MANUEL NAVARRO BALLESTEROS, periodista, COMUNISTA, FUSILADO por elementos franquistas en las tapias del cementerio del Este de Madrid en 1940

Manuel Navarro Ballesteros word pressManuel Navarro Ballesteros nació en 1907, en Villarrobledo (Albacete). El padre era panadero ambulante por pueblos y ciudades manchegas para poder atender a su numerosa familia: Tenían 10 hijos, todos antifascistas, 5 varones: Manuel Ángel, comandante del Ejército Republicano, caído en 1938 en el frente levantino; Andrés, pionero de las JSU, pintor y miembro del Ejército Republicano; Joaquín, hombre de letras; Antonio que luchó por la 2ª República y después continuó su pelea contra el nazismo,en la resistencia Francesa; y 5 grandes mujeres luchadoras: Dominga; Consuelo; Carmen; Mariana y Llanos. Todos, menos Mariana y Ángel, pasaron por centros de reclusión. Entre 1929 y 1932, la familia Navarro Ballesteros residió en distintos domicilios de la capital madrileña, en situación económica inestable.

Navarro Ballesteros comenzó a trabajar en la Cooperativa Socialista Madrileña. Desde 1928 a 1930 militaba en las Juventudes Socialistas Madrileñas y en la UGT, aunque salió de las JSM junto a otros jóvenes socialistas disidentes que se expresaban a través del semanario “Rebelión”en cuyo origen estuvo presente Navarro, y el diario madrileño “La Libertad”. Se integraron en la Juventud Comunista de Madrid hacia 1930, año en el que Manuel también formaba parte de la Escuela Obrera Socialista de Madrid en labores propagandistas en la campaña electoral de abril.

El semanario “Rebelión” era una más de las publicaciones de respaldo al PCE en respuesta a la ausencia de publicaciones comunistas, prohibidas por la policía desde 1924. Reflejaba muy claramente el interés de Navarro y sus compañeros de la situación del proletariado madrileño al final de la dictadura, la situación laboral, el trabajo, jornadas, salarios, sindicación, conciencia de clase, en sectores como la edificación, artes blancas, alimentación, dependientes, textil.

Navarro se integró muy pronto en “Mundo Obrero”, editado por el PCE. Rápidamente Navarro se afilió a este partido, junto a otros miembros de “Rebelión”, como Pedro F. Checa, Luis Sendín, y algunos más. “Mundo Obrero” empezó a publicarse en agosto de 1930 y sufrió persecución de las autoridades, entre 1930 y 1936, padeció numerosos expedientes y suspensiones, pero los militantes recurrieron a diferentes cabeceras de sustitución, como “Bandera Roja”, “Mundo Proletario”, “Mundo Rojo”, “La Palabra”, “Frente Rojo”, “El Pueblo” o “Pueblo”.

En este período, Navarro fue encarcelado repetidamente. Durante la 2ª República hubo una verdadera Revolución cultural ilustrada creada por hombres y mujeres con un talento y un oficio irrepetibles. Manuel fue uno de ellos, tanto por su calidad intelectual como autodidacta como por su compromiso político. Las publicaciones de Manuel en “Mundo Obrero” daban cuenta de su papel como propagandista de la élite intelectual del PCE. Entre 1933-1936, Navarro Ballesteros era periodista con carné y chapa, otorgados por el Jurado Mixto de Prensa y la Dirección General de Seguridad. También actuaba como corresponsal del semanario comunista “La Verdad”, de Sevilla, y de la “Revista Universal”, de Barcelona.

Cuando la sublevación de julio de 1936 la dirección era desempeñada por Jesús Hernández, que fue nombrado como ministro de Instrucción Pública, en el gobierno de Largo Caballero. Con el posterior traslado del Ejecutivo Republicano a Valencia en noviembre de 1936, la dirección de “Mundo Obrero” fue dirigida por Navarro entre 1936 y 1938. Esta publicación puso en marcha una escuela para formar a futuros periodistas, de donde surgieron grandes plumas como la de Cristina Hurtado de Mendoza. Manuel asumió también la dirección de la revista “Estampa” en enero de 1937, en la que destacaban los trabajos fotográficos de los Hermanos Mayo, Albero y Segovia y Sisito. En septiembre de 1937 Manuel ocupó la vicepresidencia de la Agrupación Profesional de Periodistas y en enero de 1938 la presidencia de la Asociación de la Prensa de Madrid. En 1938, Navarro tomó la dirección de “Frente Rojo” en Barcelona, donde permaneció hasta el final de la Guerra Civil.

Al final de la guerra se nombró una nueva dirección del PCE en el interior, dirigida por Jesús Larrañaga destinando a Manuel Navarro como encargado de la propaganda. Manuel intentó huir junto a otros miles de fugitivos en Alicante, donde fue detenido y conducido al campo de concentración de Albatera. Trasladado a Madrid en junio de 1939 a uno de los centros falangistas de interrogatorio más siniestros de Madrid, Navarro, Eduardo de Guzmán y otros 30 detenidos fueron sometidos durante casi un mes a bárbaras palizas y torturas.

Condenado a muerte en breve consejo de guerra, la víspera de su ejecución escribió cartas de despedida a su familia y a la colaboradora de “Mundo Obrero” Cristina Hurtado de Mendoza, a quien le decía que: «Un periodista nunca debe mentir. Ten siempre la verdad en tus manos y no calles». El 1 de mayo de 1940, Manuel fue fusilado en las tapias del cementerio del Este de Madrid junto a otros detenidos. Fue una medida ejemplarizante y de castigo contra el PCE, y una rotunda manera de dejar bien claros la forma de proceder de los franquistas.


Documentos: La epopeya del Chato, A. Febus (J. M. Menéndez). Revistas UAM (Antonio Plaza Plaza)


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