El alférez de la guardia civil de Ubrique (Cádiz) MARCELIANO CEBALLOS GONZÁLEZ, fue FUSILADO en 1936 por los fascistas por mantenerse leal a la REPÚBLICA

Marceliano Ceballos word press 2Una semana antes del golpe militar, había tomado posesión del cargo de alcalde de Ubrique Manuel Arenas Guerrero, de Izquierda Republicana, que abogó por defender “los derechos personales de todos los ubriqueños, amparando y ayudando a la clase trabajadora”. Pero no pudo poner en práctica tales principios, el golpe del 18 de Julio obligó al alcalde a solicitar ayuda a la comandancia de carabineros y de la guardia civil, desde donde se nombró comandante de la plaza al alférez de la benemérita Marceliano Ceballos.

El 23 de julio se constituyó un Comité de Defensa de la Villa de Ubrique para organizar la resistencia Republicana. Estaba compuesto por Marcos León López y José Marín Gómez (socialistas), Andrés García Fernández ( UGT), Antonio Núñez Pérez y Pedro Jiménez Sánchez (CNT), Manuel Casillas Aguilera (sargento de la Guardia Civil) y Francisco Martín Rebolledo (guardia civil). El Comité asumió el “gobierno y defensa de la población sin perjuicio de las atribuciones que competan a cada autoridad”, estableció medidas para evitar una situación caótica, asegurar el abastecimiento de alimentos y demás productos de primera necesidad. Garantizó la no alteración del “régimen de abastos”, previno contra la especulación de los precios, aseguró los servicios médicos del pueblo en previsión del inicio de “la lucha con los rebeldes”.

Ceballos nació en Burguillos del Cerro (Badajoz). En 1885 llegó a Ubrique con 51 años, ya viudo. Tenía 2 hijos. Las circunstancias iban a hacer de él pieza clave en el desarrollo de la vida política local en los confusos momentos del inicio de la guerra civil. El 19 de julio, el sargento de la Guardia Civil Manuel Casillas comunicó a Marceliano Ceballos, que acababa de recibir un telegrama del teniente coronel primer jefe de la Comandancia de Cádiz, plaza ya ganada por los sublevados, en el que anunciaba que había declarado el estado de guerra y le instaba a hacerse cargo de la comandancia militar de la población. Ceballos le expresó por escrito al alcalde que: “..me hago cargo de la Comandancia Militar de esta plaza..”, pero lo hizo manteniéndose fiel a la legalidad republicana.

El domingo 26 de Julio a las 14 horas, guardias civiles y de asalto, falangistas y presos sacados de la cárcel de El Puerto, se enfrentaron a las fuerzas leales de Ubrique compuestas por 17 guardias civiles y 5 carabineros además de un grupo de vecinos. Los rebeldes tuvieron que desistir, pero el 27 llegó al pueblo, enviados por Queipo de Llano con la intervención de Bohorquez Vecina, el Grupo de Regulares de Infantería de “Ceuta nº 3” al mando del Capitán Gómez Zamalloa, y un grupo de falangistas al mando de Mora-Figueroa, que gracias a la amenaza de bombardeo y al uso de ametralladoras pudieron finalmente entrar en el pueblo, donde Ceballos y otros guardias y carabineros serían detenidos.

Cientos de personas huyeron por el monte en dirección a la zona de Málaga. Fuerzas de regulares transportaron hasta Jerez en un camión a Ceballos y las fuerzas a su mando, y el 28 fueron llevados al Castillo de Santa Catalina de Cádiz. Ceballos quedó sometido a las redes de la administración de justicia de los sublevados, que implantaron “la justicia al revés”, inculpando a quienes se mantuvieron leales al régimen constitucional entonces vigente. El fiscal jurídico militar hizo explícitos los cargos contra Ceballos y su fuerza en un informe emitido desde Sevilla el 19 de agosto. Se les acusaba de “haber desobedecido el bando de guerra” publicado por las fuerzas sublevadas. El 21 de agosto, se celebró en el cuartel del regimiento de Artillería de Costa número 1 de Cádiz el consejo de guerra, en el que Ceballos fue acusado paradójicamente de “rebelión militar”.

El tribunal condenó a muerte a Marceliano Ceballos. Al día siguiente, el auditor de guerra y el jefe del Ejército del Sur, Queipo de Llano, daban su visto bueno a la condena a muerte de Ceballos. El comandante militar de Cádiz ordenó a Ceballos “entrar en capilla” el 23 de agosto. A las 5 de la tarde un piquete de Carabineros fusiló a Marceliano Ceballos en el castillo de San Sebastián de Cádiz. Su cuerpo fue enterrado el 24 de agosto en el cementerio de Cádiz.


Documentación original: IU-Ubrique. La voz digital (Jesús Nuñez). Memoria Pública (Fernando Sigler). Imagen de Zumaya mecánica


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