JOSÉ GÁLLEGO ARAGÜÉS, Teniente Coronel del Ejército Republicano, FUSILADO por rebeldes franquistas en Bilbao en 1938

Jose Gallego Aragues word pressJosé Gállego Aragüés nació en Aragüés del Puerto, Huesca, en 1893, y como otros oficiales españoles de la época se formó en la Academia de Infantería de Toledo. En 1913 se incorporó al Regimiento de Infantería Galicia nº 19 en Larache (Marruecos). Ascendido al grado de Teniente formó parte de la Policía Indígena integrada en el Grupo de Regulares n.º 4 hasta 1917. Tras el Desastre de Annual fue ascendido a Capitán. En 1924 fue destinado al Regimiento de Infantería «Saboya» n.º 6 de Madrid. Durante la sublevación militar de 1936 se encontraba de permiso en Gijón, de donde era oriunda su mujer. Se puso a las órdenes del Comité de Guerra, y se le asignó la comandancia militar de Gijón. Logró tomar los cuarteles de Zapadores y Simancas de Gijón, acabando con toda resistencia el día 21 de agosto.

Al día siguiente, Gállego ya se había integrado en la Comandancia del Frente Occidental, para detener el avance de las columnas gallegas en la zona de La Espina.El comunista Juan Ambou, al frente del Departamento de Guerra del Consejo Provincial del Frente Popular destacó su lealtad a la legalidad republicana así como sus dotes de mando: “Al comandante Gállego le preocupaba cómo había de conducirse la guerra. Describía la función del cabo en relación con los soldados de su escuadra, humana, política, muy inteligente. Gállego escribió como organizar a los grupos y las columnas mientras no se llegara a la militarización regular, e instrucciones tácticas para el combate para uso de los jefes de grupo y columna: ocupar el objetivo con la debida protección y apoyo; mantener el enlace con los grupos o columnas de los costados y retaguardia; impedir que las retiradas se convirtieran en desbandadas; condenar los rumores acerca de la supuesta inferioridad del enemigo, y lo que pueda ir en detrimento de la moral del combatiente republicano.

Fue destinado a Santander, donde convirtió a las milicias en tropas regulares. En febrero de 1937, las fuerzas republicanas lanzaron una ofensiva para cerrar el pasillo Grado-Oviedo y tomar la capital asturiana. Gállego, ya teniente coronel, se incorporó a la ofensiva al mando de la brigada de Santander. Avanzada la contienda ostentaría el mando de la 2.ª División santanderina, y posteriormente del XVI Cuerpo de Ejército. En julio de 1937 sería nombrado jefe del Estado Mayor del Ejército de Euzkadi.

Julián Zugazagoitia, tal y como recogen Gutiérrez y Gudín cuentan de él: “Apasionado por su oficio, le atribuía un sentido profundo que no era frecuente. Su concepción de la guerra chocaba con la de sus superiores y la de sus subalternos. Con orgullo español, se afirmaba en una lealtad profunda, que se sentía interpretada en los discursos de Azaña. Su personalidad estaba como desterrada por las carreras improvisadas, no gustaba de ser confundido con los que, de una a otra exigencia, hicieron mercancía del oficio y papel de renta de la lealtad. Quienes trabajaron a su lado, compartiendo los riesgos de los combates y las pausas de los intermedios, no olvidan su recuerdo ni sus lecciones de moral.”

Ante el avance rebelde y el fin inevitable del Frente Norte, Gállego tuvo oportunidad de abandonar Santander en los buques de guerra del puerto, pero no lo hizo. Al contrario, trató de retirarse a Asturias con sus hombres, cayendo prisionero de las fascistas Navarros en Cabuérniga el 1 de septiembre de 1937. Tras pasar por la Prisión Provincial de Santander, se le trasladó a la de Bilbao. Su cautiverio duró 8 meses. En la declaración ante consejo de guerra en Santander en noviembre de 1937, publicada en La Nueva España el 1 de diciembre de 2002 Gállego afirmó:

—“..No haber pertenecido jamás a ninguna agrupación sindical ni política..he puesto freno a cualquier brutalidad estúpida de las que en la guerra se producen..me prometí servir esa redención justa de sus afanes para las masas proletarias..España no se ha apartado un momento de mi juicio a la que he servido con la mejor eficacia..la lealtad es de rango muy superior a la traición y he prestado con toda generosidad y devoción, sin ninguna clase de reserva la lealtad de mis servicios a la República..El 19 de julio de 1936 el español solo tenía una representación: la de los poderes de la República a los que he tributado toda fidelidad..De rebelión no podéis acusarme, en mi conciencia no cruza la más leve sombra de esa responsabilidad; yo no soy ése..Me siento un combatiente que, rezumando devoción a España, ha sido vencido y es prisionero de guerra en vuestras manos, dictad sentencia..”

Fue condenado a muerte por dos consejos de guerra, y fusilado el 28 de mayo de 1938, en el cementerio bilbaíno de Vistalegre. Decía Juan Ambou que: “Durante su cautiverio conservó alta su moral, y lo que es más importante: mantuvo hasta los últimos momentos una lealtad intachable al régimen republicano y a la nación”.


Documentación: Wikipedia. Historia DesterradaLa Nueva España (Javier Rodríguez Muñoz)


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