MANUEL VALENZUELA POYATOS, campesino, REPUBLICANO, SOCIALISTA, ASESINADO por los franquistas en Guadix (Granada) en 1940

Manuel Valenzuela Poyatos word pressManuel Valenzuela Poyatos nació en 1905 en Marchal (Granada), a unos 5 km de Guadix. Hijo de Lorenzo y de Ana, tuvo 3 hermanos, Luis, Antonio y Carmen. Eran campesinos, hijos y nietos de agricultores pobres, su arriendo era insuficiente y tenían que trabajar para los caciques del pueblo. Manuel asistió escasamente a la escuela pero tenía una gran inteligencia y sentido común. Pasó su infancia trabajando, sobreviviendo al hambre, dificultades, enfermedades. Era trabajador, honrado y responsable. No aceptaba aquella situación lamentable, penalidades, obstáculos, carencias, miserias, mientras que otros por nacimiento disfrutaban una vida fácil, cómoda, carente de esfuerzo.

Se casó con Mercedes con la que tuvo 5 hijos: Asunción, Manuel, Lorenzo, Mercedes y Carmela. Se prometió cambiar aquella realidad, aspiraba a un futuro mejor para su familia y para los demás. Leía, se informaba, se concienciaba, con otros compañeros se afiliaron al PSOE y crearon una sección de la UGT en Marchal. Celebraron con enorme júbilo el 14 de abril la declaración de la II República.

Con solo estudios básicos, en 1935 se preparó para secretario judicial. Estudiaba de noche, ayudado por Mercedes. Se examinó en la Audiencia de Granada compitiendo con jóvenes de adineradas familias, y consiguió el título, empezó a trabajar como secretario judicial interino en Marchal, posteriormente mediante oposición obtuvo la plaza definitiva. Desempeñó su trabajo con responsabilidad, participó activamente en los procesos de colectivización y experiencias cooperativas que se dieron en Marchal con la instauración de la República.

Tras el 18 de julio y la huida de los caciques asumió también la responsabilidad de secretario del ayuntamiento. Su hermano Luis fue nombrado alcalde pedáneo del Marchal. Crecieron sus enemigos, por su militancia y compromiso político, por desarrollar su actividad profesional al servicio de los más débiles hasta el fin de la guerra ya que Guadix y comarca no cayeron en manos fascistas hasta el 28 de marzo de 1939. Gracias a su ayuda fueron varios los derechistas de su pueblo, incluido el cura, que salvaron la vida por su mediación. También ellos formarían parte de la denuncia falsa que le llevó a la muerte. Su actividad profesional y política se centró en la comarca y zona bajo control republicano, donde tuvo puestos de responsabilidad, aunque nunca tuvo responsabilidades militares directas.

Tras la derrota se escondió, pero los falangistas le localizaron, le llevaron a Guadix, donde fue interrogado y maltratado. En juicio fue acusado de hechos falsos, el auditor le pidió la pena de muerte por el delito de auxilio a la rebelión. Estuvo 9 meses detenido, enfermo, apenas pudo ver a su familia, no pudo abrazar a su 5ª hija, Carmen, las innumerables gestiones para salvar su vida fueron inútiles.

La madrugada del 12 de enero de 1940 fue fusilado en el cementerio de Guadix junto a sus 4 compañeros José García Mesa, Gabriel Hernández López, Antonio Madrid Arenas y José Ordoñez Gutierrez, con la cabeza bien alta, sin venda en los ojos, pensando en los suyos y en su querida República. Sus cuerpos fueron tirados en la fosa común, ya ocupada por compañeros fusilados anteriormente, a los que se les unirían más en los meses venideros, se calcula que más de 170.

Su mujer y sus hijos se enteraron cuando le iban a llevar comida. Algunos vecinos les amenazaron y persiguieron, la familia se desplazó a Barcelona donde Mercedes sacó adelante a sus hijos con el recuerdo de Manuel. Manuel Valenzuela Poyatos, junto con todos los compañeros que fueron ejecutados en Guadix y sus familias, esperan la verdad, la justicia y la reparación por lo que se hizo con ellos y con nuestro país.


Resumen del texto redactado por su nieto Alberto Valenzuela Carreño, en Búscame en el ciclo de la vida, y en Todos los nombres


En MEMORIA de las mujeres y hombres del Ejército de la REPÚBLICA Española