La SACA franquista de REPUBLICANOS del 16 de diciembre de 1936 en Ciudad Rodrigo (Salamanca)

Saca Ciudad Rodrigo word pressTenemos que matar, matar; ¿sabe usted? Son como animales, ¿sabe?, y no cabe esperar que se libren del virus del bolchevismo. Al fin y al cabo, ratas y piojos son los portadores de la peste. Ahora espero que comprenda usted qué es lo que entendemos por regeneración de España. Nuestro programa consiste.en exterminar un tercio de la población masculina de España. Con eso se limpiaría el país y nos desharíamos del proletariado. Además también es conveniente desde el punto de vista económico. No volverá a haber desempleo en España, ¿Se da cuenta?”. Declaraciones del Conde de Alba de Yeltes al periodista norteamericano John T. Whitaker.

La saca de la cárcel de Ciudad Rodrigo tuvo carácter de “limpieza” selectiva, vecinos mirobrigenses con cierta holgura económica, funcionarios o profesionales, varios emparentados entre sí o con otras personas ya eliminadas por la vía judicial o extrajudicial. Eran personas conocidas, cuyo destino trágico ha dejado huellas en la memoria familiar y local. Algunos habían tenido encontronazos con el capitán de la guardia civil Antonio Cejudo que el día 15 encarceló a 8 vecinos, 7 de los cuales fueron sacados el día 16 por guardias civiles, montados en una camioneta y trasladados a un camino a la izquierda de Pedrotoro.

Los 7 Republicanos fueron ejecutados por un piquete de la guardia civil del puesto de Alberguería, y enterrados en una fosa en una finca del “Camino a Finca de Gazapos” (Pedrotoro), en la dehesa de Ravida, propiedad de la familia Casanueva. La familia de Eduardo pudo llevarse su cadáver al cementerio de Béjar, quedando los otros 6 cadáveres en el lugar de ejecución, desapareciendo poco después sin constancia de la autoría ni destino. A excepción de Alfredo Miguel, todos ellos eran católicos:

Avelino Martín Cascón, 41 años, con instrucción, agricultor, hermano del alcalde Manuel Martín Cascón previamente ejecutado el 30 de agosto, primo hermano de Isabel Cascón Briega, esposa de Eduardo Aparicio, compañero de saca.
Evaristo Pino Castaño, 62 años, natural de El Bodón, vecino de Ciudad Rodrigo, con instrucción, funcionario municipal, viudo de Nieves González Manzano, padre de 2 hijos.
Eduardo Aparicio Fernández, 39 años, natural de Béjar, vecino de Ciudad Rodrigo con instrucción, director del Banco del Oeste, casado con Isabel Cascón Briega, padre de 2 hijos menores.
Olegario Niño Caballero, 55 años, natural de Cardenete (Cuenca) y vecino de Ciudad Rodrigo, con instrucción, veterinario, casado en primeras nupcias con Dª Esperanza Hernández Vallejo, sin sucesión. Había celebrado ostensiblemente el 5º aniversario de la República. Detenido en Malpartida y preso en Peñaranda de Bracamonte del 29 de julio al 4 de agosto.
Alfredo Miguel Plaza, 49 años, natural y vecino de Ciudad Rodrigo, comerciante con instrucción, industrial. Interventor interino municipal, casado con María Abril Contreras, padre de 5 hijos menores. Detenido en la prisión del partido judicial desde el 8 al 16 de octubre de 1936. Era Republicano activo y convencido, afiliado comprometido con el PSOE, tesorero de la casa del pueblo, pertenencia al Comité Revolucionario constituido el 18 y 19 de julio de 1936 para defender el orden republicano. Los informes que recibio el juez del brigada Antonio Cejudo le acusaban igualmente: “que Miguel Plaza es individuo peligrosísimo, lector de El Socialista, Libertad y Mundo Obrero e indigno de vivir dentro de los pueblos civilizados”. A la familia le requisaron una bicicleta, una radio, platos, cubiertos. Sus botas aparecieron expuestas como trofeo en una taberna.
Emilio Martín Donoso, 39 años, natural y vecino de Ciudad Rodrigo, con instrucción, industrial hojalatero, casado con María de los Remedios Conde Amador, con 5 hijos de 2 a 16 años. Emilio padeció actos vejatorios similares a los practicados contra Alfredo Miguel, con quien habría salido atado y en parte despojado de su ropa. La viuda de Emilio reconoció sus zapatos usados por uno de sus presuntos ejecutores, que festejaban en un local sus macabras ejecuciones extrajudiciales.
José María Sevillano Piñero, de 63 años, natural de Villar de la Yegua, vecino de Ciudad Rodrigo, ferroviario jubilado, con instrucción, casado con María Vicente Antúnez, con una hija mayor de edad.

En el recuerdo no hay rencor, por mucho que algunos se empeñen no es difícil adivinar la razón en decir lo contrario. Hay que tirar de la manta para exponer a la luz nuestras miserias, y aprender de ellas, y no olvidar.


Extracto del documento de Ángel Iglesias Ovejero publicado en Salamanca al día


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