En 1936, los franquistas ASESINARON a los hermanos ANTONIO Y MANUEL Espino, a su sobrino MANUEL Jiménez, y a otros vecinos en Aguilar de la Frontera (Córdoba)

Espino Jiménez word pressAntonio Espino Jiménez, nació en Aguilar de la Frontera en 1901, en una familia campesina, era el primero de 5 hermanos. Contrajo matrimonio con Francisca Pavón Guerrero, del que nacieron 4 hijos. El comienzo de la guerra civil, le sorprendió eLn Aguilar, un pueblo sin conflicto. Aunque la Guardia Civil prometió fidelidad a la República ante el Ayuntamiento el 19 de agosto, publicó el bando de guerra y tomó el Ayuntamiento encarcelando a la mayor parte del pleno del Ayuntamiento, entre ellos al alcalde socialista José Mª León Jiménez, que fue fusilado el día 2 de agosto así como varias decenas de personas.

El 24 de julio Aguilar, murió gente por el bombardeo de la aviación nazional sobre Aguilar. Antonio Espino huyó al campo con su esposa, hijos, hermanos, padres, y otras personas. El 25 llegaron más guardias civiles y se entabló un tiroteo con obreros armados de escopetas que duró varios días. Antonio, su hermano menor Manuel, y otros hombre más fueron buscar provisiones el 31 a Puente Genil, pero estaba siendo tomada por tropas del comandante Castejón, una Bandera del Tercio, una compañía del Regimiento de Granada, un escuadrón de a pie, una compañía de sanidad, una sección de zapadores, otra de asalto, otra de requeté, otra de falange, varias baterías y vehículos blindados, columnas de guardias civiles y otros efectivos y aviones bombardeando. 

Comenzó una salvaje represión. La matanza fue horrorosa, ese día se fusilaron a más de mil Republicanos. Antonio Espino, su hermano Manuel y varios acompañantes, fueron detenidos y encarcelados muy posiblemente en la improvisada prisión del “Molino del Marqués”. Después fueron conducidos a la cárcel de Aguilar de la Frontera. La madrugada del 1 de Agosto, fueron subidos en camiones y conducidos a un paraje en las afueras del pueblo conocido popularmente como el camino de las Vigas, entre barrancos y precipicios naturales, ideal para perpetrar el crimen que tenían pensado sus verdugos. Esa misma mañana fusilaron a Manuel Jiménez Espino (17 años) a sus tíos Antonio (36 años) y Manuel (26 años) Espino Jiménez, a Jose Maria Alba Olmo (30 años), a Manuel Espada Casaña (33 años) y a Antonio Morales Pino (50 años) , sin juicio, sin causa, sin sentencia legal. Manuel Jiménez era jornalero, de Aguilar de la Frontera. Con sus 17 años tenía toda una vida por delante, sesgada y arrebatada vilmente por sus verdugos. Los cadáveres fueron ocultados durante años.

Conocer lo que les ocurrió a mas de 200 personas de esta localidad (entre ellas los 7 miembros de mi familia el alcalde José Mª León Jiménez, mi abuelo Antonio Espino Jiménez, su hermano Manuel, el sobrino de ambos Manuel Jiménez Espino, su primo Francisco Jarabo Espino y los hermanos de mi abuelo materno Antonio y Francisco Navarro Navarro, ha marcado la investigación y el trabajo que he desarrollado durante estos últimos años.

La búsqueda de sus restos ha sido larga, dura, tremendamente complicada. Pero por fin ha dado sus frutos. Han sido fundamentales los testimonios notables, y el compromiso personal y humano de algunas personas, para que nuestras familias pudieran de una vez honrar su muerte y cerrar un ciclo de luto y duelo interminable, restituir sus vidas “borradas del mapa a punta de pistola” de nuevo a la sociedad. Devolver sus nombres donde siempre debieron de estar, en la conciencia y el recuerdo de todos nosotros, sacándolos del anonimato en el que habían estado sumergidos durante décadas.

La intervención realizada por AREMEHISA, (Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Aguilar de la Frontera) el año 2011, arrojo un resultado inesperado y sorprendente. De la fosa número 21, se exhumaron los cuerpos de 10 hombres, en 2 depósitos distintos. En cada uno aparecieron 5 varones. La fosa formaba parte del entramado de enterramientos clandestinos que los asesinos utilizaron en el interior del cementerio para ocultar los cuerpos de 70 personas, asesinadas entre los últimos días del mes de julio de 1936 y el día 16 de agosto de ese mismo año.

Las identificaciones de ADN y el estudio antropológico realizadas a los familiares y a los restos exhumados determinaron la identidad de Manuel Jiménez Espino, Antonio Espino Jiménez y Manuel Espino Jimenez y sus compañeros de infortunio. Se ha deshecho lo que durante tanto tiempo se pretendió ocultar y se planificó y programó de forma vil y cobarde, abyecta, perversa, ruin y miserable: Asesinatos cometidos de forma arbitraria e ilegal, amparándose en la mentira, pretendiendo cubrir los mismos con el manto de la ocultación perpetua y la impunidad.

Con su termino, por fin han quedado atrás las secuelas de una guerra injusta y terrible. Ahora por fin pueden descansar en paz. “Dedicado a toda esa gente que aún sabe, por que ellos oyeron gritos de dolor y derramaron llantos, en un pueblo donde las gargantas quedaron enronquecidas y agotadas todas las lágrimas”.


Documentación original de Rafael Espino Navarro, en Todos los nombres y Aguilar Digital (1 y 2). Imagen: Giacomo Nicola Manenti, Desaparecidos, Otra memoria: Las fosas franquistas


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española