinados en Gusen. En los años 60 el Gobierno alemán se dirigió a sus parientes, obligado a indemnizar con una pequeña paga a los familiares de las víctimas esclavizadas y martirizadas, lo que no fue posible porque para entonces las madres de ambos ya habían muerto.

El 24 de febrero de 2001 se erigió en Gijón un monumento en homenaje a los cientos de asturianos, muchos de ellos anónimos, víctimas de los campos de concentración nazis. El monolito con la leyenda “Nunca más”, ubicado en la senda del Cervigón, perpetúa su memoria y denuncia el holocausto.


Referencia original: infoCARREÑO


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