QUIRINO SALVADORES CRESPO, SOCIALISTA, entregado a la defensa de la clase trabajadora, FUSILADO por los franquistas en Zamora en 1936

Quirino Salvadores Crespo word pressQuirino Salvadores Crespo fue un socialista fundamental en la Historia del PSOE y UGT en Zamora. Nació en Astorga (León) en 1891. De niño se trasladó a Zamora, donde trabajó como tornero fresador. En unión de un socio «capitalista» creó la empresa Metalúrgica Zamorana. Su primo era el conocido dirigente socialista Ángel Salvadores Franco, igualmente fusilado por los fascistas en esas fechas. En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931 fue el concejal más votado. En marzo de 1932 fue nombrado vocal del Patronato de Previsión Social de Salamanca, Ávila y Zamora; fue secretario de la Federación Local de Sociedades Obreras; presidente de la AS de Zamora y concejal del ayuntamiento de dicha ciudad en abril de 1931. Representó a la AS de Zamora en el Congreso extraordinario del PSOE en 1931. Accedió a la presidencia de la Agrupación en 1934.

Se presentó, junto al doctor Gregorio Marañón en la candidatura de la conjunción republicano-socialista a las elecciones a Cortes Constituyentes del 28 de junio de 1931. La UGT zamorana quería que el doctor Marañón representara como diputado a los trabajadores. Tanto Quirino Salvadores como Gregorio Marañón lograron sendas actas de diputado en las elecciones del 28 de junio de 1931. En el Congreso de los Diputados trabajó en la Comisión de Trabajo. Fue miembro del Consejo de Administración del diario Republicano “La Mañana” desde 1932 al 33, y dirigió “La Tarde”, sucesor del anterior, y que duró hasta la guerra.

Perteneció al Comité Revolucionario de Zamora durante la revolución de octubre de 1934, por lo que estuvo en prisión y fue destituido como concejal, siendo repuesto en su cargo en 1936. El Partido Radical y la prensa de derechas local, pidieron un voto de censura contra Quirino y Ángel Galarza por haber votado en el Congreso a favor del Estatuto de Autonomía de Cataluña, aunque Quirino deseaba un acuerdo electoral con los radical-socialistas para mejorar los resultados electorales.

La marquesa de Villaviciosa había comprado el lago de Sanabria, prohibiendo la pesca y navegación; un canal aprisionaba a las truchas y desviaba a los alevines, privando a los pueblos ribereños de un medio fundamental para su subsistencia. La República declaró el canal del lago de dominio público, pero ni gobernador ni alcaldes se atrevieron a eliminarlo. Fue Salvadores quien, seguido de los trabajadores, quien tomó la iniciativa en medio de una gran ovación acabando con los privilegios de décadas en apenas una hora. Destacadas fueron también sus contribuciones para las mejoras de las carreteras de la provincia e incluso la construcción de un instituto y una estación enológica en Toro, entre otras muchas aportaciones en el corto espacio en el que se mantuvo como representante provincial.

Salvadores era un defensor del socialismo democrático, activista convencido, muy querido y enormemente respetado por los obreros. Socialista comprometido en el movimiento obrero zamorano, donde siempre fue un personaje clave en las mediaciones y conciliaciones. Injusticias y situaciones de abusos perpetuadas durante años tuvieron en el diputado un combatiente que nunca se escondió detrás de las mesas de los despachos. El franquismo le acusó de ser uno de los miembros del “club de los jacobinos zamoranos”, entre los que también incluyó al republicano Ángel Galarza.

Tras triunfar el golpe de Estado de 1936, el Ayuntamiento presidido por Cruz López García fue anulado. De 12 ediles, 6 acabarían fusilados: Saturnino Barayón Fernández, hermano de Amparo Barayón, también asesinada, Justo López Ferrero, Gonzalo Alonso Salvador, Herminio Asorey Martínez, Benedicto Carreras Pelayo y Quirino Salvadores Crespo. Otros empleados municipales asesinados fueron el secretario Ramón Prada Vaquero, el médico Eusebio Fernández Lorenzo, el delineante Fernando Leiras Pérez, el bombero Luis Burón Juárez, y el guardia municipal diurno Mateo Hernández Pedrero. Los Republicanos Felipe Anciones Hernández e Higinio Merino, entre otros, encontraron la muerte tras ser trasladados a la cárcel de Toro. Las actas de depuración redactadas por los franquistas iban selladas por el escudo oficial de la República con la leyenda de “Ayuntamiento Constitucional”, un detalle del más negro sarcasmo. La represión que siguió al levantamiento del Ejército se fue encrudeciéndose. La cifra oficial de asentamientos en los libros del cementerio en los primeros cinco meses de guerra hablan de cerca de 900 muertos.

Quirino fue detenido el 27 de julio. El gobernador civil autorizó su entrega a la falange para conducirle a la prisión de Bermillo. Fue “paseado”sin haber pasado por ningún juicio ni consejo de guerra, fusilado el 14 de septiembre, junto a otros 7 zamoranos, el más joven, de tan solo 20 años, Juan Ruiz Ratón, de Zamora capital. Los hermanos Francisco y Manuel Rivas Calvo, de 60, de Mellanes (Rabanales de Aliste); José Manuel de San Juan Barbero, de Moral de Sayago; Virgilio Salazar Valencia, de 56 años, vecino de la capital; Juan Rodríguez Cerezal, de 26, de Olmillos de Castro, y Eliseo Sanjuán Raposo, de 25 años, vecino de Cañizo murieron con él. Fueron enterrados en la fosa común del cuartel de San Eulogio, o en la fosa común del cementerio de San Atilano de Zamora. Después de muerto fue sometido a un procedimiento de responsabilidades políticas.

Más de 80 años después, sus nietos Amelia y Manuel Salvadores Cerecinos presentaron en el Ayuntamiento de Zamora una recopilación de una “vida y un trabajo dedicada a la provincia y ciudad de Zamora” como concejal y diputado, hombre “inteligente y bueno” que describiera Marañón, reclamando la reparación del “agravio cometido sobre su persona y familia durante la dictadura franquista”. Como consecuencia de estos trámites, el Ayuntamiento de Zamora ha recibido del Ministerio de Interior las acreditaciones de reparación moral a los represaliados por la Guerra Civil que acredita la injusticia e ilegalidad que se cometió en la depuración, y la reparación moral y recuperación de la memoria personal y familiar de quienes padecieron persecución o violencia durante la Guerra Civil y la Dictadura, en base al acuerdo del pleno municipal del pasado 30 de marzo y en aplicación de la Ley de Memoria Histórica. Se incluye la reposición de algunos nombres de calles y la retirada de la medallas y reconocimientos otorgados por el Ayuntamiento durante la Dictadura a personajes franquistas. La familia de Quirino Salvadores ha recibido el documento que acredita la situación ilegal e injusta por la que fue depurado y fusilado como concejal del Ayuntamiento de Zamora.


Documentos: Fundación Pablo Iglesias. El socialista (Eduardo Montagut). La opinión de Zamora (Marisol López, 1 y 2). La obraLa Unión General de Trabajadores en Castilla y León (1888-1998)”, de Javier Manuel Rodríguez González. Zamora 24 horas (María Lorenzo). Noticias Castilla y León


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