FEDERICO ANGULO VÁZQUEZ, La vida por un ideal, SOCIALISTA, ASESINADO por sicarios franquistas en el penal de Burgos en 1938

Federico Angulo word pressFederico Angulo Vázquez, nació en Ciudad Rodrigo (Salamanca) en 1893. Hijo y hermano de militares. En 1918 se casó con Emilia Hernández Ardanza, hija de Valentín Hernández Aldaeta, destacado militante socialista y primer director de los diarios “La Lucha de Clases” y “El Ruido”. Tuvo 3 hijos: Federico, Enrique, y Soledad. Angulo se alistó en el tercio de Extranjeros el 16 de noviembre de 1921, en el Banderín de Santander, en el que sirvió en Marruecos a lo largo de 2 años hasta 1923. Regreso a Bilbao hasta 1924, después San Sebastián y posteriormente Vigo hasta 1930, participando activamente en el movimiento republicano de ese año. Se estableció en San Sebastián poco antes de la proclamación de la 2ª República.

Durante la República fue redactor político del semanario “El Socialista”. Su auge y máxima tirada se produjo a partir de 1932, bajo la dirección de Julián Zugazagoitia. Angulo, con un sentido vivo de la política, daba sentido a aquellas noticias que significaban un anhelo, una aspiración, un propósito recto o una útil realidad lograda. Representó a la AS de dicha localidad en el XIII Congreso del PSOE en 1932, siendo secretario de la 5ª sesión. Fue candidato del PSOE por Guipúzcoa en las elecciones generales de 1933.

Su contacto directo con los políticos responsables de la marcha del país, y conociendo de primera mano sus declaraciones y decisiones, le hizo ver claro que los derroteros del país comenzaban a ser muy peligrosos. Durante los días previos al golpe fascista, Angulo “ardía de indignación ante la frivolidad de los más, ante el espectáculo bobalicón de quienes en el centro mismo de la tormenta no acertaban a medir su alcance”. La sublevación militar del 18 de julio le sorprendió en Madrid. Federico Angulo decidió que “El momento para él había llegado”. Federico era una persona íntegra. Por encima de todo tenía un carácter de duras convicciones liberales, tendría la oportunidad de ir en busca de su propio destino, en ese anhelo continuo de lucha que formaba parte de su propia constitución.

Iniciada la guerra, la prensa dejó paso a los fusiles. El 19 de julio, el Ministerio de la Guerra ordenó reclutar a 100 hombres, que convenientemente armados se colocarían como complemento a los guardias civiles en la glorieta de San Bernardo. Angulo fue quien les reclutó, educó técnicamente y adiestró en el manejo de los fusiles. El militar en potencia que era Angulo, se impuso. Con energía unas veces y con cariño y emoción otras, constituyó su guerrilla, la milicia de “El Socialista” Aquel joven salido de la redacción de El Socialista habría de convertirse en un aguerrido y competente jefe militar que escalaría las más altas cimas del heroísmo y del martirio.

La milicia de “El Socialista” participó en la toma del Cuartel de la Montaña para obtener la munición necesaria para entrar en combate. Organizó y mandó las Milicias de “El Socialista” que lucharon en el frente de Somosierra. Eduardo Zamacois, en su libro “Asedio de Madrid,” incluye a Federico Angulo en una lista de “los adalides más gloriosos del ejército proletario”, en la que figuran, entre otros, Durruti, Lister, Modesto, Cipriano Mera o el Campesino.

Aún con heridas de diversa consideración, solicitó destino hacia Extremadura, llegando a Medellín al frente de su milicia para contener el avance franquista de la “Columna Madrid”. Cuando Yagüe, Asensio, Delgado, Barrón y Tella, y Castejón, tomaron Mérida, Fuente del Maestre y Badajoz, realizaron las matanzas mas espantosas. Pero los republicanos pararon el avance fascista. Las tropas de Castejón retrocedieron hacia Santa Amalia, no insistieron en la toma de Medellín, y siguieron hacia Miajadas y Trujillo, en Cáceres.

Como comandante participó en la defensa de Málaga. El 8 de Enero de 1937, Queipo de Llano apoyado por los “camisas negras” y la Fuerza Aérea Legionaria italiana entraban en Málaga. Los nazionales superaban ampliamente a los republicanos, la mayoría de milicianos de la CNT no tenían preparación militar y el armamento era muy deficiente. Comenzaba el éxodo de decenas de miles de personas hacia Almería, la “desbandá” en la que miles de civiles, mujeres, niños, gente inocente, fueron cruelmente masacrados por asesinos fascistas, franquistas y nazis.

Tras ser ascendido a teniente coronel, Angulo solicitó el traslado a Bilbao, donde combatía su propio hijo mayor, Federico Angulo Hernández, de 17 años, la guerra le sorprendió en Bilbao, donde estudiaba, decidiendo combatir a los sublevados. A finales de agosto de 1936, F.A. Hernández participó en la campaña de Guipúzcoa, contra el avance nazionalista, pero fue capturado por los franquistas y condenado a cadena perpetua por “rebelión militar”. El otro hijo de Angulo, Enrique, estudiante en la Universidad Complutense, participó en la defensa de Madrid durante los primeros días de la guerra. Tras lograr el grado de Teniente en campaña del Arma de Infantería, él y su madre consiguieron finalmente exiliarse en México tras la guerra.

Tras la caída de Bilbao y el frente Norte en junio de 1937 por la ofensiva nazionalista, las fuerzas republicanas se replegaron hacia Santander. Allí Angulo decidió permanecer en su puesto reuniendo fuerzas para continuar la lucha. Angulo pudo haber salvado la vida abandonando Santander en una motora, pero la rechazó declarando que “Tengo la obligación de correr la misma suerte que corran mis hombres. No soy un teniente coronel para los días fáciles, sino también para los difíciles”. Sin municiones, sin medios de defensa, pero con el fusil en la mano, defendiendo el Palacio de la Magdalena, fue allí mismo detenido por las tropas nazionales. En septiembre de 1937 fue internado en la cárcel de Larrinaga de Bilbao, mientras la mayor parte de sus hombres fueron internados en campos de concentración,

Testimonios de la Causa seguida contra él hablan de su actitud imperturbable y orgullosa ante el Consejo de Guerra, Angulo, con la serenidad e integridad que le caracterizaba, respondió: “Me sorprendería vuestra benevolencia. Os he combatido, os volvería a combatir. Soy socialista, y mi vida, militar o civil, sólo tiene un sentido: venceros. Espero vuestra decisión”. Julián Zugazagoitia, ministro de la Gobernación, intentó su canje por José Miguel González Careaga pero las negociaciones no fructificaron.

Condenado a muerte, fue trasladado a la prisión de Burgos, aunque transcurrieron casi 14 meses hasta su ejecución. Federico fue fusilado el 3 de octubre de 1938 junto a otras 2 personas, José Evaristo Sanmiguel Saenz, guipuzcoano de 56 años, y Francisco Hernández Gaya, bilbaíno de 45 años. Todos acabaron en una fosa común del cementerio burgalés.


Fuentes: Muy interesante y fundamental el documento de José Luis de Saralegui Rodrigo en SBHAC. Fundación Pablo Iglesias. Guerra civil en Badajoz (José Pecero Merchán).


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