Los infames ASESINATOS de REPUBLICANOS cometidos por los franquistas en Guadalajara

Crimenes aberrantes en Guadalajara word pressEl horror oculto, la historia de un exterminio, 976 víctimas mortales de la represión franquista en el cementerio de Guadalajara entre 1939 y 1945. Hay más en otras poblaciones de la provincia. Sacedón sufrió un verdadero baño de sangre, es el pueblo con mayor proporción de víctimas. Aparte están los desaparecidos, los asesinados en las cunetas, los deportados muertos en los campos nazis (100 de nuestra provincia), los muertos en los bombardeos, en el exilio interior o exterior, las familias que volvieron a sus pueblos para ser asesinados. Se cuentan por centenares lo que murieron en prisión por hambre o enfermedad, una situación que se prolongó durante casi 6 años.

Familias enteras desaparecieron. El hermano más joven desaparecido, el tío mayor, la hermana soltera, el padre viudo y mayor al que matan el último, después de obligarle a ver la muerte de sus hijos y nueras. Se empiezan a comprender las verdaderas dimensiones del horror, algo más que un drama individual, familiar: Campesinos, jornaleros, artesanos, obreros, empleados, funcionarios públicos, militares, hombres y mujeres de todas las edades, más de 200 concejales y decenas de alcaldes de toda la provincia fueron asesinados.

Hubo meses con más de 10 ejecuciones diarias, práctica continuada, consentida, amparada por el régimen franquista. Pero había cosas peores, se favorecía la venganza privada, los directores de la prisión, los gobernadores de la provincia, los jueces del régimen consintieron atrocidades: Voluntarios falangistas torturaban a los presos llegando a veces a la muerte. Venían de pueblos concretos para propinar palizas, existió un grupo de torturadores vocacionales que ha podido ser pefectamente identificado.

Se han comprobado casos inquietantes. Francisco Nuño, 54 años, de Tórtola de Henares, fue detenido junto a su esposa, eran sencillos campesinos; los franquistas buscaban a su hijo, un cuadro del PCE. Nuño fue golpeado día tras día durante una semana hasta que le arrojaron las botas ensangrentadas a la esposa y le escupieron a la cara que ya no tendría que esperarle.

Gregorio Tobajas, sacerdote de la Universidad Gregoriana de Roma, periodista y abogado, se casó civilmente en Guadalajara con una maestra socialista. Fundó la sección de la FTT de UGT en la provincia, era redactor del semanario Abril, fue presidente de la Diputación Provincial. Fue torturado prolongadamente a lo largo de varios meses, le destrozaron poco a poco, mostraban su cuerpo martirizado a los demás presos, se ocuparon bien de que se oyeran sus gritos. En noches de nieve y viento le sacaban al patio de la prisión donde le arrojan agua y le mantenían así hasta el borde de la resistencia. Repetidamente le quemaron las manos, le destrozaron las costillas, le quebraron brazos y piernas. Finalmente fue fusilado.

Los disparos en la cara fueron práctica habitual a los cuerpos de los torturados en la cárcel de Guadalajara. Vicente Relaño, el secretario provincial del PCE fue muerto a golpes esposado al portón de entrada al patio de la prisión; le habían golpeado muchas veces durante meses, pero aquel último día le golpearon en público hasta la muerte y le dispararon con pistola en la cabeza, la conducción en camión a la zona de ejecución fue sólo un trámite, los que murieron ese día llevaron su cadaver destrozado a sus pies todo el trayecto.

Muchos no llegaron a ser fusilados porque llegaron a la zona de ejecución muertos, el cuerpo reventado por los golpes, la cabeza destrozada por tiros de pistola. Las torturas y los asesinatos anteriores a las ejecuciones fueron habituales. Las mudas de ropa destrozadas y ensangrentadas tenían incluso jirones de carne y restos. En las exhumaciones causó estupor el hallazgo de un cuerpo con 25 fracturas de costillas en distinto grado de cicatrización.

Este tratamiento se debía a la extrema dignidad ante la muerte de los condenados. Noche tras noche, hombres y mujeres se despedían en alto de sus compañeros gritando ¡Viva la República! apoyando a su partido, a la lucha de los trabajadores. Durante meses, en el camión que bajaba por las calles nocturnas de Guadalajara, los que iban a morir cantaban “Hijos del Pueblo”, “Joven Guardia” o “La Internacional”. Entonces se ordenó que además de esposados y atados, los condenados fueran amordazados a la zona de ejecución. La dignidad ante la muerte era entendida como una ofensa más de aquella gente que debía ser borrada de la faz de la tierra. El régimen franquista ejecutaba venganzas, no justicia.

En la búsqueda e identificación de Timoteo Mendieta, como en tantos otros casos, se han puesto de manifiesto las brutales carencias del actual régimen en materia de verdad, justicia y reparación para las víctimas de la dictadura. La apertura de la fosa no se ha realizado en el marco de una investigación judicial y penal, no han trabajado forenses especializados para determinar los crímenes, no ha existido tutela judicial, se ignora aquello que compromete, se destruyen las pruebas, no se han respetado los protocolos legales de un proceso de exhumación.

Lo allí sucedido no se consideran crímenes, para el régimen Mendieta sigue siendo legalmente un criminal, sus cientos de compañeros ejecutados tienen nombre y apellidos, expedientes carcelarios, sentencias, partes firmados y sellados por el Tribunal Especial de Ejecuciones creado por la auditoria especial del Ejército de Ocupación. No son legalmente víctimas, siguen siendo criminales y por eso mantener los insultos y las infamias no constituye delito.

El aplastamiento criminal, genocida, de la República, de la lucha proletaria y de la burguesía republicana por la reacción y el fascismo, es algo que no puede ser explicitado: el bloque de poder actual no lo soporta, sus relaciones con el pasado fascista son demasiado fuertes. El exterminio de la resistencia antifascista fue, además, en todos los órdenes, militar, económico, cultural, ideológico con unas consecuencias que duran hasta el presente. El estado español sigue sin considerar como propios y merecedores de respeto a las víctimas del franquismo. Esta es la cruda realidad cuarenta años después de las elecciones democráticas de junio de 1977.


Documentos: Memoria Guadalajara. Periódico CLM


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española