El SOCIALISTA VALERICO CANALES JORGE y otros 9 REPUBLICANOS de Pajares de Adaja (Ávila), fueron asesinados por falangistas en 1936. Sus RESTOS fueron profanados y trasladados a Cuelgamuros

Valerico Canales Jorge word pressEl 20 de de agosto de 1936 una banda de falangistas allanó mientras dormíamos la casa donde vivíamos mi humilde familia, mi padre Valerico, de 29 años de edad, mi madre, mi hermano y yo de 4 y 2 añitos respectivamente. Secuestraron a Valerico a punta de pistola en una camioneta guiados por cómplices del propio pueblo de Pajares de Adaja, en el que no había frente de guerra, estuvo en manos de los sublevados desde el golpe de Estado. No volvimos a ver a mi padre ni volvimos a la casa donde habíamos nacido. Mi madre no soportó desde ese día el lacerante dolor de la pérdida de su compañero muy querido y no dejó de llorar su recuerdo hasta su fallecimiento. No logró recuperar los restos mortales del padre de sus hijos.

Mi padre era jornalero, asistía a reuniones en la Casa del Pueblo (UGT) imbuido de ideales de justicia y de defensa de los principios republicanos. Tras el secuestro de mi padre, mi madre completamente consternada y bañada en lágrimas, nos llevó a mi y a mi hermano a refugiarse a casa de sus padres. El abuelo Rafael se dirigió al centro del pueblo para entregar a mi padre su gorra pero tuvo que volver a casa, los falangistas le amenazaron con levantarle la tapa de los sesos.

La banda falangista sacó igualmente de sus casas a otras 6 personas, entre ellas una mujer. Fueron conducidos en la misma camioneta hasta una cuneta de la carretera de Arévalo a Madrigal de las Altas Torres, en Aldeaseca (Ávila), donde las 7 personas fueron vilmente asesinadas. Los cadáveres fueron arrojados a un pozo seco en desuso próximo al lugar del crimen. Otras 3 personas de Pajares, el presidente de la Junta Municipal, alcalde republicano y presidente de la Casa del Pueblo, fue detenido el 18 de julio y asesinado en septiembre de 1936 en Melque de Cercas, cerca de Aldeaseca; otras 2 personas fueron asesinadas el 20 de agosto, una cerca de Aldeaseca y una 3ª en septiembre en una cuneta en Barromán. En total 10 víctimas de Pajares de Adaja, pertenecientes a la Casa del Pueblo; dos comerciantes, un tratante de ganado, un pequeño agricultor, cinco jornaleros y un ama de casa.

Todos desaparecieron en paradero desconocido, consecuencia del terror desencadenado por los altos mandos golpistas en los territorios que caían en sus manos, así fue hasta el fin de la contienda y mucho tiempo después. Fueron crímenes de lesa humanidad en clara violación de los derechos humanos, no prescriptibles ni amnistiables. El pueblo tenía unos 100 familias y asesinaron al 10% de las mismas, por sus ideales Republicanos. Los responsables de los fusilamientos de Pajares de Adaja, como de los demás DESAPARECIDOS en España, no dejaron rastro documentado.

Como consecuencia, 40 niños y niñas quedamos huérfanos y pobres de solemnidad. La mayoría tuvieron que echarse a pedir por quedarse sin el progenitor que procuraba el escaso, pero imprescindible jornal para subsistir. Obligados a vivir marcados por la orfandad y señalados como hijos de rojos. El abuelo era pastor de otro amo, con 3 hijas sirviendo en Madrid, otra hija de 14 años sirviendo en el pueblo y un hijo de 12 en casa, no podía asumir alimentar otras 3 bocas más y por eso, al poco tiempo mi madre se puso a servir en un pueblo de al lado, donde mi hermano y yo, cogidos de la mano, acudíamos, de vez en cuando a visitarla. Allí estuvo hasta el año 1963, en casa ajena y separada de sus hijos por haberle arrebatado forzadamente a mi padre. El manto de silencio, consecuencia del terror premeditado hizo que ni siquiera en la familia se hablara de las desapariciones de los seres queridos. El miedo atenazaba a las familias, y no se atrevían a tratar de averiguar su paradero.

En abril de 1959, el Gobierno Civil de Ávila profanó la fosa colectiva de Aldeaseca exhumando los restos mortales de los asesinados de Pajares, que fueron trasladados al abyecto valle de Cuelgamuros una semana antes de su inauguración, el 1 de abril de dicho año. Por supuesto sin dar cuenta a los familiares y sin su consentimiento. Fue el 2º “asesinato” de mi padre. Sus restos mortales y los de sus compañeros de infortunio republicanos están depositados junto a sus verdugos, el general golpista Franco y el ideólogo falangista José Antonio Primo de Rivera. Todo insoportable. Están en el mismo caso los “siete naturales de Pajares de Adaja”, como Celestino Puebla, Emilio Caro, Flora Labajos, Pedro Ángel Sanz, Román González y Víctor Blázquez.

El año 2000 me hice socio de la ARMH de Valladolid para sacar los restos de los asesinados de Pajares del Valle de los Caídos. Llevamos 16 años de lucha por sacarlos de allí y llevarlos al cementerio municipal de Pajares donde hemos levantado, con la ayuda del Ayuntamiento, un monumento–sepultura que les está esperando, pero todavía no lo hemos conseguido. Ninguno de los sucesivos gobiernos de España ha tenido voluntad política para facilitarlo. Un Auto del TS cerró la vía judicial penal para la demanda. No hubo juicio, ni sentencia, sigue desaparecido ¡HASTA CUÁNDO!


Documentos: Extracto del relato de Pedro Fausto Canales Bermejo, hijo de Valerico Canales Jorge, en Facebook y La memoria vivaMemoria Pública. Eldiario.es (Juan Miguel Baquero). Nueva Tribuna (Isabel García). Tiempo de hoy (Carlos Fonseca y Alejandrina Gómez)


Viva la República Española. Por el reconocimiento de los Soldados Republicanos Españoles, que sufrieron ejecuciones y exterminio tras su heroico combate contra el franquismo. En Europa se les honra por su lucha contra el nazismo, pero en España siguen olvidados, FIRMA Y COMPARTE AQUÍ 

 

Anuncios