ÁNGEL SALVADORES, SOCIALISTA, y los REPUBLICANOS VALENTÍN FERRERO, y DIEGO BALLESTEROS, ASESINADOS juntos por los franquistas en Zamora en 1936

Ángel Salvadores Franco word pressÁngel Salvadores Franco nació en Zamora en 1882, en el seno de una familia trabajadora. Era primo de los dirigentes socialistas, Quirino Salvadores Crespo (metalúrgico, posteriormente asesinado por los fascistas) y Matías Salvadores (albañil). Trabajó desde muy joven con su padre, Antonio, y sus hermanos Nicanor y Clemente, contratistas en las obras de la planta hidroeléctrica de El Porvenir de Zamora. Se casó con Vicenta Leal, con quien tuvieron un hijo. En 1905, Ángel fue condenado a 10 años de prisión que cumplió en los penales de Chinchilla y Zamora, por unos enfrentamientos en los que murió el vecino Miguel Gago, a pesar de que Ángel no fue el autor material de la muerte. La prensa católica presentaba a los obreros como una “plaga” de “perniciosa influencia”.

Al constituirse en 1922 la Federación de Sociedades Obreras de Zamora, Ángel Salvadores fue elegido presidente. En 1927 entró a formar parte de la comisión organizadora de la Sección Obrera de la Cooperación General y Casas Baratas, junto a Tomás Blanco Limia y Antonio Abad San Román (que también serían asesinados por los fascistas en 1936), y en 1928 fue elegido vocal del patronato escolar Chaves Arias. Al proclamarse la República, Ángel Salvadores tenía una larga trayectoria de militancia socialista. Se opuso a la coalición del PSOE con fuerzas burguesas, que después se materializó por mayoría de los partidarios de la conjunción republicano-socialista. Aunque fue proclamado candidato en representación de la UGT para las Cortes constituyentes, cedió el puesto a Gregorio Marañón, cuyo variable comportamiento posterior es de todos conocido.

En 1932, Ángel Salvadores era presidente de la Federación Local de Sociedades Obreras. Los concejales radicales del Ayuntamiento de Zamora Roberto Lino Blanco Semper y Manuel Alonso Maíllo secundaron la campaña de las derechas contra el Estatuto catalán impulsando una moción de reprobación contra Galarza y Quirino Salvadores, favorables a la autonomía catalana. Tras un tumulto en un pleno municipal Alonso Maíllo resultó lesionado, por lo que Ángel Salvadores fue condenado a 2 meses y un día de arresto mayor. En 1933 era vicepresidente de la Sociedad de Obreros Metalúrgicos, y presidente del Comité Ejecutivo de la Federación Provincial de Sociedades Obreras. Ese mismo año intervino en la comisión que concertó las bases para solucionar la huelga de la construcción. En junio de 1934 fue detenido junto a Manuel Antón por divulgar un llamamiento a la huelga general campesina, y ambos fueron sancionados con sendas multas.

Tras los sucesos de octubre de 1934, fue clausurada la Casa del Pueblo de Zamora, y fue detenido junto a muchos militantes obreros zamoranos. El juicio al que fueron sometidos en febrero de 1935, Ángel Salvadores, Celso Hernández García, Bernardo González Gaitán, Esperanto Luis Martín, Manuel Antón Rodrigo, Antonio Rodríguez Vizán, Manuel Antón Martín, Julio Álvarez del Pozo y Andrés Espinosa García, fueron condenados a más de 2 años de prisión. Tras la victoria del Frente Popular fueron amnistiados. Poco después, Ángel fue elegido presidente de la Sociedad de Obreros Electricistas.

“No soy más que un hombre con una fuerza y una voluntad de hierro que está dispuesto siempre en cualquier instante a defender los derechos de la clase trabajadora. Mi palabra es tosca, sin aparato retórico de bambalina, ya que mi única biblioteca ha sido la lucha por la vida y el trabajo”, manifestaba en 1933 Ángel Salvadores. Su vida fue un duro ejemplo de lucha, compromiso y sacrificio, por lo que se convirtió en uno de los primeros objetivos del plan de exterminio desplegado por los golpistas zamoranos.

Tras el golpe de estado fue detenido e ingresó en la prisión provincial. La noche del 3 de agosto de 1936, las 3 personas más odiadas por los golpistas, Ángel Salvadores, Valentín Ferrero García (presidente de la Asociación Provincial del Magisterio, maestro nacional y miembro de la Federación Española de Trabajadores de la Enseñanza de la UGT de Zamora, y también director pedagógico del Hospicio Provincial y miembro fundador de la Agrupación Republicana), y Diego Ballesteros Gómez (alcalde y presidente de la Gestora municipal de Aspariegos), fueron “sacados” de forma encubierta, como un traslado a la cárcel de Bermillo de Sayago. Los 3 fueron fusilados, hallados muertos el 4 de agosto, y enterrados en la fosa común del cementerio de Zamora, junto a 2 detenidos de Carbajales de Alba cuyos cadáveres habían aparecido en el puente de Villagodio.


Extracto del texto original de Eduardo Martín González, en la web y facebook del Foro por la Memoria de Zamora. Fundación Pablo Iglesias


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