La terrible REPRESIÓN franquista contra la población REPUBLICANA de la Sierra Sur de Sevilla

Sierra sur sevilla word pressEn la provincia de Sevilla los fascistas ocuparon con rapidez los pueblos gobernados por alcaldías del Frente Popular que apoyaban al Gobierno Republicano, y que carecían de medios para ofrecer resistencia. El 20 de agosto solo aguantaban Martín de la Jara, Los Corrales, el Saucejo, Villanueva y Algámitas. Desde Osuna, punto estratégico, se inició el ataque, ya que aunque eran pueblos pequeños, pobres y mal comunicados, estaban en el camino de Ronda, Republicana, por donde pasaba el ferrocarril Algeciras-Granada, ambas controladas por los sublevados.

El 4 de septiembre los franquistas, bien pertrechados, tomaron El Saucejo, los milicianos armados con escopetas de perdigones tuvieron que huir. El 7 de septiembre, los requetés cañonearon Los Corrales, cientos de hombres, mujeres y niños llenos de pánico huyeron hacia Campillos. Al día siguiente ocuparon la Jara. El 11 de septiembre los fascistas tomaron Villanueva y Algámitas. Cientos de familias de los pueblos conquistados tuvieron que escapar. El día 12 cayó Almargen, donde los fascistas ocasionaron numerosas víctimas. La represión que le siguió después fue de las más sangrientas de toda la zona. En Campillo fueron fusilados cientos de Republicanos. En Cuevas del Becerro se produjeron nuevos tiroteos dominados sin dificultad, volviéndose a repetir el rito de los fusilamientos.

Los franquistas incendiaban los locales Republicanos. Los vecinos desperdigados por pueblos y cortijos próximos que fueron regresando, pensaban que, si ningún daño habían hecho, nada tenían que temer, tampoco tenían donde ir en medio de la desolación general. Las familias que se atrevieron a regresar a sus lugares de origen no imaginaban el terrible castigo, el escarmiento, la operación de limpieza que preparaban las derechas locales en aquellas localidades con fama de rojas. La venganza quedó a cargo milicias falangistas y guardia civil, bandas coordinadas con las comandancias militares, que comenzaron a actuar inmediatamente. Los delitos de sus víctimas podían ser haber votado al Frente Popular, haber sido interventor de éstos, ser familiar de algún republicano destacado, haber hecho algún comentario a favor de los rojos o en contra de los golpistas, haber discutido con alguno de ellos ya fueran asuntos políticos o personales, tener rencillas familiares, etc., etc. Cualquier detalle era suficiente para el escarmiento.

Se inició así el terror más espantoso y sanguinario que jamas conocieron los vecinos de estos pueblos en toda su historia.“La noche del 10 de septiembre, la pareja de la guardia civil pasó carretera abajo, y me dijeron: ¡Ya mismo venimos pa arriba!. Al rato vi que venían 4 más, 2 de ellos amarrados y otros 2 detrás con pistolas. Cogieron el camino del cementerio y al poco tiempo sentí los tiros. Cuando venían de vuelta, parecía que venian de una feria y me dijo uno: ¡Que..! ¿Has escuchao los tiros de gracia?.¡ Esos se los he dao yo”. Los crímenes de este tipo se sucedieron casi a diario sin ningún tipo de juicio ni declaración. La mayoría de ellos tuvieron lugar junto a las tapias de los cementerios, tras el famoso paseíllo.

Tras apresar a los elegidos, eran conducidos después de fuertes palizas a las propias fosas cavadas por ellos, en la que macabramente caerían durante la noche. Las victimas sufrieron terribles crueldades cuando fueron arrancados entre gritos y llantos desesperados de sus familias, para ser conducidos a golpes hasta la cárcel, o al matadero. No faltaron las venganzas por simples rencillas personales o los que se revolvieron en los paseíllos contra sus verdugos, negándose a continuar hasta el cementerio, cayendo masacrados en el camino.

Hubo casos también de los que, quedando malheridos con vida, escaparon en la oscuridad de la noche, pero localizados después escondidos en algún lugar fueron rematados. Asesinatos en calabozos, manos o brazos amputados después de muertos pusieron de manifiesto las bestialidades cometidas. Mujeres embarazadas, algunas violadas antes y después de ser asesinadas, por haber bordado la bandera republicana o tener familiares huidos. Diversas monstruosidades corrieron durante el mes de Septiembre la muerte, el terror y el espanto hasta limites insospechados.

Algunos fueron entregados a fascistas de localidades próximas que los llevaron en camiones o amarrados a la grupa de caballos, para ser asesinados por algún camino del término, o para hacerles sufrir largas agonías. Sobre centenares de mujeres consideradas republicanas o familiares de rojos se cebó la humillación y el odio rapándolas y forzándolas a beber aceite de ricino. Los nazionales burlaban a las “pelonas” haciéndolas barrer las calles con escobones cortos, pelandoles las cejas o sus partes íntimas, paseándolas en manifestación tras la bandera franquista gritando: “¡Viva España!”. Como las casas de los ausentes permanecían cerradas, fueron asaltadas, saqueadas, rapiñadas, limpiadas de mobiliario, enseres, y otros objetos.

Cuando los vencidos que habían sobrevivido a la “desbandá” malagueña volvieron llenos de frustración y temerosos, no sabían lo que les esperaba, las cárceles se quedaron pequeñas. Se les aplicaron consejos de guerra durante meses o años. El balance de victimas y represaliados en 6 localidades de la Sierra Sur de Sevilla da una idea del terror vivido en estos pueblos. En Osuna; 242 muertos y más de 300 presos. En el Saucejo; 160 muertos y 180 presos. En Algamitas; 182 muertos y 150 presos. En Villanueva; 162 muertos y más de 150 presos. En Los Corrales; 115 muertos y 152 presos. En La Jara; 31 muertos y otros tantos presos. Sólo en estos 6 pueblos, casi 900 muertos y más de 1000 presos fueron silenciados y ocultados en nombre de dios y de España. Ni fueron inscritos en los libros de defunciones de los Ayuntamientos, ni reconocidos por la Iglesia. Capítulo aparte merecen los exiliados, los que acabaron en los campos de concentración nazi, o los que regresaron y tras el presidio tuvieron que huir de nuevo.


Extracto del documento publicado en Memoria antifranquista del Baix Llobregat: La represión franquista en Andalucía, Consecuencias de la ocupación militar en la sierra sur de Sevilla y el noroeste malagueño, pg 10, por Manuel Velasco Haro


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