ATROCIDADES franquistas contra los REPUBLICANOS en La Puebla de Cazalla. Parte 1, La REPRESIÓN

Puebla de Cazalla 1 word pressEn La Puebla de Cazalla (Sevilla) había una importante implantación de PSOE, UGT, Izquierda Republicana, el grupo socialista femenino “Amparo Meliá”, las Juventudes Socialistas. En las elecciones generales y municipales siempre triunfó la izquierda. El gobierno municipal del Frente Popular en 1936, construyó el alcantarillado general, distribuyó socorros a parados, inició el deslinde de caminos y veredas de propiedad municipal ocupadas por terratenientes, solicitó al Instituto de Reforma Agraria el reparto de tierras, grandes propiedades fueron declaradas objeto de expropiación por la República; acordó exponer al público las cuentas del Ayuntamiento; consiguió locales para juzgados, telégrafos; encargó obras para la casa consistorial; obtuvo préstamos para la construcción de 2 grupos escolares.

El 18 de Julio los Republicanos organizaron un Comité de Guerra bajo la dirección del concejal de UGT Antonio Moreno Andrade y el alcalde del PSOE José Pliego Martínez. Se establecieron puntos de guardia, alambradas, barricadas rudimentarias, puestos de vigilancia. No se realizaron desmanes ni agresiones contra los derechistas del pueblo. El día 22 llegó un numeroso grupo de huidos de Arahal y el día 30 llegó José María Almagro Herrera huyendo del fusilamiento al que había sobrevivido en Marchena junto a 7 vecinos de Paradas que sí murieron: Mateo Castellanos Jiménez, Rafael Montero Gómez, Rafael Lara Burguillos, los hermanos José María, Manuel y Antonio Alcantarilla Burguillos y Joaquín Almagro Barrero hermano de José María.

El 31 de Julio llegó al pueblo una columna al mando del Comandante Gerardo Figuerola, integrada por una Compañía de legionarios, otra de infantería, un escuadrón de Caballería, una sección de zapadores, 50 guardias de asalto, 30 requetés, un harka de moros rifeños, una sección de armas automáticas y 2 piezas de artillería. Los Republicanos resistieron aunque de nada les sirvieron escopetas contra cañones y ametralladoras. Las tropas avanzaban disparando, hombres y mujeres huían en frenéticas carreras hacia las afueras del pueblo. José Pliego y Agustín Montiel Andrade, éste con un rifle y aquel con una pistola, fueron de los últimos en ofrecer resistencia. Los disparos fascistas acabaron con la vida de Dolores Bermudo Cabello, de 39 años, casada con Luis Andrade Bermudo y con 9 hijos.

A las 9 de la mañana La Puebla de Cazalla cayó en manos rebeldes. La “funesta y aciaga República”, como la definieron los fascistas, solo existió en la mente de los represores, pero no en la vida cotidiana. Por la fuerza de las armas, los señores de “más orden”, comenzaron por subvertirlo. Comenzó una fuerte represión buscando eliminar a los adversarios según los bandos y órdenes del ejército nazional, sin detenerse en averiguar si se habían cometido hechos delictivos. En vez de “juicio sumarísimo”, hubo “sin formación de causa” o “fusilamiento inmediato”. El bando llamaba a la eliminación de los dirigentes izquierdistas, aunque éstos no fueran responsables de ningún “acto de crueldad”, y a la ejecución arbitraria de otros afiliados.

La derecha estaba dispuesta al exterminio de la República a pesar del comportamiento bastante moderado de las izquierdas durante el período Republicano. En La Puebla de Cazalla hubo al menos 135 fusilados, 129 eran de La Puebla, 2 de Villanueva de San Juan, 3 de De Morón de la Frontera, y 1 de Marchena. Además se fusilaron en Osuna a 25 vecinos de La Puebla y habría 9 casos no incluidos y 15 muertos en prisión. Asesinados sin procedimiento judicial serían 71 y ejecutados tras consejo de guerra 30. La cifra supera los 160. Además están los vecinos de La Puebla fusilados en Málaga.

Guardia civil sometieron a palizas y malos tratos a decenas de detenidos con total impunidad. Llama la atención el lenguaje de los consejos de guerra: Los procesados eran “un individuo”, un “sujeto”, un “elemento”. El pueblo era la “turba”, la “masa”, la “plebe”, la “horda”. Participó en “desmanes“, “exaltado“, “pendenciero“, “ratero“, “extremista“, “borracho“, “parásito“, eran los adjetivos de muchos detenidos. El “rojo” era difamado a placer en los procesamientos, recogiendo como hechos probados las calumnias y acusaciones. Poco importaba que las autoridades locales supieran que el procesado no hubiese cometido ningún delito, cosa por lo demás conocida por el vecindario. Lo importante y usual era calificar al “rojo” como culpable.

Cárceles y prisiones fueron aterradores lugares de enfermedad y muerte. Las condiciones de hacinamiento, insalubridad y sobre todo de hambre, pasaron a ser un denominador común en las prisiones. Carmen Cruces Calderón, hermana de Francisco Cruces fusilado en Osuna en 1937, mujer de Miguel Espejo Angorrilla y con 6 hijos, solicitaba libertad provisional para su marido: “llega la noche tanto la que suscribe como dichos menores sin llevar a la boca el pan y alimento necesarios”. El preso Rafael González Guerrero pidió la libertad provisional ya que su mujer y una hija pequeña de corta edad, “no tienen nada”. Dolores Núñez Pérez, a la que habían matado a su marido, José Melero Gordillo solicitó la libertad de su hijo Antonio, “por ser pobre de solemnidad”…Y así cientos de casos.

Continúa en Parte 2, Los ASESINATOS


Referencias: José María García Márquez: La represión militar en la Puebla de Cazalla (1936-1943)Europa Press. ABC. Todos los Nombres


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