Juan Rodríguez Tirado, REPUBLICANO, FUSILADO por los franquistas en Carmona (Sevilla) en 1936

Juan Rodríguez Tirado word press“A mi bisabuelo, Juan Rodríguez Tirado, le aplicaron el bando de guerra, le fusilaron el 23 de agosto de 1936 en Carmona y le enterraron en una fosa común abierta en el cementerio”, cuenta Paqui Maqueda. “Era republicano y tenía una buena posición económica –continúa su relato–. Hacía cubas de madera para el vino y tenía trabajadores a su cargo. En los años ochenta hubo exhumaciones en el camposanto y se recuperaron entre 200 y 300 cadáveres que fueron trasladados al nuevo cementerio municipal. Entonces no sabíamos que entre ellos podía estar mi bisabuelo y ahora queremos recuperar sus restos”. No fue la única víctima de la familia. Dos de sus 5 hijos, Enrique y Pascual, escaparon a Madrid y se sumaron a la defensa de la capital durante la contienda.

“Al terminar la guerra Pascual intentó volver al pueblo, pero fue detenido en La Carolina y lo metieron en un campo de concentración. Un día que lo trasladaban fuera del mismo para tomarle declaración intentó escapar y lo mataron a tiros. Fue el 23 de agosto de 1939, justo 3 años después del asesinato de su padre. Su cuerpo está en una fosa común de La Carolina en la que aún no se ha hecho ningún trabajo de exhumación”. Paqui, como tantos otros familiares de desaparecidos, se embarcó en esta historia casi por casualidad. “Fue en el año 2003. A mi hermana y a mí nos interesó la labor que realizaba la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y nos planteamos colaborar en alguna exhumación. Cuando se lo comentamos a nuestra madre nos dijo que por qué no buscábamos a su abuelo. Sólo entonces nos contó su historia”.

No sabemos la fecha exacta de su nacimiento, debió ser en el año 1864. Era natural de Carmona (Sevilla) y fue fusilado el 22 de Agosto de 1936 en las tapias del cementerio de Santa Ana (en su pueblo), en la aplicación del temido “bando de guerra”, por las tropas fascistas que tomaron este pueblo el mes anterior. Tenía 72 años y en el pueblo lo conocían como “el cubero” ya que se dedicaba a hacer cubas de madera. En su partida de defunción (su muerte fue inscrita en el año 1.940, cuatro años después de su asesinato) figura la causa de su muerte en estos términos: “fallece a consecuencia de operaciones militares habidas en ésta ciudad”, triste eufemismo que el régimen de Franco utilizaba para enmascarar los crimines que bajo su mandato se llevaron a cabo.

Hoy sus biznietas estamos intentando recuperar el nombre y la dignidad del bisabuelo, del que conocemos pocos datos. Tenemos la suerte de que sobrevive un hijo de 88 años que todavía le llora, del que hemos recogido un testimonio muy valioso. Nuestro tío abuelo Juan (lleva el nombre de su padre) que vive actualmente en Barcelona, nos dice que fusilaron a su padre por ser de izquierda, un hombre de ideales republicanos, que solo quería que esta sociedad fuera más justa. Cuando entraron las tropas fascistas (el 22 de Julio), después de una resistencia heroica llevada a cabo por los hombres y mujeres de éste pueblo, fue detenido junto a cientos de personas, siendo recluido en “la casilla”, el nombre de la cárcel del pueblo donde estos hombres y mujeres se hacinaban días tras días esperando una muerte segura, una “saca” nocturna que los llevaría a distintos lugares, el cementerio o quizás una cuneta camino de un pueblo cercano, donde los fusilaban.

Para vergüenza de este país olvidadizo, sus cuerpos yacen todavía en estos lugares. También nos cuenta su hijo que le asesinaron porque sus hijos mayores (Enrique y Pascual) eran anarquistas y participaron en la defensa del pueblo; al entrar las tropas, sus hijos huyeron y fueron a buscarlo a él. Después de su asesinato sus bienes fueron incautados según el Bando que con fecha de Noviembre el Excelentísimo General del Sur, Don Gonzalo Queipo de Llano, urdió para quedarse con los bienes de las personas que eran “ajusticiadas” por su condición de rojos. Sin más tribunal ni juez que las órdenes que este criminal de guerra (conocido como el “carnicero de Sevilla”) dictaba a placer. La casa pasó a manos del estado y su mujer y sus dos hijos de 17 y 5 años de edad, fueron acogidos por familiares temporalmente. Los mayores (de 30 y 27 años) habían logrado huir para defender la República durante los tres años de Guerra Civil.


Documentos: Tiempo de hoy (Carlos Fonseca y Alejandrina Gómez). Todos los nombres


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