La barbarie franquista EXTERMINÓ a 124 REPUBLICANOS en Lucena, Jauja, y Las Navas de Selpillar (Córdoba)

Represion en Lucena word pressEn Lucena no hubo guerra, pero esto no impidió las matanzas fascistas. En Lucena no hubo estrategia de la tensión ni desestabilización durante la República a pesar de la extrema penuria de las clases populares. Los terratenientes incumplieron sistemáticamente la legislación laboral republicana: “¡Qué coman República!”, era la respuesta terrible de los propietarios a la masa famélica. Un grupo de guardias civiles tomó Lucena el mismo día del golpe de Estado empapando en sangre a los derrotados. Las tropas del teniente Luis Castro Samaniego, alias ‘Polvorilla’, sembraron la matanza y el terror.

Las torturas y ejecuciones se sucedieron de forma masiva y colectiva. La represión desencadenada por los sublevados, apoyados por la jerarquía eclesiástica, fue desproporcionada y sangrienta. Estaban dispuestos a hacer “tabula rasa” del régimen republicano, cuyos principios humanistas y liberales, sus reglas democráticas y legislación social, no recibieron más respuesta que la decidida enemiga de la coalición de intereses retrógrados que, en definitiva, hizo posible la guerra civil. De los 124 asesinados, 21 lo fueron en Jauja, 11 en Las Navas de Selpillar y 92 en Lucena. Además 7 muertos en cárceles franquistas. En la madrugada del 19 de agosto asesinaron a 25 personas en el cementerio. Hasta 23 tiroteados “en la cuesta de Balandranes”. Los franquistas mataron a tiros a 5 mujeres, la niña Pilar Roldán cuando apenas asomaba a la vida, perdió a su madre Pilar Cruz. Un 55,17% del total de fusilados eran braceros o jornaleros del campo, seguido de trabajadores artesanos, empleados, en general votantes o militantes de los partidos del Frente Popular, sindicalistas, funcionarios depurados, cargos municipales republicanos.

Los listados de asesinados en Lucena pueden encontrase en la obra de Arcángel Bedmar República, guerra y represión. Lucena 1931-1939 en páginas: 146, 187 (fusilados en Lucena), 193 (foráneos fusilados en Lucena), 201 ( fusilados en Las Navas del Selpillar), 205 (fusilados en Jauja, entre ellos, Ricarda Ana Cobacho Cañete), 228 (lucentinos muertos en la cárcel de Córdoba)

Los primeros asesinados en Lucena fueron Patricio García-Maroto Rubio y Ruperto Valverde Arjona. Fusilados fueron los concejales republicanos Domingo Cuenca Navajas, José López Jiménez y Javier Tubío Aranda, y el republicano José Almagro García. Fusilaron a Antonio, hermano del edil de Izquierda Republicana Francisco Bergillos Gálvez que fue torturado. El concejal Antonio Ramírez Varo murió en 1940 a consecuencia de las secuelas de las palizas recibidas en 1936.

Terminarían fusilados 4 concejales socialistas, Antonio Palomino Luque, Manuel Burguillos SerranoJosé López Antequera y Rafael Lozano Córdoba (de 72 años), al igual que su hermano Agustín. Los hijos de ambos, Isidoro y José, fueron apaleados por la guardia civil. En la madrugada del 19 de agosto, Manuel Burguillos, vicepresidente de la agrupación local del PSOE murió fusilado junto a otras 24 personas, en las tapias del cementerio.

Javier Tubío fue fusilado en el cementerio de Cabra. Trasladados a Córdoba y allí asesinados, Anselmo Jiménez, José López y Domingo Cuenca. Algunos trabajadores acabaron fusilados por demandar a sus patronos ante los jurados mixtos: La capachera Pilar Cruz Torres, el talador socialista Francisco Antonio Cabeza Martínez, el tornero Miguel Martínez Mármol, el panadero Diego del Pino García, y Juan Antonio Bujalance Ruiz.

La asistencia a manifestaciones fue castigada con la muerte: Carmen Luna Rodríguez de 18 años, Antonio Onieva Luque; Felipe Cortés Cabello y Francisco Mora Luna, miembros del comité de huelga en 1933; uno de los huelguistas, Antonio Jiménez Maíllo, su hermano Carlos, y su padre, Antonio Jiménez Galán, que murió a causa de las torturas,

Rafael Machuca Pérez, de 28 años, fusilado confundido con su hermano José, ex vocal de la junta directiva de Izquierda Republicana. Fusilados el dirigente comunista Antonio Rubio Martínez y su hermano Domingo, de 16 años. El comunista MiguelEl Rubio Jardinero”, funcionario municipal, y Antonio Vázquez acabaron fusilados. Uno de los hermanos Carabias Anguita, comunista, increpó a los guardianes que detenían a su hermano, por lo que asesinaron a ambos. El joven comunista Juan Aranda Vidal fue fusilado al entregarse para que liberaran a su madre. Otros comunistas asesinados fueron Antonio Párraga Cordón, Valerio Bernet Rojas, Antonio Quirós Fernández y Antonio Maíllo Torres.

Los verdugos asesinaron a Francisco Pérez Muñoz, de 24 años, marido de Josefa, hermana de Dolores Bergillos Jiménez, de 17 años (“no voy a echar ni un real para la Virgen mientras haya gente necesitada”). El padre de Dolores, Joaquín Bergillos Servián, de 56 años, también fusilado. Al concejal José López Jiménez lo fusilaron a pesar de que estaba casado con la hermana del jefe de la Falange. Por confusión, los fascistas fusilaron al derechista Marceliano Izquierdo Izquierdo, secretario del Ayuntamiento.

Asesinados Manuel Sánchez Aguilera de 60 años y su hijo Manuel Sánchez Osuna de 24, jornaleros de Cajoneras, por inducción de su patrón. El cartero socialista monturqueño Rafael Prieto Aguilar fue fusilado el 3 de septiembre, y también su paisano, el secretario del Ayuntamiento Antonio Plasencia Castillo. El 28 de agosto de 1936 fusilaron a 5 vecinos de Rute en la cuesta de la Pililla: Juan Antonio García Algar, José Arcos Martínez, Francisco Henares Porras, Miguel Herrero y Juan Pelagio Rojas Roldán. En las paredes de Uñate mataron a otras 5 personas de Rute, y en la carretera de Lucena a Monturque a 8 de Nueva Carteya.

De Las Navas del Selpillar los fascistas fusilaron a Ramón, hijo del primer alcalde republicano en 1931 Antonio Cortés Gallardo, al alcalde socialista Manuel Navas Ronda y a su hermano Antonio, guardia municipal, después de sufrir palizas durante muchos días. A los hermanos Antonio y Rafael Garrido Molina, de Carcabuey, los fusilaron en el cementerio de Lucena; su padre, Antonio José Garrido Cuenca, roto por el dolor se suicidó al poco tiempo. Francisco Romera fue fusilado por un guardia civil y un amigo suyo falangista, que aseguró su muerte rematándole. Francisco Ruiz Aranda, fue asesinado el 20 de agosto junto a otros vecinos de en el cementerio de Lucena.

Las inhumaciones se practicaron de manera irregular en fosas comunes, como en el cementerio de Lucena, en capas, separados por tandas de tierra y cal. A otros los enterraban en el mismo sitio donde los habían asesinado: Alameda de Cuevas, cuesta de los Balandranes, carretera de Cabra, pilar de la Dehesa, paredes de Uñate, cortijo Angulo. Una reciente exhumación en el cementerio lucentino, ha mostrado evidencias estremecedoras de muerte violenta: Huesos con múltiples fracturas, orificios de entrada y salida de bala en cráneos, rotura de costillas, clavículas, húmeros, escápulas, revelando las severas palizas y torturas infligidas. La tierra guarda, también, algunos proyectiles. Y cal viva.

Justificar el golpe de Estado del 18 de julio por el clima de conflictividad que se pudo vivir en 1936 significa entrar en un camino muy peligroso. Esta voluntad de imponer el olvido sobre determinados hechos históricos en función de intereses políticos, ideológicos o partidistas supone un coste negativo para la ciencia histórica, cuya función precisa es analizar el pasado sin censuras ni cortapisas, y para cualquier sociedad, que debe aprender del pasado para afrontar su presente.


Documentos: Cadena Ser (Manuel González). Lucena hoy (J.Mª García). Eldiario.es (Juan Miguel Baquero). Lista negra e imagen (Arcángel Bedmar). Cazarabet. La información principal procede del libro de Arcángel Bedmar República, guerra y represión. Lucena 1931-1939


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