BALDOMERO FERNÁNDEZ LADREDA, COMBATIENTE ANTIFASCISTA, COMUNISTA, ASESINADO por los franquistas en 1947

baldomero fernandez ladreda word pressBaldomero Fernández Ladreda nació en Soto de Ribera, Ribera de Arriba (Asturias) el 18 de julio de 1906. Inició su actividad política afiliándose a la UGT cuando trabajaba en la cementera de Tudela Veguín. En 1934 participó en la revolución obrera de Octubre encabezando el grupo obrero que asaltó la fábrica de explosivos situada en La Manjoya. Tras la revuelta fue encarcelado; en esa época se afilió al PCE. Al estallar la guerra de España organizó un nutrido grupo de militantes de las JSU que participaron en el cerco de Oviedo en cuanto se supo la traición de Aranda.

Fundó el batallón «Ladreda», que en la ofensiva de octubre luchó heroicamente en el barrio de San Lázaro, llegando hasta la calle de la Magdalena, donde recibió orden de replegarse que cumplió de mala gana porque pensaba que en aquella ocasión podía liberarse Oviedo. Avanzada la contienda alcanzó el grado de Mayor de Brigada del Ejército Popular de la República, mandando la 8ª brigada asturiana, posteriormente 179ª Brigada Mixta, con la que se trasladó a Bilbao para detener la ofensiva franquista sobre esta plaza. Participó en numerosos combates en todo el frente norte, Santander y Asturias.

Tras la caída del frente Norte en octubre de 1937, muchos de sus compañeros se embarcaron en Gijón, pero Ladreda decidió pasar a la clandestinidad y organizar a los milicianos dispersos, convirtiéndose por su gran prestigio en referencia del antifranquismo en la provincia. En la clandestinidad se le conocía por el apodo de «Ferla». Fue organizador y primer jefe de la Comisión Político Militar del PCE, lo que equivalía a jefe de la guerrilla comunista. En 1943 constituyó con los socialistas Manuel Fernández Peón y Arístides Llaneza el Comité de Milicias Antifascistas (CMA), para coordinar los grupos guerrilleros de distinta filiación política y sin partido, pero funcionó irregularmente por las distintas estrategias del PSOE y del PCE. Se agrupó en la Unión Nacional Española (UNE), que desapareció en 1945, tras lo cual se reconstituyó el partido comunista, siendo nombrado Ladreda su líder en Asturias.

Tuvo fuertes discrepancias con los dirigentes comunistas en el exilio, se oponía decididamente a la política oficial del PCE de relanzar la actividad guerrillera y las actividades de sabotaje, porque él presenció la magnitud de la derrota y fue testigo de la represión feroz e inmisericorde de los vencedores. Para «Ferla» era preferible una resistencia agazapada y ultraclandestina que actuase en el momento oportuno, para evitar un derramamiento inútil de sangre. Argumentó que con convocatorias de este tipo se «jugaba con las vidas de hombres que habían puesto sobre la ruleta todo lo que valían en diferentes ocasiones y habían marchado de fracaso en fracaso». Y más adelante señaló que, desde 1934, estaba «con las armas en la mano, y siempre de derrota en derrota, por pensar con los pies los que estaban en la cabeza».

Ello le llevaría a enfrentarse a la dirección del partido, siendo expulsado del PCE en 1946 acusado entre otras cosas, de su presunta connivencia con los socialistas. El 25 de septiembre de 1947 fue capturado por la policía junto a Benjamín Fernández, en Mortera del Palomar. Condenado a 2 penas de muerte, fue asesinado mediante garrote vil el 15 de noviembre del mismo año en la cárcel de Oviedo. Sus últimas palabras fueron: ¡Viva la República! Después fue enterrado en el cementerio civil de esta localidad, de donde posteriormente serían sacados sus restos y llevados al Cementerio de Soto de Ribera.

Ladreda dedicó su vida a luchar por la causa de los humildes, a la emancipación de los trabajadores y a lograr un mundo mejor. Los pactos de la transición extendieron un espeso manto de silencio sobre los que defendieron la legalidad Republicana, lucharon por la libertad, la democracia y la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores, contra el terrorismo de la dictadura franquista que causó innumerables víctimas.


Documentos: SBHAC (Prólogo de Gerardo Iglesias). Wikipedia. La Nueva España (Mario Gutiérrez Rubio y L. A. Vega). Y el libro «Fugaos» del historiador Ramón García Piñeiro


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