En 1937, agentes franquistas ASESINARON a 9 REPUBLICANOS, 4 hombres y 5 mujeres, en la cuesta Vindoria, Langreo (Asturias)

Vindoria word pressTras la captura de Pola de Laviana por los franquistas, el ejército rebelde se instaló en casas requisadas a particulares o edificios públicos, comenzaron las detenciones. Los falangistas y sus somatenes aplicaron el terror. Detenciones, torturas, desapariciones, eliminación física, “paseos” y fusilamientos de los Republicanos que quedaron en retaguardia manteniendo al frente. El 26 de noviembre de 1937, 5 mujeres (una de ellas embarazada) y 4 hombres, fueron trasladados de madrugada desde la cárcel de La Pontona, en Laviana, en una camioneta. Se detuvo en la escombrera de La Cuesta Vindoria, donde sus ocupantes fueron bajados a empujones y culatazos y allí fueron fusilados.

Sus cuerpos quedaron esparcidos entre la nieve, sobre una capa roja de sangre encima de aquel aquel claro negro de carbón. Allí dejaron los cadáveres un par de días para que el terror se metiera bien por la cabeza. Hubo más ejecuciones en Vindoria, no fue ese el único camión que no llegó a la cárcel de Oviedo. Otros también pararon en cuesta Vindoria o en San Esteban de las Cruces. Las 5 mujeres eran la vanguardia de la retaguardia, eran jóvenes, la mayor tenía 43 años, casi todas estaban integradas en las juventudes socialistas o comunistas. Se hicieron cargo del hospital de sangre y de los talleres de ropa para elaborar los uniformes. Cuando estalló la guerra, muchas mujeres se movilizaron para ir al frente, pero a los pocos meses algunas históricas militantes de izquierda les pidieron su vuelta a la retaguardia, donde se les necesitaba. Los hombres, en cambio, superaban los 40 años. Procedían de familias acomodadas del mundo rural, se hicieron cargo del abastecimiento y se habían mantenido fieles a la República.

Cuando el camión abandonaba Laviana, uno de sus ocupantes, Jose Suarez Corte “Chalana”, se zafó de la vigilancia lanzándose del camión para darse a la fuga, pero uno de los asesinos se dió cuenta y le alcanzó cerca de la estación del ferrocarril, donde fue asesinado a golpes en la cabeza con una llave de reparar las vías, dejando su cuerpo allí tirado, prosiguiendo los asesinos su camino en el camión de la muerte con las otras víctimas:

Joaquina Antuña Moran “Paca la Francesa”, tenía 33 años, era trabajadora de Chocolates Mayin, la mataron por coser uniformes en el taller de ropa para los soldados republicanos, y por ser hermana de 3 de ellos. En la cárcel de Laviana le dieron aceite de ricino, fue golpeada, y torturada, arrasando su dignidad de mujer en aquel infierno de miedo ilustrado de crímenes. En el camión hacia Vindoria iba maniatada, con las otras víctimas, rodeada de fusiles y uniformes borrachos; bajo la nevada y el frío. Después fue fusilada.
Maria de los Angeles Norniella Rebollada “Luisa la Cucharona”, 19 años, adscrita al Socorro Rojo Internacional y destinada en el hospital de sangre de Pola de Laviana cuando fue detenida. Participaba en colectas a favor del hospital donde las jóvenes se organizaban para conseguir alimentos, material sanitario y atención a los soldados republicanos heridos. “Si para ganar la guerra tenéis que matar mujeres, aquí me tenéis”, les dijo a sus asesinos cuando iban a fusilarla.
Rosario Montes Estrada “Rosario la del prau nuevu”, 39 años, casada con el labrador y transportista de madera y carbón Ramón Suárez. Tenía 6 hijos y estaba embarazada de 8 meses cuando fue detenida y brutalmente torturada en el cuartel de Barredos y cárcel de Laviana. Su delito fue no ponerse al lado de los sublevados; su marido abonó una gran cantidad de dinero a los carceleros extorsionadores de la libertad, pero los bandoleros incumplieron el trato y Rosario fue otra de las asesinadas en aquel frío amanecer.
Julia Morán Sánchez “Julia Rico”, 41 años, militante socialista y activista por la libertad y por la igualdad entre sexos, teniendo que lidiar a lo largo de su trayectoria política incluso con la incomprensión de algunos de sus compañeros del PSOE, que no aceptaban en un principio el protagonismo que la 2ª República les daba.
Jesusa Alonso Cantora “Chucha la de Blas”, 20 años, militante de las Juventudes Socialistas, antifascista que, desde el primer momento de la sublevación fascista se puso a disposición de la 2ª República para trabajar en la vanguardia de la retaguardia.
Luis Alonso Alonso “Luis el de la carretera”, 55 años, labrador acomodado que también realizaba actividades mineras y regentaba su negocio hostelero en Muñera. Su único delito había sido contribuir al abastecimiento Republicano. No tenía afiliación política, pertenencía al Sindicato de Labradores y fue alcalde de barrio en 1916. “Sacado” por los falangistas de su casa, en la cárcel de Laviana fue salvajemente torturado y paseado en el camión de la muerte. El cinismo de los asesinos alcanzó tal grado que después de ser fusilado aparecieron requisitorias criminales bajo apercibimiento de ser declarado rebelde.
Andrés Avelino Hevia Díaz “el nene”, nacido en Argentina, vivía en Laviana desde 1919, en cuyo ayuntamiento logró plaza de conserje, trabajo que complementaba con su militancia en las Juventudes Socialistas.
José Suárez Rodriguez “Pepe Toribio”, 50 años, emigrante en Cuba donde acumuló una pequeña fortuna, regresó a su pueblo en Sobrescobio, construyó un hermoso edificio colonial en el pueblo de Rioseco que todavía existe. No tuvo afiliación ni actividad política, pero en su casa se instaló el Comité de Guerra Republicano.

El 16 de abril de 2010, las víctimas de la cuesta Vindoria fueron inmortalizados para la Memoria Histórica en el monolito de piedra levantado a la sombra del mítico Pozo Maria Luisa, donde se llevaron a cabo los asesinatos de aquellos Republicanos que luchaban por la libertad y la dignidad humana. Un ramo con ocho rosas rojas y una blanca fueron depositados al pie del monolito.


La Nueva España (E. Peláez 1 y 2). El Blog de Antón Saavedra RodríguezEl libro “El crimen de Vindoria” por la historiadora lavianesa Rosa Álvarez Campal. Imagen de Turismo Langreo


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