Los franquistas ASESINARON a ÁNGELA y MAGDALENA FLECHOSO LORENZO, de las JSU, en Zamora en 1936. Tenían 15 y 17 años respectivamente

Magdalena y Ángela Flechoso Lorenzo word pressBaltasar Flechoso Blanco, casado con Francisca Lorenzo, emigró a Beasain (Guipúzcoa) tras el nacimiento de su primera hija, Dolores; el matrimonio se instaló posteriormente en Erandio (Vizcaya), donde nacieron sus otras 3 hijas: María, Magdalena y Angelita. Hacia 1924 regresaron a Zamora. El padre abrió una fragua en Cortinas de San Miguel y la madre se empleó cosiendo para una sastrería, oficio que también comenzaron a aprender las hijas. Tanto el padre como las hijas eran aficionados a la natación, que practicaban en los Tres Árboles.

Las hijas pequeñas heredaron la ideología socialista del padre, al parecer estaban vinculadas a las Juventudes Socialistas Unificadas. Las denunciaron por bordar banderas Republicanas, participar en manifestaciones de las JSU, Magdalena habría sido abanderada en el Primero de Mayo, o en el entierro del joven militante socialista Rafael Ramos Barba, asesinado en mayo por derechistas locales (el cortejo aparece en la fotografía que ilustra el perfil en Facebook del Foro por la memoria de Zamora). La mera participación en estos eventos era motivo suficiente para ser objeto de denuncia. Al entierro de Barba siguió una espiral de represalias mutuas: En Aspariegos se saldó con la muerte de 2 jóvenes de las JSU y 2 falangistas. Algunos participantes en este entierro lincharon al falangista Martín Álvarez, un albañil de 31 años, y agredieron a un guardia civil y a un sacerdote.

Tras controlar Zamora después del 19 de julio, los golpistas desencadenaron una campaña de terror que en el caso de los jóvenes vinculados a organizaciones obreras adquirió dimensiones de exterminio. Durante años, la prensa local de derechas había señalado de forma persistente, con acceso privilegiado a información confidencial de las fuerzas del orden, a cualquier joven izquierdista que hubiera participado en enfrentamientos con los miembros de Falange. Una mitología que todavía permanece viva en algunos ambientes de nuestra ciudad, varios artículos recientes de la prensa provincial identifica a las jóvenes socialistas de la época como arpías o tiorras y justifica implícitamente la violencia ejercida contra ellas.

Un hermano de uno de los dos falangistas asesinados en la capital en el mes de mayo se erigió en vengador y participó activamente en numerosas ejecuciones extrajudiciales, con el respaldo de las autoridades militares. En compañía de otro falangista y de un policía apodado Cara quemada, se presentaron en casa de los Flechoso preguntando por Magdalena, y al no encontrarla se llevaron a la hermana pequeña, manifestando a sus padres que la llevaban para “prestar declaración”. La propia Magdalena fue detenida en casa de su hermana mayor, donde se encontraba cuidando a un sobrino recién nacido.

Las dos hermanas ingresaron en prisión, lo que desmentía el pretexto de la “declaración”. Baltasar Flechoso trató de salvar a sus hijas recurriendo al general Millán Astray, al que conocía por haber trabajado para él. El general viajaba con frecuencia a Zamora, pero Baltasar no lo encontró ese día. La hermana mayor les llevó la comida a la cárcel pero al 2º o 3º día le dijeron que las habían matado la noche anterior. Ángela y Magdalena tenían respectivamente 15 y 17 años. En la documentación oficial consta el 30 de noviembre de 1936, aunque la familia insiste en que fue 10 días antes. Cuando rescataron sus cuerpos de la fosa común del cementerio de San Atilano para trasladarlos al panteón familiar, hicieron grabar en la lápida el 20 de noviembre.

Unos días más tarde, uno de los participantes en sus asesinatos visitó al padre para explicarle con todo detalle las últimas horas de vida de sus hijas. Los detalles truculentos de este feminicidio pasaron a formar parte de la tradición oral de la ciudad, en la que causaron una gran conmoción, no en vano, Angelita es la víctima más joven de la represión franquista en la capital provincial (si bien hay constancia del asesinato de otros adolescentes en diversas localidades). Del asesinato de las hermanas Flechoso se hicieron eco en sus memorias Pilar Fidalgo en Nueve meses en poder de los facciosos, publicado en 1937 y accesible en el Foro por la Memoria de Zamora, y el capitán de carabineros Ángel Espías Bermúdez.

La familia Flechoso no solo quedó destrozada por la pérdida de las 2 hijas menores, también fue asesinado el novio de Magdalena, además quedó marcada en la ciudad como otras tantas familias de víctimas. En 1937 Baltasar fue detenido bajo la acusación de haber contribuido a mantener a la familia de un huido. Permaneció en la cárcel hasta 1938 y, finalmente, fue absuelto en el consejo de guerra en el que sí fue condenada a 6 años, bajo la acusación de haber recaudado esta ayuda, Asunción Sampedro, una viuda que trabajaba como costurera tras haber sido cesada de su puesto en la Diputación Provincial. También pasó por la cárcel, en 1942, Dolores Flechoso, la mayor de las 4 hermanas, acusada de ayudar a otro huido.


Documentación original del Foro por la Memoria de Zamora


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