La “transición”, la FARSA que ENTERRÓ en FOSAS aún más PROFUNDAS a las VÍCTIMAS del franquismo

el timo de la transicion word pressLos pactos de la Constitución de 1978 se lograron mediante la coacción y el chantaje que los fascistas ejercieron implacablemente sobre las izquierdas. Los franquistas lo detentaban todo: el Ejército, las policías, el aparato jurídico, los tribunales, cargos institucionales, alcaldes, diputaciones, diputados a Cortes de aquel engendro de régimen, escuela, universidades, todos los recursos tecnológicos, el aparato sanitario, las estructuras e infraestructuras industriales, el tejido económico, grandes empresas públicas y privadas, instituciones comerciales, telecomunicaciones, transporte, medios de comunicación, territorios públicos y privados, campos y montes, costas, pueblos y ciudades, el patrimonio nacional, puertos, aeropuertos, innumerables inmuebles, incontables tesoros artísticos, el poder de la aristocracia, de las oligarquías, de la Iglesia, la opresión de la mujer, las redes de corrupción, la mediocridad, la arrogancia, el dinero, las armas, la amenaza, la violencia, la angustia, el terror, la muerte.

Sobre esta inamovible constitución se construyó la sumisión al imperialismo norteamericano, el absoluto dominio del Capital, una monarquía impune, el poder repartido entre la oligarquía industrial, la financiera, la rural, con la inestimable cooperación y soporte de la Iglesia católica, a la que financiamos y mantenemos, y que con extremo desprecio adoctrina al 35% del alumnado de nuestro país con recursos públicos, y se apropia de 40.000 inmuebles y terrenos, y los más importantes monumentos y tesoros artísticos.

La izquierda solo tenía el valor y el sacrificio de sus militantes y la racionalidad y decencia de sus tesis ideológicas, los años de represión, las prisiones, los fusilados, las víctimas, las cunetas, las fosas. Los partidos de izquierda estaban ilegalizados y perseguidos, no tenían dinero, ni poder, ni prestigio entre una población bombardeada durante 40 años con una infame campaña de calumnias. En esas condiciones, hablar de pactos entre fuerzas iguales, de consenso, de altura de miras y otras falsedades semejantes, es una indecencia. La primera de las traiciones al pueblo español fue nuevamente el robo de la República que 40 años antes tan sangrientamente nos arrebataron.

Tras la muerte del dictador, la totalidad de este Estado continuó en manos de sus secuaces, la élite franquista ¿Acaso podremos sacar agua limpia y cristalina de un pozo inmundo infectado de fascismo? Aquellos pactos de la Moncloa fueron una sumisión vergonzosa de la izquierda, legitimando un franquismo reciclado, asumiendo la impunidad de sus hediondos crímenes, de su sangrante “botín de guerra” para escarnio de sus víctimas. Al viejo régimen, intacto, se le ungió con un poco de aceite “democrático”. Los asesinatos y torturas franquistas quedaron exentos de juicio riéndose en la cara de sus víctimas. El pueblo español debía olvidar a las víctimas del franquismo, nada había sucedido. Las fosas comunes, donde yacían miles de cadáveres de Republicanos, fueron ignoradas.

Existe un discurso falsamente reconciliador y escasamente democrático del que han hecho gala los constructores de la transición, según el cuál, desenterrar víctimas, identificar fosas, reparar situaciones injustas, es volver a abrir heridas y generar enfrentamientos. Es un relato que perpetúa muchas deficiencias democráticas de nuestro estado, consolida la impunidad y da alas a los que alegremente vuelven a victimizar a nuestros familiares, ultrajando y violando los ejemplos de identificación y homenaje que se han conseguido realizar con el esfuerzo de muchos familiares y activistas.

Lo sorprendente ha sido presenciar cómo la democracia española negaba la restauración de la memoria de nuestros familiares y seguía condenándolos al olvido. Demasiados de sus políticos, algunos herederos de aquellos que protagonizaron los años de plomo, se manifiestan con desprecio en relación a los procesos de recuperación de la memoria que lideran las familias y las asociaciones.

Un estado que se llama democrático y de derecho, que pretende ser homologable con sus vecinos europeos, no puede seguir ignorando su pasado de forma sistemática, negando la restauración de derechos a las víctimas, llegando incluso a homenajear abiertamente a los verdugos o minimizando sus delitos como se hace en España. Acabar con el régimen del 78 también significa recuperar de una vez por todas la memoria de los que fueron víctimas del franquismo.

Si España quiere realmente sentirse y considerarse como un auténtico Estado de Derecho, el franquismo debe ser completamente ilegalizado desde el principio al fin, su monumentalismo desmantelado, sus asesinos denunciados, sus leyes derogadas, sus sentencias anuladas, sus manifestaciones prohibidas, sus latrocinios revisados, sus víctimas reparadas.

 


Documentos: Extracto del artículo publicado en Memoria antifranquista del Baix Llobregat: De Cómo La Recuperación De La Memoria Se Puede Convertir En Doble Victimización, pg 93: Juanjo Arranz. Público (Lidia Falcón). Diario16 (Miguel Ángel Cerdán). Beniezu


Viva la República Española. Por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE AQUÍ 

 

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