Las MASACRES franquistas de REPUBLICANOS en Huesca en 1936. Parte 1, Arrancan los ASESINATOS

Saca Huesca 1 word pressEl 19 de Julio de 1936, los golpistas arrancaron con una escala de asesinatos que dejó a la población aterrorizada e incapaz de actuar. Falangistas, guardias, militares extendieron un plan de exterminio y represión brutal por la ciudad. Desde los púlpitos los curas caldeaban, comenzó la caza de Republicanos. Julio, Agosto, continuaba el goteo de asesinatos en Huesca, caían sindicalistas, obreros de Almudévar, algún maestro como Alfredo Atarés. Pero el 6 se atrevieron ya con gente significada como Ramón Acín, y el 11 con el médico afiliado al PSOE Pablo Montañés, inspector provincial de Sanidad.

Los falangistas detuvieron a Mariano Santamaría uno de los industriales más prósperos de Huesca, presidente de la Cámara de comercio y teniente de alcalde por Izquierda Republicana. El día 13 fue transportado junto al exalcalde Manuel Sender y al alcalde Mariano Carderera, maniatados de 2 en 2 con alambres, ya que atraparon a un 4º reo, Miguel Sauras Serveto, barrendero cenetista de Benasque. En el cuartel de la estación fueron fusilados por falangistas. Mariano Santamaría, malherido, recuperó el sentido, emprendió el camino de Huesca desorientado, lo volvieron a detener, y lo volvieron a fusilar.

El día 15 de agosto las sacas iban entreveradas de anarquistas, el secretario del gobierno civil y el director del diario Pueblo, 10 en total. Se llevaron a Pedro Cajal, biesquense responsable del Partido Comunista y el 18 cayó la primera mujer, Victoria Pardo, el ex secretario del PSOE oscense Ángel Gavín Pradilla, abogados o profesores acusados de masones. En la prisión se amontonaban Republicanos detenidos para ser ejecutados sin razón legal, matarlos sin dejar huella, muchos eran ciudadanos responsables de tareas del gobierno provincial y local, funcionarios, había 6 mujeres, una al menos embarazada. Los presos eran obligados a hacer fosas y osarios en el cementerio de Las Mártires, y luego a excavar trincheras en la ribera del Isuela y actual Paseo de Ramón y Cajal, todo habilitado para la gran tragedia que se estaba preparando.

La jornada más dramática, aciaga y triste de la historia de Huesca fue el 23 de agosto de 1936. No menos de 95 de Republicanos fueron fusilados en la tapia oeste del cementerio de la carretera de Zaragoza. Ese día la aviación republicana bombardeó la ciudad, provocando 2 muertos y 7 heridos. Algunos ultraderechistas implicados en la represión desde sus inicios, los hermanos Ena Mallada, el funcionario Salvador Cañiz, el concejal Agustín Soler Chías, el abogado del Estado Cirilo Martín Retortillo, pidieron a Luis Soláns Lavedán, gobernador militar de la plaza represalias sobre los Republicanos detenidos. Soláns accedió de inmediato.

El juez de la Audiencia Juan Llidó Pitarch, de 39 años, carecía de significación partidista y no le valió de nada. Llidó, castellonense destinado a Huesca en 1933, con su esposa y 2 hijos, fue detenido por no simpatizar con las derechas. Las denuncias y delaciones llenaron las cárceles de presos políticos en las primeras semanas de terror caliente. Al carnicero anarquista Miguel Jalle Vivas, lo denunciaron para quitar del mercado a un competidor. El comerciante José Blanch Pujadó fue detenido por haber prosperado demasiado según otros empresarios. El vendedor Ramiro el Monje denunció a la frutera Eugenia Funes Tornes, que ingresó en prisión el 21 de agosto acusada de no se sabe qué.

Políticos locales, concejales, miembros de la Diputación, de la Cámara de Comercio, se les persiguió con saña. El farmacéutico Jesús Gascón de Gotor, celebró la llegada de la República como “presidente de la Cámara de Comercio Republicana” y no se lo perdonaron; Adrián Bonet Ulled, comerciante y concejal republicano con el alcalde Mariano Carderera también pagó con su vida la dedicación a su ciudad. El abogado y masón Antonio del Pueyo Navarro, que había presidido la Diputación Provincial, quedó detenido. Lorenzo Bescós Santalucía, hombre de negocios, promotor de la Editorial Popular que puso en circulación el diario republicano “El Pueblo”, concejal de Izquierda Republicana, fue detenido a mediados de agosto y torturado con demencial ferocidad.

A Emilio Coiduras quizá no lo habían apaleado en la prisión lo suficiente y por eso intentó la fuga imposible. No pudo ni siquiera pensar en tal posibilidad el médico militar jubilado y convencido azañista Alfonso Gaspar y Soler, valenciano de 50 años, afincado en Huesca desde 1918, que había combatido con el capitán Francisco Franco en África, en la batalla de El Biutz, lugar próximo a Ceuta, donde el futuro caudillo resultó gravemente herido y salvado, precisamente, por el cirujano Gaspar. Cuando lo detuvieron, su esposa, Rosalía Auría pidió clemencia al antiguo compañero, pero éste la disuadió, Franco había demostrado su falta absoluta de compasión y no le hubiera salvado. Apaleado brutalmente, con cada golpe le recordaban los mítines en los que intervino, las consultas que dispensaba sin gastos a la gente humilde, su prestigio social, la militancia política, las dañinas amistades izquierdistas. Incluso después de muerto fue pateado al pie de la tapia donde cayó. Su consulta y su casa, como la de otros muchos detenidos, fueron saqueadas y muebles, libros, joyas y objetos de todo tipo, repartidos como botín de guerra por los señoritos de la Falange local.

Mataron a mujeres como Concha Monrás, viuda de Ramón Acín, las hermanas Barrabés Asún, Victoria y Rafaela, de 20 y 21 años respectivamente, apresadas al no encontrar en casa a sus hermanos, a los que perseguía la policía del nuevo régimen; A la activista María Sacramento Bernués Estallo, de 43 años, que ya había sido arrestada con anterioridad y en cuyo expediente carcelario se anota “no muestra ningún arrepentimiento”; A Francisca Mallén Pardo, detenida el 18 de agosto por ser novia del anarquista José Espuis Buisán, también fusilado el mismo día.

Continúa en Parte 2ª: LAS MASACRES DE REPUBLICANOS EN HUESCA, perpetradas por criminales franquistas en 1936. Parte 2. LA MATANZA


Documentos: Ver el libro de Víctor Pardo Lancina y Raúl Mateo Otal: Todos los nombres. Víctimas y victimarios (Huesca, 1936-1945)Anselmo Gascón de Gotor GiménezMemorial HuescaEntrevista con Víctor PardoCambiar Huesca (Víctor Pardo Lancina). República Huesca. Gracias al archivo fotográfico de Pedro Moliner, de donde proceden las imágenes. Lista de fusilados en Huesca entre julio de 1936 y enero de 1945


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