TERROR franquista contra los REPUBLICANOS de Soria durante la guerra de España. Parte 2: Los CRÍMENES

Represion en Soria 2 word pressViene de la Parte 1: La REPRESIÓN

Las matanzas de Republicanos por los rebeldes franquistas fueron un espeluznante mosaico de horrores, como los terribles asesinatos de Abundio Andaluz Garrido, de los maestros en Cobertelada, y del doctor Gaya y sus compañeros arrojados a la Fosa de los Ilustres. La tragedia de la familia de Aurelio Bourgeal se incrementó cuando también fue fusilado más tarde su hijo, quedó sólo una hija.

Una crueldad fue el asesinato de don Eusebio Alonso, alcalde secretario de Vinuesa, ejecutado casi a los 80 años. La esposa de Castiella, jefe de Correos de Soria, estaba embarazada cuando acudía angustiada al Gobierno Civil para pedir clemencia por su marido detenido. Fue fusilado y la esposa y 3 hijos, 2 varones y una niña, de 13, 10 y 7 años de edad fueron desterrados a Molinos. Cuando sacaron a los hermanos Molina de la cárcel para ser fusilados, solo pidieron que les permitieran dar un abrazo de despedida a sus padres, pero no se lo permitieron. Fueron fusilados en el cementerio de Molinos.

Unos 30 militantes de la CNT fueron fusilados, entre ellos “El Manguillo”, Arsenio Martínez, Tomas Cué, Fermín González, Antonio Lafuente, Manuel Blanco, José Andrés, Ramón Vinuesa, José Sillero, Miguel Pérez, Tomás Álvarez, José María Ablonil, Juan Arenas, Aquilino, Ramón Cotillas, Segundo Velasco, Cayo B. G. (conserje del local de la CNT), la comadrona Constantina Alcoceba, 8 trabajadores del pantano de La Muedra, 3 cenetistas oriundos de Logroño, y el médico de Almarza, Herminio Guajardo, anarquista, humanista desinteresado, amigo de los pobres, que huyó a Segoviela y a los pocos días volvió a Soria, entregándose. Fue fusilado y está enterrado en Calatañazor, con los maestros Buill y Soria.

No volvió salir de casa el resto de su vida la madre de Adolfo Morales, socialista fusilado con el también socialista Silverio Lumbreras y alguien más en la Riba de Escalote. Pío Alfonso, conocido por su ingenuidad y locuacidad se encontraba tomando una cerveza en el bar Plus Ultra de Soria cuando fue detenido, llevado al Puente Hinojosa y fusilado quedando colgado con medio cuerpo fuera. El alcalde de Almarza, Esteban el herrero de mas de 60 años de edad, fue detenido y a las pocas semanas murió en la cárcel de Soria quebrantada su salud por las angustias y sufrimientos. En los llanos de Chavaler fueron fusiladas una tarde una docena de personas.

El director del centro penitenciario de Soria certificó el traslado de los 16 Republicanos: Miguel Ruiz de Pablo, Florencio Borobio Gil, Salomón Ortega Sebastián, Ramón Vinuesa García, Miguel Pérez del Campo, José Sillero Lerma, Pablo Ormiz y Beltrán, Faustino Moreno Martínez, Teófilo San Nicolás Barrero, Manuel Vargas del Valle, Manuel Ramos Rodríguez, Félix Iglesias García, Rafael Sarnpere Bellido, Antonio Uriel Díez, Fortunato Pérez Noblejas, Saturnino Castiella Castillo, que se encontraban recluidos en la prisión preventiva celular de El Burgo de Osma. Todos fueron entregados a la guardia civil el 1 de septiembre de 1936 para comparecer ante el juez instructor en Almazán. No llegaron a Almazán, fueron fusilados ese mismo día en Bayubas de Abajo, cerca del Puente Ullán.

En Montenegro de Cameros, en los primeros días del golpe fusilaron a 9 personas, vecinos de los pueblecitos del contorno en la cuneta del confín Soria-Logroño. Dos de las víctimas eran padre e hijo que murieron atados codo con codo. Los fusileros pidieron a los vecinos que los enterraran. Uno de los predestinados consiguió huir y regresó a su casa días después. Su propia esposa, atemorizada por las presiones y amenazas sufridas, lo denunció siendo detenido y fusilado en el acto.

En Mazalvete, 2 hermanos solteros, fueron detenidos por falangistas en su domicilio, en presencia de su madre. Llevados al Gobierno Civil en Soria, fueron fusilados al día siguiente en el cementerio de Las Casas; su madre llegó a Soria para pedir clemencia, pero ya se había consumado el crímen. Don José Tabernero Bullón, maestro de Molinos de Razón fue acusado de haber destrozado un crucifijo. Huyó a Logroño, pero volvió para entregarse y demostrar que el crucifijo estaba cuidadosamente guardado en un armario de la escuela. Fue detenido y fusilado por 2 falangistas en Ausejo de la Sierra, junto con 2 personas de Abejar.

Don Fernando Romero y su hijo Antonio, fueron detenidos en Covaleda y fusilados en la Venta de Valcorba. Un vecino de Oteruelos se refugió en Covaleda, pero fue detenido y por la noche fusilado a fas afueras del pueblo. Juan Arenas, de Soria, fue detenido por falangistas el 15 de agosto en Pozalmuro, cuando estaba segando, y encerrado durante 8 días en los calabozos del Gobierno Civil. Detuvieron también en casa de su suegra a Timoteo Valero. Una noche, los 2 infortunados, atados de pies y manos fueron introducidos en una camioneta y nada más pasar Los Rábanos fueron asesinados. Algunos vecinos, enterraron a las víctimas. El hermano de Juan Arenas fue fusilado 8 días más tarde en la carretera de Portelárbol.

En el mes de agosto fueron extraídas de la cárcel de Soria 16 personas para ser ingresadas en la Prisión de Almazán. Al llegar a las Matas de Lubia, 14 fueron fusiladas. La familia de Miguel Rana Iglesias, en Baraona, fue aniquilada, fusilados sus 4 hermanos, 4 sobrinos y 10 primos; además fue fusilado un retrasado mental, Félix Iglesias que nada tenía que ver con aquella familia y nada sabía de política, un señor apellidado Caballero, el maestro del pueblo y varios más, entre ellos Cándido Salces. Este quedó con vida y logró llegar hasta una caseta de camineros. Descubierto o denunciado fue detenido y fusilado definitivamente.

El 16 de Octubre de 1936 llegaron a Soria en varias tandas unos 700 presos de la batalla de Sigüenza. A final de noviembre desaparecieron 30 presos. Otros 30 seleccionados para trabajar en Burgos no llegaron nunca. Días mas tarde fusilaron a otros 30. Estas operaciones se repitieron hasta que no quedaron mas que 175 prisioneros.


Documento original: El libro “La represión en Soria durante la Guerra Civil” de Gregorio Herrero Balsa y Antonio Hernández García


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