El desalmado ASESINATO de la REPUBLICANA ROSALÍA ZAPICO GONZÁLEZ por agentes franquistas en El Cadavíu (Asturias)

Rosalía Zapico word pressEn 1951 la Guardia Civil tiroteaba y dejaba desangrarse, sin dejar que nadie pudiera rescatarla, a Rosalia Zapico González, la tercera de 7 hermanos, hermana del que luego sería el último guerrillero asesinado en Asturias un año más tarde, Ramón Zapico ‘el de Les Codes’, en referencia al lugar de donde era originaría toda la familia». El amor por la libertad fue una camino seguido por muchos familiares de Zapico, y por muchos langreanos, que huyeron de la dictadura franquista en los años 40 y 50 a las montañas del valle de La Nueva.

Rosalía Zapico, que había sido niña de la guerra en Francia, era vecina de la zona. El 8 de noviembre de 1951 se dispuso «a llevarles noticias a sus compañeros que se escondían de las fuerzas franquistas, una botella de vino y calzado», como hoy recuerda su hijo. Pero en la zona de El Cadavíu fue interceptada por la Guardia Civil, «justo cuando salía del bar de comprarles el vino y allí mismo fue asesinada». Un tiro a muy corta distancia la hirió de muerte, según recordaron los vecinos de la zona, «tardó varias horas en morir». Su cuerpo fue tirado en una zona cercana a un camino, junto a la estación de tren, «y boca abajo, como un perro la enterraron». Estos dos no fueron, por desgracia, los únicos asesinatos en la familia, ya que tuvieron primos que corrieron idéntica suerte.

Rosalía dejó huérfano de madre a un hijo de 7 años, José Luis Fernández Zapico, unos padres ya mayores y varios hermanos. Rosalía era la esposa del militante del PCE, Benjamín González Lada, encarcelado durante 14 años y desterrado en Bilbao los otros 12 siguientes. Cumpliendo condena, se enteró del asesinato de su mujer, aunque no pudo volver al lado de su hijo que tuvo que ser criado por los abuelos. Años después del crimen era costumbre en el cuartel, mandar a los guardias civiles novatos a la casa familiar a preguntar por Rosalía, con el único objeto de humillar a la familia.

Muchos conocían la historia y el lugar exacto donde estaba enterrada. Eso posibilitó que unos 10 años después de su asesinato, su hijo José Luis Fernández lograse el permiso necesario para recuperar su cuerpo y trasladarlo a una fosa del cementerio de San Esteban de Ciaño. Su familia colocó allí una placa que la recuerda como «asesinada el 8 de noviembre de 1951», aunque, según José Luis Fernández, «en algunos papeles oficiales se cambió el mes por octubre». Su hijo no fue testigo del traslado del cadáver de su madre, no fue capaz hasta ahora de visitar el lugar donde Rosalía Zapico fue asesinada. Cuando se acercó a ese lugar comenzó a fraguarse un homenaje en memoria de su madre. «Nunca tuve valor para ir, sabía exactamente donde había sucedido todo pero siempre retrasé la visita», explicó el hijo.

El domingo 24 de Junio de 2018, en Langreo se ha recordado la figura de Rosalía Zapico con la inauguración de un monolito (obra de Javier Fernández) cargado de simbolismo, ¿El objetivo? Que nunca vuelva a repetirse. El escultor forma parte de la comisión organizadora del homenaje junto a Vicente Gutiérrez Solís presidente de la federación de Vecinos de Langreo, Rafael Velasco vicepresidente de Famyr, y José Luis Fernández Zapico hijo de Rosalía.

«Queremos que se rescate la memoria de uno de los asesinatos, en 1951, más sangrientos y crueles de la posguerra en Asturias», indicó Fernández. «Langreo quiere rendirle el debido homenaje a Rosalía y, con ella, a todas las mujeres que tanto dieron por la libertad de este pueblo y que tanto tiempo hemos tenido olvidadas», comentó Rafael Velasco, uno de los impulsores del homenaje. Asturias está plagada de historias como esta, el fascismo destrozó familias, por eso en el homenaje a Rosalia se recordará también a todas las mujeres que tanto dieron por la libertad de este pueblo, y que tanto tiempo hemos tenido olvidadas.

Hoy cuando en Europa el fascismo parece recuperar terreno, estos actos son imprescindibles para aprender de la historia y unir a todos los demócratas en la defensa de las libertades y de las aspiraciones emancipadoras de los pueblos del mundo. Olvidar y perdonar es sentar las bases de la impunidad, la semilla para que la barbarie reaparezca.


Documentos: Memoria y República (Rafael Velasco Rodríguez. Incluida imagen). El Comercio (Marta Varela). Asturbulla. Imagen de Radiotelevisión del Principado de Asturias


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