VÍCTIMAS REPUBLICANAS del terror franquista en Extremadura. Parte 2: Las atrocidades

Represion Extremadura 2 book word pressViene de: Parte 1: La Represión

Los extremeños fusilados por condenas a pena de muerte en consejos de guerra fueron unos 1.700. Pero el número se dispara, hubo hasta 9.500 extremeños ejecutados al margen de las leyes militares, fusilamientos irregulares, bandos de guerra, paseos o sacas. Hubo unas 200 desapariciones, en cárceles y campos de concentración nacionales e internacionales fallecieron unos 900, y fueron unos 400 los muertos por linchamientos, palizas, envenenamientos.

En Cáceres, mayoritariamente en poder de los rebeldes desde los primeros momentos, murieron de forma “irregular” unas 1.400 personas. En cambio en Badajoz, una provincia que se mantuvo leal a la República tras la sublevación, hubo 8.200 fallecidos, aunque la práctica de los paseos seguramente elevaría esa cifra. Si a estas víctimas se suman los 1.200 ejecutados en penas capitales y las más de 1.000 que fallecieron entre prisión, desapariciones y “otras causas”, suman casi 11.000 Republicanos pacenses asesinados. Badajoz fue, junto con Córdoba y Sevilla, una de las provincias españolas más castigadas por la represión franquista.

Los primeros fusilamientos comenzaron desde el mismo arranque mismo del golpe de estado, y se alargaron en el tiempo hasta inicios de los años 50 al afectar a los reductos guerrilleros. Aproximadamente el 75% de las muertes irregulares se produjeron entre julio y diciembre de 1936. Fueron pasados por las armas cientos de extremeños, algunos de ellos allí dónde fueron hechos prisioneros y otros muchos al regresar a sus localidades de origen. En efecto, a las prácticas irregulares de los paseos le sustituyó otra, organizada según las leyes militares franquistas, pero en la práctica sin ningún tipo de garantía real, como fueron los consejos de guerra que dictaron cientos de sentencias de muerte de extremeños.

En muchas localidades, los primeros paseos se practicaron a dirigentes de partidos de izquierda, cargos municipales Republicanos o simpatizantes de ideas progresistas. En algunos, la maquinaria represiva alcanzó incluso a hijos, padres o hermanos (como fue el caso de Valverde de Burguillos en septiembre del 36, con la ejecución de buena parte del núcleo familiar de muchos políticos y componentes del Comité Revolucionario).

Hubo diferentes ritmos represivos, en algunos municipios se llevaron a cabo fusilamientos a distintas horas y en diversos lugares, debido al desconcierto y la confusión de los primeros instantes, eliminando a personas de condición social, económica o política muy diversa. Posteriormente se organizaron estas ejecuciones con elaboración de listas, fusilamientos de profesionales del mismo ramo o separaciones por familias. Igualmente la elección de lugares concretos para las ejecuciones (las tapias de cementerios, que se convirtieron en lugares frecuentes para llevar a cabo los paseos), fincas, mataderos, puentes, etc. u horas específicas (normalmente de noche o al alba) en las que durante días se repetía el mismo mecanismo.

De los aproximadamente 9.500 fusilamientos irregulares, el 92% fueron hombres y un 8% mujeres, que fueron eliminadas diferencialmente respecto a las ejecuciones de hombres, en horarios, grupos, separación por sexos. La mayor parte de los fusilamientos de mujeres no se anotaron, por lo que el número de mujeres fusiladas en Extremadura podría ser en realidad mucho mayor. Muchas de los cuerpos de las Republicanas extremeñas que fueron fusiladas, al igual que a los hombres, aún permanecen en fosas, cunetas de caminos, cementerios y fincas privadas de la región.

La represión sobre las Republicanas fue comparable a la de los hombres, incluyendo procedimientos específicos de represión debido a sus ideales antifascistas, por defender valores de libertad, por no dejarse someter, por negarse a ser madres, conformar agrupaciones para defender sus derechos, abanderar el feminismo y la igualdad. Fueron asesinadas, vejadas, encarceladas, exiliadas, controladas, humilladas, víctimas de violaciones, abusos sexuales y escarnio público, silenciadas, tratando de deshumanizar su feminidad con el rapado de cabeza, ingestas de ricino para provovar defecaciones en la vía púbica. Fueron doblemente estigmatizadas y repudiadas socialmente durante la dictadura, también por ser hermanas, madres, hijas, mujeres de republicanos, socialistas, anarquistas y militantes de izquierdas. Tras la guerra continuaron sufriendo la violencia cotidiana al permanecer solas en pueblos ocupados por los sublevados.


Documentos: Eldiario.es (María José Rodríguez). Unidad Cívica por la República (Francisco Espinosa Maestre). Agrupación Extremeña de Alcorcón (Antonio Elviro Arroyo). Bandos de guerra, paseos, sacas y otras muertes al margen de la legalidad durante la guerra civil y posguerra en Extremadura. Reflexiones en torno al estudio de las victimas del terror franquista, por Javier Martín Bastos: En El genocidio franquista en Extremadura.


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