REPRESIÓN franquista en Toro (Zamora) durante la Guerra de España

Toro word pressEl sometimiento de Toro por los fascistas se llevó a cabo por medio del terror. Los franquistas utilizaron la violencia física durante toda la guerra y la dictadura. La eliminación física de los enemigos políticos sirvió para someter al resto de la población y acabar con las veleidades de los humildes que se habían atrevido a desafiar la autoridad de los patronos con su militancia obrera. La clase dominante no podía consentir que se pusiese en duda su condición de élite, y al sentirse desafiada por un pueblo que ya no reconocía sus privilegios, instigó a pistoleros a hacer y deshacer para defender sus intereses.

El numero total de ejecutados en Toro asciende a 126, aunque no todos los toresanos fusilados están registrados. Unos 57 eran toresanos y el resto con probabilidad foráneos. Se trasladaron presos de Zamora por estar completa la cárcel provincial, y para evitar las reclamaciones de familias de víctimas de la clase media y con amistades influyentes. Además había presos de los pueblos de la comarca. Hubo 46 represaliados en agosto de 1936, 76 en septiembre y 4 en día desconocido. El día de mayor represión fue el 18 de septiembre con 28 fusilamientos.

Hubo un grupo de hasta 23 zamoranos fusilados en Toro. Algunos eran políticamente muy destacados como Andrés Espinosa Garcia y Amado Hernandez Pascual del PCE, el socialista Tomás Blanco Limia de la Sección Construcción de la Casa del Pueblo de Zamora, Rufino Barba Luis de la Sociedad de Colonos de la misma (FNTT), Higinio Merino de la Monja y Saturnino Barayón Hernández diputados provinciales por IR, Bernardo Ramos Alvarez del PSOE, o Angel Coco Sobrino de la CNT.

De los represaliados toresanos, 21 eran menores de 30 años, 9 hasta 40 años, 14 hasta 50 años, y 4 mayores. La mayoría eran jornaleros, artesanos, su lucha por la jornada de 8 horas, el descanso dominical y mejores salarios, acabó para muchos en el sangriento verano de 1936. Igualmente fue castigada la clase media, como el Aparejador municipal Leonardo Blanco, alma mater de la Casa del Pueblo toresana, los concejales Manuel García Martín (peluquero) y Pablo Lorenzo Conde (tintorero), el electricista Vicente Rodríguez, y miembros de la Juventud Socialista como Esmaragdo Lorenzo (empleado de banca), Antonio Bernal (confitero) y Santiago García (estudiante), del dirigente del Radio Comunista, Ángel Martín (hojalatero) y el médico Manuel Calvo Alba.

Los represaliados eran Republicanos, integrantes de la Casa del Pueblo, la mayoría socialistas, comunistas. La militancia obrera fue causa principal de represión, siendo la Sección de Trabajadores de la Tierra la mas castigada. Las ejecuciones se sucedían tras la siega de los jornaleros participantes en la misma, detenidos después de acabar el trabajo. Tras ser encarcelados a fines de julio o en los primeros días de agosto y permanecer algunos días en la cárcel, eran fusilados. Los matones franquistas esperaban a que volvieran de las dehesas para detenerlos en sus casas, en otros casos fueron a buscarlos al campo.

Cuadrillas de falangistas iban por las casas, y obligaban a los trabajadores a subir a un camión, se les conducía al cuartel de falange, a la cárcel, o al sótano del ayuntamiento. Allí recibían palizas, se les obligaba a comer camisas y corbatas rojas, y se les sometían a todo tipo de vejaciones. Muchos acababan fusilados. Las mujeres Republicanas sufrieron rapados, ricino y otras vejaciones. Cuando se realizaban las sacas, se inscribía la salida de la cárcel como un traslado a la cárcel provincial de Zamora. En realidad eran trasportados en camión hasta las tapias del cementerio u otros lugares del término municipal donde eran ejecutados. La mayoría no moría en el acto y debían darles el tiro de gracia. Algunos fueron enterrados aun vivos.

La represión consistió en un rosario de acciones, que no se detenía en los militantes de izquierdas, sino que se trasladaba a sus familiares, que además de sufrir la pérdida de seres queridos, tuvieron que soportar la marginación social, eran los «malos» españoles según el constante bombardeo» de la propaganda oficial. Muchas personas padecieron encarcelamientos tras ser detenidos sin ningún requisito legal, en condiciones higiénicas y alimenticias penosas, además del hacinamiento, acusados de pertenecer a algún partido o sindicato, ser amigo de izquierdistas, haber sido visto en una manifestación o huelga.

Alli donde existía un izquierdista había que señalarle como tal, expulsarle del trabajo e incluso en algunos casos ejecutarle. Toda la administración fue sometida a las depuraciones, sobre todo los maestros y profesores de Instituto. Había que extirpar los elementos intelectuales «antiespañoles» que influían en las conciencias de niños y adolescentes. El objetivo era volver a la España verdadera del Imperio y de San Ignacio de Loyola. Muchos maestros recibieron su sanción cuando ya habían sido fusilados. Los empleados municipales Republicanos tampoco se libraron. Se trataba de «ahogar» mas a los mismos, crear un funcionariado fiel a los postulados del movimiento nazional. Otra clase de represión fue la económica, mediante multas o incautación de bienes. La depuración fue dura y llegó a todas partes. 


En la página 153 del documento La represión en Toro durante la Guerra Civil, de Cándido Ruiz González se encuentra el registro de los Republicanos fusilados por los fascistas. El mencionado documento ha servido como fuente del actual artículo. Ver también Foro por la Memoria de Zamora


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