Los franquistas EXTERMINARON a 6 miembros de la FAMILIA LARAÑO de Granada en 1936

familia Laraño Granada 2 word pressTrinidad Capeli Guerrero era madre de Eloísa, Trinidad, Rafael, Rosario y José Laraño Capeli. Miguel Gutiérrez Gil era marido de su hija Eloísa. Toda la familia fue fusilada en los primeros meses de la guerra civil. Solo se salvó del fusilamiento familiar su hija Trini, por la influencia de la abuela de Enrique, su novio, cocinera en la casa de un alto mando militar.

El marido de Trinidad Capeli la había abandonado, los 6 hijos del matrimonio quedaron a su cargo. Trinidad era una Madre Coraje, que no se arredraba ante ninguna situación, crió a sus hijos desde su puesto de pescado, con esa fuerza de las mujeres andaluzas, que entienden su responsabilidad de Madres sin dejar las riendas del hogar donde reinaba la armonía.

Trinidad era de ideología libertaria, el primer mandamiento era la solidaridad, para todo necesitado que se le acercara, era conocida su acendrada conciencia social. Iba siempre a la cabeza de las manifestaciones de su sindicato, la CNT. Trinidad junto a sus hijas, que se tocaban con un gorro frigio, abanderadas con un rotundo “¡Viva la República! participaron en la conmemoración del 14 de abril de 1931, que se dirigió a la plaza de la Mariana en homenaje a Mariana de Pineda, aquella mujer que había muerto por la libertad. Nunca le faltaron las flores y corona de laurel de Trinidad.

La persecución y el exterminio llevado a cabo por los sublevados del 18 de julio de 1936, contaba con la complicidad del Ejército, la Falange y la Iglesia católica, para la desatada captura del rojo/a, bajo el terror de la violencia, el saqueo y la venganza. La familia Laraño reunía suficientes méritos para estar en las infamantes listas de los criminales. En los primeros días de agosto detuvieron en su casa a sus hijas Rosario y Trini, después fueron a por Eloísa, que traía en brazos a su niña Encarnita, de 27 meses, hija del taxista Miguel Gutiérrez Gil. Todas fueron a la prisión de mujeres. Eloísa sabía que su hermana Trini se salvaría, y le entregó a su hija, pidiéndole que la criara como suya. Rosario, la menor, de 17 años, no tuvo suerte aunque su novio era militar, cuando fueron a pedirle ayuda, negó conocer a su novia.

Trinidad, la madre y sus dos hijas, Eloísa y Rosario fueron fusiladas el 31 de agosto, y sus cadáveres aparecieron en el Camino Viejo del Cementerio. Los hombres estaban en la Prisión Central, por las mismas fechas fueron fusilados, al parecer en Víznar.

Para Trini, la conmoción de haber visto a su madre y hermanas salir hacia la muerte la marcó para toda su vida. Se le borró la sonrisa, se le cayó el pelo, su juventud murió en las mazmorras de Torres Bermejas, donde enfermó del corazón. Después fue trasladada al convento-cárcel de San Gregorio custodiada por monjas carcelarias. Miles de niños perdieron su identidad en conventos, orfanatos, reformatorios o dados en adopción a familias adictas al régimen. Encarnita la hija de Eloísa y Miguel fue entregada a la madre de Enrique, novio de Trini, hasta que ella salió del convento-cárcel. Años más tarde, se casó con su novio. Encarnita vivió amorosamente junto a ellos, llamándoles padres. La pesadilla de Trini, durante muchos años fue el temor de que le quitaran a su niña.

Tras asesinar a los padres Republicanos, los franquistas destrozaron la infancia de sus hijos, que debían de expiar la conducta de sus progenitores. A los 5 años llevaron a Encarnita externa a un colegio de monjas, para hacer méritos de arrepentimiento. La ponían de rodillas, “mira, estas aquí por roja”, y le insistían que no importaba que hubieran fusilado a sus padres, a su abuela, a sus tíos. La madre de Trinidad Laraño Cano, huérfana de José Laraño, se fue a Madrid con su hija, pues se volvía como loca en Granada al cruzarse en la calle con los asesinos de su marido. El drama de los Laraño ha crecido con la sombra de aquella exterminación familiar.


Atribuido a Antonina Rodrigo en Granada Hoy y en República y Guerra Civil en Granada. Imagen: Fotograma de Mondragon 1936: mujer, guerra y represión 


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