REPUBLICANAS ESPAÑOLAS EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE RAVENSBRÜCK (II). “Quién lo diría, los débiles nunca se rinden” (Mario Benedetti)

Republicanas españolas en Ravensbrück II 2 word pressMercedes Núñez Targa, era barcelonesa, militante antifascista durante la República, aprovechó su libertad provisional en 1942 para incorporarse a la Resistencia contra los nazis. Fue deportada en condiciones infrahumanas a Ravensbrück, donde estuvo 40 días con Neus Catalá, Geneviève Anthonioz-De Gaulle, Lise London.. Pasó después al complejo industrial de Leipzig con otras españolas que se ayudaron y apoyaron: Constanza Martínez Prieto, Carme Boatell, Mercedes Bernal, Marita, Elisa Ruiz, María Ferrer (Contxita), María Benitez Luque. Trabajaban produciendo obuses 12 horas al día, de pie, comiendo una sopa y una pequeña rebanada de un sucio pan. El sabotaje era un deber primordial, aflojaban tornillos, inutilizaban obuses y máquinas, ralentizaban el ritmo de trabajo..incluso reivindicaron su condición de presas políticas.

Mercedes, enferma de tuberculosis y escarlatina ya no era útil para el trabajo, los nazis habían decidido su traslado a la cámara de gas el 14 de abril, pero ese día, aniversario de la República, recibió con una banderita republicana las tropas de liberación aliadas americanas. Algunas mujeres agonizantes murieron aquel mismo día. Las deportadas fueron repatriadas hacia sus países de origen excepto las españolas que los franquistas consideraban apátridas y acabaron en Francia. El gobierno francés concedió a Mercedes las máximas condecoraciones, la Legión d´Honneur, la Medalla Militar, la Cruz del Combatiente Voluntario de la Resistencia, la Medalla de la Deportación e Internamiento por hechos de Resistencia, la Cruz de Guerra y la Cruz del Combatiente. Fue delegada en Galicia de la “Amical de Mauthausen y otros campos”

Neus Català nació en Els Guiamets, Tarragona, hija de campesinos, enfermera, organizó las JSUC, participó con la Resistencia francesa, denunciada a los nazis fue detenida, salvajemente golpeada y trasladada a Ravensbrück en un infecto tren de ganado: “Mil mujeres, 4 días de viaje sin parar, sin higiene, sin aire para respirar, sin sitio para sentarnos, un cubo de basura para las necesidades. Algunas llegaron muertas a Ravensbrück, donde nos esperaban nazis, perros agresivos, 20ºC bajo cero, empujadas bestialmente entramos triunfalmente en el mundo de los muertos”.

Fue transportada a Holleischen, en Checoslovaquia, para trabajar en la industria armamentística nazi. Día y noche se fabricaban armas, obuses, balas, sin parar. “Mientras podías producir, te perdonaban la vida: En las balas escupíamos o poníamos aceite, ¡sabotear, sabotear, dejamos 10 millones de balas inutilizadas!”. La Generalitat de Cataluña la galardonó con la Cruz de San Jordi y la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña. El Ayuntamiento de Barcelona le otorgó la Medalla de Oro al Mérito Cívico. También presidió el Amical de Ravensbrück.

Lise London: “Yo nunca tuve miedo, ¡jamás! yo era una luchadora”. Francesa de padres aragoneses, miembro de las Brigadas Internacionales, militante de las juventudes comunistas. Entró en la Resistencia contra los alemanes, arrestada, encarcelada durante más de un año, deportada a Ravensbrück, mientras su marido Arthur y su hermano fueron deportados al campo de Mauthausen donde perecieron. Setenta años después del final de la guerra civil seguía emocionándose cuando recordaba cómo habían abandonado a la República española los gobiernos capitalistas europeos. Siempre llevó a España y el comunismo en el corazón: “Las Brigadas Internacionales fueron el mejor momento de mi vida”.

Conchita Ramos era de Torre de Capdella (Lleida). Con 17 años reorganizó grupos de la Resistencia francesa. Ella, su tía Elvira y su prima María, la familia Veleta, fueron detenidas por la policía de Pétain y entregadas a la Gestapo para ser interrogadas: “Arrancaban las uñas de pies y manos a hombres y mujeres. Tenía miedo pero no hablé”. Enviadas a Ravensbrück, las 3 fueron seleccionadas aptas para trabajar, otras eran gaseadas. Acabaron en una barriada de Berlín, trabajando material de aviación. También lo saboteaban. “Me dieron muchos bastonazos y me cortaron el pelo al rape. De 650 mujeres quedamos sólo 115”. Conchita tiene muchas condecoraciones, como la Legión de Honor del Gobierno francés y la Medalla de la Resistencia; y posee el grado militar de sargento -lo recibieron las mujeres que hicieron de enlace-. Actualmente es la vicepresidenta de la Asociación de Deportados del Tren Fantasma.

Secundina Barceló, turolense de Veguillas de la Sierra, huyó a Francia donde distribuía prensa clandestina entre los españoles. Fue detenida e interrogada durante 15 días: “Bofetadas, puñetazos, quemaduras con cigarrillos Ante mi silencio, emplearon la matraca, el lavabo, la bañera. Continuaba sin hablar, me amenazaron con colgar a mi hijo si no daba nombres y domicilios”. La violencia la desfiguró tanto que solo era reconocida por sus zapatos. Deportada primero a Ravensbrück, fue llevada al campo de Markkleeberg. De día cumplía tareas con un pico y una pala y por la noche como refuerzo en la descarga de vagones de carbón.

El impacto que sufrieron estas mujeres superó al físico o psicológico. Aunque el silencio era lo único que las mantenía en pie, siempre tuvieron fe de salir vivas de aquella locura. Sólo unas pocas lo consiguieron y dejaron su testimonio para la posteridad. Sobrevivieron al horror. Aquí las hemos recordado.

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Documentos originales: DeportadosEl PaísMontserrat Llor, Amical Ravensbruck (1 y 2), El ConfidencialFaro de VigoForo por la memoriaHistoria de Iberia Viejablog de historia de rafaDiagonal, Unidad cívica por la República


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