ANTONIO CABRERO, jornalero, socialista, alcalde de Pitillas, y VALENTÍN LLORENTE, maestro republicano en Fitero e Igea, asesinados por mercenarios franquistas en 1936

Antonio Cabrero y Vicente Llorente word pressAntonio Cabrero Santamaría nació en 1903 en Ponzano (Huesca). Padre de 4 hijos. Concejal durante la 2ª República, en 1936 alcalde de Pitillas, donde sostuvo con dignidad la Vara de la Libertad. Preocupado por los jornaleros de su localidad, muchas familias padeciendo hambre y pobreza, liberó tierras comunales en manos de caciques, activando la economía local y el odio de los fascistas: Los días del golpe le amenazaron, zarandearon, le arrebataron la vara de alcalde. Antonio escapó apresuradamente y para siempre de su mujer y sus cuatro hijos. En su huida encontró a Valentín Llorente Benito, “Valdemadera”, maestro de Fitero e Igea con 16 unidades a su cargo para la formación de hombres cultos para ser libres. Su signo político y esas acciones fueron su sentencia de muerte. Valentín huía en parecidas circunstancias, denunciado por ser cercano al Frente Popular y su defensa de la Libre Enseñanza.

En su huida se refugiaron en un corral de Acrijos durante cuarenta días, pero los cuneteros amedrentaban a los serranos, y tuvieron que salir hacia la Alcarama, en Fuentebella, alojándose en el corral de La Era Alonso donde pasaron sus últimos días ayudados por pastores de la zona que compartieron con ellos lo poco que tenían, “pan, tocino, leche de cabra, vino, mantas, abarcas…” El alcalde de Fuentebella salió con un grupo hasta el corral, los sacaron, ataron sus manos, y les condujeron hasta el cruce del Arroyo de Fuentenosa con el barranco Pertigoso donde asesinaron a ambos. La guardia civil ordenó a unos cazadores que les “enterraron juntos” el 3 de septiembre de 1936. Las familias, ente incertidumbre y miedo, trataron de recuperar los cuerpos. Les entregaron un cinturón y la cédula familiar de Antonio, nada más. Juliana comenzó la búsqueda con sus escasos medios frente al terror y silencio establecido. Tras mucho preguntar solo recibió respuesta del párroco Luciano Morga: “oficialmente no hay nada. Particularmente le comunico que la muerte de Antonio Cabrero Santamaría es cierta, no podemos saber donde se encuentra”. En aquellos días de Pitillas los fascistas asesinaron a 21 vecinos y entre Fitero e Igea a más de 50.

De estos sucesos se habló en voz baja, trasmitiendolo a la memoria colectiva de otras generaciones. La familia de Pitillas fue burlada, desposeída de sus bienes por vecinos de la localidad. El 7 de junio de 2012, un pleno extraordinario del Ayuntamiento y un monolito en la Sierra de la Alcarama homenajeó a Antonio Cabrero. Para todos los asesinados, sus viudas e hijos también este Homenaje, contado por Isabel Goig en la novela “La Vara de la Libertad”. La Asociación Soriana Recuerdo y Dignidad (ASRD) así como para un gran número de asociaciones de abogados, de derechos humanos, de memoria histórica… estos crímenes forman parte de un plan sistemático para acabar físicamente con las personas que tenían diferentes ideas a los golpistas de 1936 con Franco a la cabeza. Los crímenes llevados a cabo, en este caso por Guardia Civil, Falange, con presencia de sacerdotes, constituyen crímenes contra la humanidad, imprescriptibles, inamnistiables e inindultables.


Documentos originales: La vara de la libertad, Isabel Goig SolerLos 10 de barcones y la vara de la libertadTercera Información


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