El general MIGUEL NÚÑEZ DE PRADO y el comandante FRANCISCO LEÓN, ASESINADOS por los franquistas en Pamplona en 1936 por defender la legalidad REPUBLICANA

Miguel Nuñez de Prado word pressMiguel Núñez de Prado y Susbielas nació en Montilla en 1882. En 1897 participó en la defensa de San Juan de Puerto Rico cuando fue bombardeado por buques de guerra estadounidenses. Estudió en la Academia de caballería de Valladolid, estuvo destinado en los regimientos de lanceros de Sagunto de Córdoba y húsares de Pavía en Madrid. En 1921 el general Silvestre subestimó a las tribus rifeñas de Abd-el-Krim, lo que generó los reveses de Sidi Dris y Abarrán, la caída de Igueriben y Annual, el Monte Arruit y el derrumbamiento de la Comandancia de Melilla, con enormes pérdidas materiales y un espantoso número de bajas. 

El comandante Núñez de Prado quedó fuera de combate por un balazo en el brazo izquierdo, cuando combatía en Igueriben al mando de una columna de Regulares. Por su heroísmo Núñez de Prado fue condecorado con la Cruz de María Cristina en y la Medalla Militar individual. En 1928 obtuvo la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil y la Gran Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco (1928). En 1925 ya era general de brigada, y desde 1933 general de división. En 1923 se le homenajeó y se le tributó con recibimiento de héroe en su pueblo natal, siendo nombrado Hijo Predilecto de la ciudad. Desde 1925 a 1931 fue gobernador de la Guinea Española.

Núñez de Prado contrajo matrimonio en 1908 con Aurora Bermejo y Fraile de Tejada, con quien tuvo 4 hijos. Acogiéndose a la nueva ley de divorcio Republicana, Núñez de Prado volvió a contraer matrimonio con María Luisa Baux y López de la Cámara. Durante la dictadura de Primo de Rivera simpatizó con diversas conspiraciones Republicanas. Fue miembro de la masonería con el nombre de «Lafayette». Durante la República se afilió a la Unión Militar Republicana Antifascista (UMRA). Fue gobernador militar de Baleares (1932-34), jefe de la 2.ª División en Sevilla (1934), jefe de la 2.ª Inspección General del Ejército (1935), y la 6ª división de Burgos. El gobierno de Portella Valladares le nombró Director General de Aeronáutica en enero de 1936, cargo que mantuvo tras las elecciones de febrero, ganadas por el Frente Popular, ya que se había hecho acreedor de la confianza de las autoridades republicanas. Este organismo controlaba las fuerzas aéreas terrestres, navales, y la aviación civil.

En febrero de 1936, Núñez de Prado como director general de la policía, y junto con el general Pozas director general de la Guardia Civil, se opuso a los intentos de Franco, jefe del Estado Mayor, de decretar la ley marcial y dar un golpe de estado durante la crisis del 17-19 de febrero, tras la 1ª vuelta de las elecciones generales en las que había triunfado el Frente Popular. El gobierno pretendía desmontar posibles núcleos conspiradores durante esos agitados meses, contando con la implicación de Núñez del Prado en mantener a la aviación militar leal a la República, lo que ocurrió al producirse el golpe fascista.

Al estallar la sublevación en Marruecos el 17 de julio, con el asalto a la base de hidros de Melilla (Atalayón), Núñez de Prado se puso en marcha para abortarla. Apreció la gravedad de lo que estaba ocurriendo a través de Hidalgo de Cisneros, ayudante del ministro de la Guerra y presidente del Consejo, Santiago Casares Quiroga. Núñez de Prado se hizo cargo de la situación impartiendo órdenes desde el mismo despacho del ministro. Decidió volar al día siguiente a Zaragoza, que aún no se había sublevado formalmente, en un avión militar. A su llegada a Zaragoza el avión fue confiscado, y Núñez de Prado y sus acompañantes fueron capturados: el mecánico se pasó a los sublevados, el piloto sería fusilado meses más tarde, y el comandante ayudante fue cosido a tiros el 26 de noviembre de 1936 con el pretexto de que había intentado fugarse. El propósito de Núñez de Prado era persuadir al general Cabanellas al mando de la V División Orgánica para que no se uniera a los sublevados. Éste y sus jefes le retuvieron varios días, hasta que fue trasladado a Pamplona. Hacia el 23 o 24 de julio de 1936 fue encarcelado en el fuerte de San Cristóbal (Pamplona) y fusilado poco después por órdenes de Mola. Hugh Thomas sostiene que junto a Núñez del Prado también fue fusilado su ayudante el comandante de caballería Francisco León López. Otros autores creen que fueron asesinados.

La Asociación de familiares fusilados de Navarra (AFFNA), creen tener localizado el lugar exacto que alberga sus restos mortales, según el testimonio de Ricardo Sola testigo directo en solitario y oculto del fusilamiento, en el cruce a Murugarren de la carretera Bearin a Abarzuza (Navarra). Hay pleno convencimiento de que los ejecutados en aquel lugar el 10 de agosto de 1936 fueron el general Miguel Núñez de Prado y su ayudante, el comandante de caballería Francisco León López. Verdugos y prisioneros, todos con ropas militares, llegaron en un coche. Los 2 fusilados calzaban botas rojas de buena calidad y los ejecutores, se las quedaron. “..Se metieron en la pieza, aquí, de estas flores, ocho metros para arriba, en este orillo y..a ver, quitaros los zapatos, las botas. Se quitaron las botas..¡daros media vuelta! Pun, pun, al agujero..se cayó y todo. Aquí mismo, yo estaba aquí. Ahí había una pared..”.

La actitud de la cúpula militar aparentó no tener conocimiento de la suerte del general Núñez de Prado. La falta de un procedimiento penal, la evaporación de cualquier prueba (como ocurrió en la muerte del general Balmes en Las Palmas) el silencio culposo para eludir la responsabilidad de su desaparición, indican que el general Núñez de Prado fue uno de las primeras víctimas militares de los sublevados. La conspiración de silencio del Ejército franquista mareó durante años a la viuda de Núñez de Prado, dándole respuestas incoherentes y mirando hacia otro lado para ocultar la ominosa desaparición del general.


Documentos originales: Wikipedia. De Castro ero y bailar no sepo (Alberto Gay Heredia). Real Academia de la Historia (Cecilio Yusta Viñas)


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