LA DESBANDÁ, nazis, fascistas y franquistas ASESINARON a miles de CIVILES INOCENTES e indefensos que huían por la carretera de Málaga a Almería

desbandá 3 word pressLa “Desbandá” fue uno de los mas cruentos episodios de la Guerra Civil. Las milicias obreras sofocaron el golpe del 36 en Málaga y gran parte de su provincia, quedando bajo control republicano, pero quedó aislada del resto del territorio de la República excepto por la carretera de Almería, que era vulnerable al bombardeo marítimo y dificultaba el envío de soldados y provisiones a la provincia.

Queipo de Llano lanzó una gran ofensiva sobre Málaga gracias a la llegada de miles de soldados italianos, 2 regimientos de 3 batallones fuertemente artillados con ametralladoras, morteros y piezas de campaña, mandadas por oficiales italianos, y otros miles de legionarios y moros llegados de África. En total 5 regimientos de infantería, 4 compañías de tanques, autoblindados, motoametralladoras, un grupo de artillería de 14,90, 7 baterías, y el apoyo aéreo de escuadrillas de aviones alemanes e italianos de bombardeo, caza y reconocimiento desde la base de Tablada (Sevilla). El avance se hallaba apoyado desde el mar por cruceros fascistas armados con cañones de 203 y 120 mm. Las fuerzas republicanas eran muy inferiores en número, armamento y equipo, vestidos con ropas ligeras, calzados con alpargatas, lucharon con tenaz encarnizamiento pero no pudieron contener el ataque. El 6 de febrero Málaga fue bombardeada desde el aire y el mar y el 8 fue ocupada.

En cada barrio, calle, casa, la misma frase: ‘Que vienen los moros’, arrastrando una fama funesta por sus violaciones, asesinatos, mutilaciones, con sus cuchillos afilados entraban a degüello. Los legionarios, sedientos de sangre allanaban las casas en busca de la “canalla roja”. Cundió el pánico, la gente gritaba y corría. Málaga era una carnicería, mujeres saltando por la ventana, olor a carne quemada, fascistas tiroteando a gente indefensa, Decenas de miles de civiles optaron por huir por la carretera de Almería. El resultado fue el caos, ‘La desbandá’. André Malraux escribió “el mundo entero fluía, en este momento, en un único sentido”. Gamel Woolsey, esposa de Gerald Brenan, describió: “Un siniestro rumor, ¡El tercio, que viene el tercio! se ha abierto el infierno, Lucifer y su legión están sobre nosotros como una ola fría de horror”. El alcalde de Málaga Eugenio Entreambasaguas de Unión Republicana, un hombre honesto y justo, valientemente se mantuvo en su despacho. Fue detenido y fusilado por decisión del “carnicerito” Arias Navarro.

Hubo una estrategia deliberada por dañar a la población civil, y escarmentar a Málaga la Roja. En Guernica las bombas fascistas cayeron sobre 5.000 vascos, pero en la Desbandá más de 150.000 malagueños, en su mayoría mujeres y niños, tuvieron que huir de la ciudad a pie. Los pilotos alemanes, y los italianos entrenados en Etiopía en matar mujeres y niños, ametrallaron y bombardearon a la población civil que huía hacia Almería a lo largo de la carretera que bordea la costa, desde donde los buques fascistas persiguieron en paralelo y cañonearon a la gente. La masa de personas que desembocaban de los pueblos de la montaña incrementaba la de los que huían por la carretera. Los fascistas asesinaron a cerca de 6.000 civiles.

LOS TESTIMONIOS

“Eran militares profesionales, de la Marina o la Aviación sabían que disparaban contra civiles, ancianos, niños, mujeres. Los cruceros Cervera, Baleares y Canarias, y otros de la marina franquista e italiana disparaban a la multitud indefensa y a las rocas de la montaña, desprendiendo enormes peñascos que aplastaban a las personas”…“Era el juego del tiro al plato, no había escapatoria entre las rocas y el mar, el olor a sangre era nauseabundo, nubes de moscas sobre los cadáveres, la muchedumbre corría despavorida para esquivar las bombas”…”La oficialidad y marinería celebraban sus hazañas en las cubiertas, estaban tan cerca que nos veíamos perfectamente”.

“Era un terrible infierno, muerte, sangre, desprecio por la vida humana”…“Viejos con sus bastones, ciegos, paralíticos en silla de ruedas, niños tiernos, bebes con sus madres, moríamos de hambre, sed, agotamiento”…”Muchos andaban descalzos, los zapatos se deshacían en el camino”… ”Los aviones ametrallaban y atrás quedaban los cuerpos, sus familias no podían atenderles, tenían que correr”…“El padre y la abuela cayeron al agua del río Chíllar y se encontraron rodeados de muertos”…”Los aviones se ensañaron con salvajismo, nos ametrallaban entre los árboles, las malezas, las gentes vendaban las heridas con pedazos de sus ropas”…”Hombres, mujeres, niños, corrían desesperados, maldiciendo al mar, la tierra, al cielo, a la guerra, al fascismo, todo lo que era causa de su desgracia, a los responsables de sus sufrimientos, al dios que reinaba sobre esa tierra y ese cielo mortíferos”…”Madres abandonaban a hijos o familiares, ya cadáveres, en las cunetas, heridos y enfermos no podían seguir la marcha, llorando, pidiendo una ayuda que nadie podía prestarles, llamando a sus familiares perdidos”.

“Venían 5 aviones bombardeando, me tumbé en las zanjas de las huertas, porque si la metralla arrasa, te pasa por encima”…“Apareció la aviación. Cada uno saltó para esconderse, a pocos metros un carabinero murió en el acto lanzado por una bomba. Guardé un trozo de metralla que dio en mi taleguilla”…” Llegaron varios aviones sobre la camioneta cargada de chiquillos, mi madre dijo que todos bajo los olivos, los bombardearon, sabían que allí estaban las criaturas, chillidos, lamentos, aquella sangre, no quería verlo”…”Andábamos de día, de noche nos tumbábamos en las cunetas, cuando venían los aviones nos tirábamos al suelo”…”Ibamos descalzos, sin alpargatas, con trapos en los pies”…”Los pequeños comían los restos de los cultivos, caña de azúcar, lo que cogíamos por el camino”.

“Lloraba una criaturita, la madre con una chaqueta azulina muerta al lado”…”La mujer sangrando, herida por un obús, amamantaba y abrazaba a su hijo de 2 meses, mi madre me dijo que veríamos muchas de esas cosas por el camino”…”En la carretera lloraba una niña de unos 3 años, alrededor su familia, todos muertos”…”Un trozo de metralla le arrancó la cabeza a una niña que llevaba su madre en hombros, la mujer chillando se negaba a soltar el cuerpecito decapitado de su hijita sumergido en un charco de sangre”…”Una mujer muerta en un terraplén, y un niño de pecho mamando”…”Angelita con el bebé de Concha en brazos era incapaz de proseguir, seguí andando, cambié de idea y volví a recoger a mi hermana, pero llegaron los italianos”…”Una niña lloraba sin parar, su madre impertérrita, muerta, la tenía agarrada en brazos”…”El llanto de los niños ¡mamá! ¡papá! Los alaridos de las madres que perdían a sus hijos ¡Ay Juanito! ¡Joselito! ¡Pepita! Pero debían continuar la marcha, los fascistas les pisaban los talones”… ”Mi hermano me dijo: Hay una mujer muerta con una cesta de tomates, al ir a cogerlos vimos a una niña recién nacida chupando de su pecho”.

“Los Junkers alemanes bombardearon un autobús lleno de mujeres y críos y lo hicieron polvo”…”Una familia en una vaguada todos muertos, una mujer sujetaba su estómago, sus ojos abiertos, aterrorizados”…”Una mujer enloquecida se tiró desde un acantilado para ahogarse en el mar, un hombre mató a su familia con su pistola, luego se pegó un tiro en la sien”…”Eran pobres campesinos, jornaleros, obreros, levantaban los brazos al cielo implorando clemencia, la única respuesta eran aviones alemanes e italianos en constantes oleadas lanzando su lluvia de fuego”…”Cuerpos esparcidos, retorcidos por la metralla, el camino destrozado por las bombas, el olor putrefacto de los cadáveres mutilados y las vísceras en descomposición perfumaba la carretera de la muerte”…”Una procesión incesante, un interminable gentío de huérfanos, viudas, niños berreando, perros ladrando, viejos fatigados que agonizaban abrazados a sus seres queridos”…“La gente se caía, gritos, llantos, lamentos, los heridos desangrándose, nadie acudía”…”Perdí a mis padres, no volví a verles hasta que terminó la guerra”.

“Multitud de niños pequeños extraviados buscaban a sus madres”…“Niños solo con su pantalón, niñas con su vestidito, niños con los bracitos y las piernas enredados en trapos ensangrentados, niños sin zapatos, sus pies hinchados, niños llorando desesperados de dolor, de hambre, de cansancio”…”Había 80 niños del orfanato en la acera, un avión arrojó bombas incendiarias a baja altura, del grupo de niños quedamos 10”…”Yo iba en un serón que colgaba del animal, me asomaba y contaba los cadáveres, mi madre me decía que era gente durmiendo”…”Mujeres muertas y sus hijos llorando al pie de las mismas, cogidos a sus vestidos”…”Una madre lloraba sobre el cadáver de su hijo, unos niños aterrados no soltaban la mano de la madre muerta llenos de terrible desesperación”…”A una mujer se le cayó el niño al río, quería cogerlo, pero el agua se llevó al angelito, tenía 2 o 3 años”…“El maestro hacía recuento y con pena decía: ‘Faltan 3, faltan 2’, no podía asistir a tantos”…”Un matrimonio tenía un niño de pecho que se estaba muriendo, luego lo enterraron en un hoyo en la carretera”…”Mi madre tocaba a los niños, dormidos o muertos buscando a mi hermano, recogió a 4 niños que lloraban”…”El hermanito pedía pecho llorando y mi hermana le decía: ‘Detrás del monte está mamá’, llegábamos y mamá no estaba. El angelito tenía mucha hambre, mi hermana le ponía cañadú machacado para que chupara el caldito”.

”Destapaba a los cuerpos de las cunetas buscando a mi padre, yo venga a menear al hombre pero estaba muerto”…”Mi madre conmigo en brazos me apartaba la cara de la cuneta para que no viera a los muertos”…”Cada ataque de aviones o barcos dispersaba el grupo en busca de refugio. Al regresar a la carretera muchas familias habían perdido alguno”…”Personas agotadas se abandonan a su suerte en las cunetas, ancianos o embarazadas, la abuela decía: Ay, dejadme aquí, ya no puedo más”…”Una madre lloraba, había perdido a su hija pequeña, salió su padre a buscarla, después su hermano, luego otro hermano, un proyectil los alcanzó y los desintegró, desaparecieron todos”…”En lo alto de La Herradura vimos el panorama más grande de la Tierra, todo lleno de muertos, no se puede describir más que viéndolo, muertos, heridos”…”Esa ola gigantesca de seres humanos, animales, carretas, transitaban por la gravilla que molía los zapatos, las alpargatas, las sandalias de esparto, descalzos, los pies hinchados con llagas y ampollas”.

“Escondidos en el monte de día escuchando los cañonazos de los barcos, de noche avanzábamos entre sangre y cadáveres”…”Una corriente nocturna de gentes, yo agarrada a mi mamá que se lamentaba:“¡Ay, ya he pisado uno!”, andaba otro trocito, ¡Ay, he pisado otro! así todo el camino, sembrado de muertos”…”Un proyectil los interceptó, sangre y trozos de carne esparcidas por todos lados, los tapamos como se pudo, con mantas, trapos, ropa”…“La defensa era tirarnos al suelo, arrimarse a las matas, no se podía andar, todos corrían tropezando con los muertos, tú querías correr más, quitarte de la carretera”…”Sólo había cachos de criaturas, era un cementerio, no lo podéis imaginar”…“El puente del río Guadalfeo fue volado, el caudal iba muy crecido, algunos se adentraron para cruzarlo, incluso de noche, con sus familiares en brazos, muchos murieron ahogados”…”Sentimos un terremoto ensordecedor, terrible, miedo, gritos aterradores de niños y mujeres, habían abierto las compuertas de la presa, una riada enorme se llevó a cientos de personas, enterradas entre el barro y los cascotes murieron ahogadas miserablemente, sus huesos cubren el trayecto, allí siguen bajo el asfalto de la nueva autovía”.

Cuando los refugiados llegaron a Almería se cobijaron en las aceras, el puerto, fábricas, almacenes. “Como si no fuera bastante bombardear y cañonear a esa procesión de campesinos en su caminata interminable, cuando el pequeño puerto de Almería estaba atestado de refugiados, los aeroplanos fascistas desataron sobre la población un nutrido bombardeo provocando decenas de muertos. Levanté del suelo los cadáveres de 3 niños. La calle era una verdadera carnicería” (Norman Bethune).

Balbino Santos Oliveira, obispo de Málaga, pronunció un emocionante tedeum solemne de agradecimiento al glorioso ejército nazional por haber liberado Málaga del “ateísmo dictatorial”. Estuvieron presentes en la catedral las autoridades civiles y militares, que de rodillas comulgaron demostrando así su inmenso amor por Dios. El obispo con un hisopo asperjó con agua bendita la tierra mancillada por la “canalla roja”.

Pantalones a la luna


Wikipedia, Eldiario.es (1 y 2. Néstor Cenizo), Público (David Bollero), Diario Sur (1 y 2. Elena De Miguel), El Confidencial (Agustín Rivera), Rebelión (Carlos de Urabá), El Español (Pablo Gambero), López Cuenca


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