franquismo letal, MORIR en Granada. Parte 1, La REPRESIÓN

Granada 1936, Muerte en la madrugada 2 word press

Los fascistas reprimieron brutalmente a los Republicanos granadinos tras el golpe militar de 1936. Los principales responsables de la represión fueron el falangista, comandante y nuevo gobernador civil José Valdés Guzmán, y sus colaboradores el teniente de la guardia civil y nuevo delegado de orden público José Nestares, así como el jefe de la policía Julio Romero Funes. La comisaría de policía y el gobierno civil se vieron abarrotados de detenidos, en las afueras de la ciudad se estableció un campo de concentración. La cárcel de Granada, con capacidad para unas 400 personas se masificó con más de 2000 encarcelados.

Grupos paramilitares se encargaron de la represión en retaguardia, especialmente la «escuadra negra». Eran dueños de la ciudad con licencia para dar “paseos”. Matones a sueldo, sin escrúpulos, torturaban a los presos en el Gobierno Civil para obtener información sobre otros rojos. Los gritos de los detenidos se escuchaban en la calle. Todas las noches había “sacas” en siniestros “camiones de la muerte” para fusilar de madrugada a los republicanos en la tapia del cementerio, sin formación previa de causa. Robert Neville, del New York Herald Tribune, publicó: “Dos camiones transportaban al pelotón, con grupos de paisanos que iban a ser fusilados, en 5 minutos oímos los disparos, cuando bajaron los camiones ya no había paisanos”. Los presos eran humillados, fusilados por la espalda, sin honores militares. Las descargas se oían por toda la ciudad en el silencio de la noche. En agosto de 1936 ya había 572 Republicanos asesinados.

Muchos granadinos eran presas de pánico, lo que pretendían los golpistas. El historiador británico Paul Preston relata que el guarda del cementerio enloqueció a consecuencia de los fusilamientos masivos, en agosto de 1936 fue ingresado en un hospital psiquiátrico. Según la escritora estadounidense Helen Nicholson, su sustituto y su familia abandonaron la vivienda poco después de llegar, así como otras familias que vivían en las cercanías del cementerio; no podían soportar la pesadilla de los disparos, los gritos de los presos, el desplome de los cuerpos, los llantos, alaridos y la agonía de los moribundos.

Tras los disparos los presos caían agavillados, no todos muertos. El oficial asestaba el tiro de gracia. Los fusilados más odiados por los franquistas eran los “intelectuales rojos”, acusados de corromper a las masas, predicar torcidas doctrinas democráticas: Catedráticos, abogados, comerciantes, técnicos, médicos y maestros, la flor y nata de la sociedad granadina fue aniquilada sin contemplaciones en aquel muro del terror.

El investigador Gerald Brenan se conmocionó ante una imagen dantesca: Miles de víctimas exhumadas de la fosa común y arrojadas al osario. Un pozo profundo, a cielo abierto, cercado por altas murallas: Calaveras, jirones de mortajas, esqueletos enteros aún con las botas, distinguió los cráneos de los fusilados, perforados por el tiro de gracia. El libro de registros del cementerio correspondiente al período de la guerra civil fue destruido hacia 1966 por orden del alcalde de Granada, José Luis Pérez-Serrabona y Sanz.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha documentado 3969 personas fusilados en las tapias del cementerio entre 1936 y 1956, la mayoría entre 1936 y 1939, sin contar la multitud de víctimas de las fosas de Alfacar y Víznar. Según el libro ‘La represión franquista en Andalucía‘ del catedrático Francisco Cobo Romero, en la provincia de Granada los fascistas fusilaron a unos 8.500 Republicanos: La represión fue «un auténtico plan de exterminio generalizado contra los opositores al nuevo orden político para aniquilar definitivamente la experiencia de la II República».

Tras 81 años, ha sido inaugurado un memorial con los nombres grabados de casi 4000 Republicanos asesinados por los franquistas en la tapia del cementerio. Está declarado Lugar de Memoria por la Junta de Andalucía. La Asociación Granadina Verdad, Justicia y Reparación recuerda que el alcalde franquista del PP José Torres Hurtado, que dimitió acusado de corrupción urbanística, arrancó 5 placas de la tapia colocadas por los familiares para rendir homenaje a las víctimas, entre los que estaba media corporación municipal. En los 13 años como alcalde, Torres Hurtado nunca tuvo el menor gesto de solidaridad con los alcaldes asesinados en la tapia.

Continúa en Parte 2, Las VÍCTIMAS


Documentos originales: Ideal.es (Inés Gallastegui). La represión franquista en Andalucía (Francisco Vigueras, pg 48). Wikipedia (1 y 2). Unidad Cívica por la República (Miguel Ángel del Arco Blanco), El Plural (Josefa Rozalén). 15Mpedia: Lista de asesinados por el franquismo en  Granada


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