REPRESIÓN franquista de la población REPUBLICANA en Cádiz capital

Represion en Cadiz Capital 2 word pressLa Tacita de Plata fue de las primeras plazas en caer en manos golpistas, y un bastión definitorio para la victoria fascista en la guerra civil como vía de entrada del ejército de África. En las calles gaditanas se libraron pocas batallas. Los franquistas ejecutaron en Cádiz a unas 600 personas durante el “terror caliente”, apunta el historiador José Luis Gutiérrez Molina. Fue tiempo de paseos nocturnos en los fosos de Puerta de Tierra, de cadáveres que amanecían cosidos a tiros. La cifra de ejecutados está en torno a las 1.500 personas, pero contando los asesinados en la provincia el número podría llegar a las 5.000.

Entre 1939 y 1945 se ejecutaron a otras 300 personas. Hay que tener en cuenta, además, que en estas cifras no se incluye a los que murieron en las cárceles a consecuencia de la aplicación de torturas. Algunos ni pudieron llegar a una prisión o centro de detención, fueron fusilados en la misma calle. Otros fueron conducidos a la central de la falange, en el Casino, para ser torturados con palizas y/o con la ingesta de aceite de ricino y aceite industrial mezclado con serrín y miga de pan. Posteriormente, se creó el denominado “Tribunal de la Sangre”, que seleccionaba diariamente una media de 25 detenidos para ser ejecutados.

Se iniciaron procedimientos judiciales militares contra quienes resistieron en las sedes del Gobierno Civil, de la Diputación y del Ayuntamiento. El 5 de agosto fueron condenados a muerte por delito de rebelión militar el gobernador civil, Mariano Zapico Menéndez-Valdés (Izquierda Republicana), el teniente coronel de Carabineros Leoncio Jaso Paz, el capitán de Artillería Antonio Yánez Barnuevo y el oficial de telégrafos Luis Parrilla Asensio. Los fusilaron el día 6 en el Castillo de San Sebastián. También fueron encausados, en un procedimiento aparte, el presidente de la Diputación, Francisco Cossi Ochoa, el secretario del gobernador, Antonio Macalio Carisomo, y el capitán de fragata Tomás de Azcárate, pero la causa fue archivada a comienzos de 1937, sin que hubiese llegado a celebrarse el juicio, porque los tres encausados habían sido ya ejecutados a mediados de agosto de 1936, junto con el diputado socialista Rafael Calvo Cuadrado y el abogado del consistorio municipal, Antonio Muñoz Dueñas, todos fusilados por orden del general Queipo de Llano.

La labor represiva alcanzó además a todas las personas que de alguna manera se habían significado en la defensa de la República. Para poder hacer la tarea de forma más eficacia y evitar huidas, los rebeldes cerraron las Puertas de Tierra de la ciudad y que unían Cádiz con el resto de España. Se organizaron grupos de falangistas, guardias civiles y tropas regulares para el registro y saqueo de viviendas. Se procedió a la detención masiva de liberales, Republicanos, socialistas, comunistas, anarquistas, masones y sindicalistas.

El 16 de agosto se tuvo noticia de que 3 concejales citados a declarar ya habían sido asesinados: José Miranda de Sardi (sindicalista), Bernardino Jiménez del Moral (socialista) y Manuel Ruiz de los Ríos (Izquierda Republicana); y el 31 de agosto se conoció la ejecución de los también concejales Santiago Fernández Peculo (socialista) y Rogelio Millán del Río (sindicalista). El 2 de agosto de 1937 ya habían sido fusilados 16 paisanos, entre ellos el delegado gubernativo, Antonio Muñoz Dueñas, los 5 concejales ya citados, el alcalde accidental Rafael Madrid González (Izquierda Republicana) y los ediles Federico Barberán Díaz (socialista), Juan Camerino Benítez (comunista), Florentino Oitabén Corona (comunista), Luis García P. Martell (Izquierda Republicana), José Miranda de Sardi (sindicalista) y José Rodríguez León (comunista); asimismo habían sido fusilados el jefe de la Guardia Municipal y el secretario del alcalde, Antonio Marchante Carrasco. El 29 de Agosto, un pelotón de fusilamiento asesinó al concejal y capitán jurista militar José de Barrasa y Muñoz de Bustillo, al Comandante de Infantería retirado Manuel Morales Domínguez, al oficial de telégrafos Manuel Cotorruelos Delgado y a Milagros Rendón Martel, hija del también fusilado días antes, el concejal comunista Francisco Rendón San Francisco. También fue asesinado el alcalde titular, Manuel de la Pinta.

A partir de la pauta marcada por Queipo de Llano, se procedió a una represión sistemática par la aniquilación de los adversarios políticos e ideológicos prescindiendo de juicios o trámites legales. Falangistas, guardia civil, eliminaron a los poderes, instituciones, personalidades e ideas que representaban el régimen Republicano. Entre las víctimas, muchos padres, cónyuges o hijos de quienes eran agentes políticos o sindicales. También hubo víctimas eliminadas por alguna motivación inconfesable cuyos familiares no eran Republicanos activos. La orgía de sangre y muerte desencadenada por la represión política creó las condiciones que posibilitaron tales crímenes, que en otras circunstancias no se habrían cometido.

En la capital fueron centros de detención la prisión provincial, los castillos de San Sebastián y Santa Catalina, la Fábrica de Torpedos y el vapor barco-prisión Miraflores. Las esposas y familiares de los detenidos solían acudir a algunas cárceles y depósitos municipales para llevarles ropa o alimentos, hasta que recibían la noticia de que ya no estaban allí, lo que inequívocamente significaba que la noche anterior habían sido sacados y asesinados. La ciudad de Cádiz amanecía con cadáveres abandonados en las tapias del cementerio, las playas de Puntales y Victoria, los alrededores de la plaza de toros, la carretera a las canteras de Puerto Real o las tapias de los penales de Cuatro Torres y La Carraca.


Documentos: Extracto del documento publicado en Memoria antifranquista del Baix Llobregat: La represión franquista en Andalucía, La represión fascista en la provincia de Cádiz, por Fernando Romero Romero, pg 15. Eldiario.es (Juan Miguel Baquero). Tercera Información (Eduardo Montagut Contreras). Y el libro, “El verano que trajo un largo invierno (1936-1945) : la represión político-social durante el primer franquismo en Cádiz” de Alicia Domínguez Pérez


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