JAVIER BUENO BUENO, SOCIALISTA, gran periodista, ASESINADO por mercenarios franquistas en Madrid en 1939

Javier Bueno Bueno word pressJavier Bueno nació en Madrid, en 1891. Hijo de la actriz Soledad Bueno y el periodista José Nakens, autodidacta, de joven vendedor de periódicos, ocasionalmente escribía en prensa. Fue uno de los redactores de El Radical, fundado por Lerroux en 1910, donde escribía sus “Notas de un regocijado” y la columna “Palabras de un salvaje”. Por unos artículos fue procesado y tuvo que exiliarse en París, pero pudo regresar a Madrid gracias a un indulto de Canalejas, aunque sufrió otras detenciones. Se incorporó al diario El Sol en 1917, simultaneando empleo con “La Voz”, donde años más tarde sería redactor-jefe. También fue jefe de redacción de los periódicos madrileños Crisol y Luz. Presidió la Asociación de la Prensa de Madrid desde 1915 y fue fundador en 1927 de la Agrupación Profesional de Periodistas.

Bueno se desplazó a Alemania donde entrevistó a un desconocido Adolf Hitler, entrevista que se publicó en ABC el 6 de abril de 1923 bajo el pseudónimo de Antonio Aspeitua.Con la llegada de la República Javier Bueno dejó el periódico y pasó a “jefe de prensa” del Ministerio de Estado, del que era titular Alejandro Lerroux, formando parte de su directiva en varias ocasiones; en 1932 ya era presidente. En Noviembre de ese año se aprobó el ingreso de la Agrupación en la UGT, siendo Bueno su presidente hasta el final de la guerra. En 1931 publicó en Madrid un folleto titulado El Estado socialista. Nueva interpretación del comunismo, en el que afirmó que la llegada del socialismo revolucionario era inminente si se lograba la unidad de la clase obrera “por encima de líderes y exegetas”. En 1933 Bueno recibió el encargo de dirigir el diario ugetista asturiano “Avance”. Antes de aceptar recorrió Asturias, visitó centros fabriles, minas, Casas del Pueblo, sindicatos, empapándose totalmente del ambiente proletario astur.

Entonces se comprometió, se fue para Oviedo en julio de 1933 asumiendo la dirección del periódico “Avance” en Gijón. Lo convirtió en el periódico de más tirada de la región y en el de referencia de la clase obrera asturiana. Abrió sus páginas a los trabajadores para contar sus problemas y montó una red informativa en toda Asturias, con corresponsales y colaboradores espontáneos. El espectacular crecimiento del periódico, sumó más y más lectores. La expansión del diario captó la atención de muchos asturianos porque recogía el sentir y las historias de quienes se sentían reconocidos en aquellos sufrimientos, luchas, experiencias y anhelos. Fue un medio fundamental para que las localidades aisladas conectasen con el resto de Asturias. La tirada de Avance rondaba los 23.500 ejemplares diarios, una cifra inusitada para un diario obrerista de ámbito regional.

Javier ingresó en la UGT, manifestó un espíritu libertario marxista, antiestalinista y antiburocrático. Mediante su pluma acerada y curtida Avance se convirtió en prensa socialrevolucinaria contra la derechización del régimen republicano, que en 1934, estaba enfrentado al PSOE y UGT. Sus virulentas críticas al gobierno le acarrearon 32 secuestros de la edición en 1934, y dos cuantiosas multas, el periódico fue prohibido en los cuarteles. Los talleres fueron tomados por la guardia de asalto y la guardia civil. Bueno fue encarcelado en 3 ocasiones, los vendedores del periódico fueron perseguidos y multados, pero se organizaron campañas de solidaridad para hacer frente a las multas. Sus artículos, y discursos en mítines políticos socialistas contribuyeron a crear el clima que propició la Revolución de Asturias de octubre de 1934.

Bueno fue detenido en 2 ocasiones tras los sucesos de 1934, procesado, acusado de “inducción y excitación” a la rebelión, condenado a reclusión perpetua y multado con 70 millones de pesetas de la época. Al oír la sentencia del tribunal militar, preguntó cáustico: “¿Al contado o a plazos?” Javier Bueno fue sometido a las brutales torturas que se infligieron de forma generalizada a los prisioneros, a consecuencia de las cuales quedó cojo, herido y llagado. Presentó denuncia por los malos tratos recibidos, pero se desoyeron las acusaciones. Escribiera lo que escribiese, Bueno nunca pegó un tiro ni participó en la organización de los combates. Siempre bromeaba con sus compañeros, autor de incendiarios editoriales, plagados de quevedesco ingenio que levantaban ronchas en la piel. Editoriales que un día de 1934 un militar le hizo tragar literalmente. Bueno, tras masticarlos lentamente uno a uno y engullirlos, exclamó con el sutil ingenio que le caracterizaba: «Nunca había pensado que mis editoriales tuvieran tanta sustancia».

Permaneció en prisión hasta 1936 en la cárcel de Oviedo, y hubiera continuado, pero fue amnistiado tras la victoria electoral del Frente Popular en Febrero de 1936. Regresó a dirigir Avance, pero con el golpe de Estado, las tropas del coronel Aranda se sublevaron ocupando Oviedo. Bueno escapó y participó en el asedio a Oviedo como un miliciano más. Pero en Diciembre fue herido y tuvo que ser evacuado a Gijón. En Oviedo había quedado la mujer de Javier Bueno, María Brasero; ella y las mujeres de otros dirigentes socialistas como Amador Fernández, Vallina, Belarmino Tomás, López Mulero y Oliveira fueron encarceladas por el coronel Aranda para poder utilizarlas como rehenes cuando fuera necesario.

En 1937, ya recuperado, retomó su labor como director de Avance. Cuando los franquistas se encontraban a 30 kilómetros de Gijón, se aprobó la evacuación por mar de milicianos y civiles. Javier Bueno, ante la imposibilidad de avisar al resto de redactores, había renunciado a marchar. Finalmente pudieron embarcar y llegar a Francia. Javier regresó a Madrid, donde dirigió el semanario socialista “Claridad”, órgano oficial de la Ejecutiva de la UGT. Bueno desempeñaba también la corresponsalía madrileña de El Socialista. Cuando en marzo de 1939 cayó Madrid se refugió en la embajada de Panamá, pero los franquistas la ocuparon y 11 españoles refugiados fueron hechos prisioneros, entre ellos Javier Bueno, que fue encarcelado en Porlier.

Fue condenado a muerte en un juicio irregular, que le declaró responsable de un delito de “adhesión a la rebelión”, “perversidad” y “trascendencia”. Era tiempo de «pagar caras las culpas», y a Javier le sobraban, tras muchas noches de maquina de escribir defendiendo sus ideales marxistas y siendo la voz de la minería asturiana, y siempre con una actitud crítica para con los excesos de su propia retaguardia. Se discute si fue fusilado, ejecutado con garrote vil, o según Julián Zugazagoitia ahorcado, el 26 de septiembre de 1939, y después enterrado en una fosa común en el cementerio del Este de Madrid. Tras su muerte, su 1ª esposa Concepción Ramírez de Verger y sus 8 hijos fueron expulsados de su casa como represalia; lo mismo ocurrió con su 2ª esposa, Mariana Brasero Potenciano y su hijo Germán Luis Bueno Brasero, que pasó por varios campos de concentración en Francia.

Había sido Presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) desde julio de 1936 a abril de 1939. En 1983, la APM creó el premio periodístico Javier Bueno, que se concedió, al principio, al “profesional que, a juicio del jurado, más se haya distinguido por el conjunto de su vida activa dedicada al ejercicio del periodismo”, y que, desde 1994, distingue una dedicación sobresaliente especializada en cualquier campo de periodismo.


Documentos: Wikipedia. Asturias Republicana (Marcelino Laruelo). Heraldo de Madrid (Juan Manuel Alcalá). Fundación Pablo Iglesias. Quienes eran. La Nueva España (Elvira Bobo Cabezas). Apmadrid


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