RAMÓN ACÍN AQUILUÉ, artista libertario de vanguardia, su mujer y él fueron asesinados por criminales franquistas en Agosto de 1936

RAMÓN ACÍN AQUILUÉ word pressPintor, dibujante, escultor, humorista gráfico, periodista, anarcosindicalista, pacifista, defensor de los derechos de los animales, vegetariano, amigo de García Lorca y Gómez de la Serna, renovador pedagógico a la estela de Ferrer i Guàrdia y Célestin Freinet… esto y mucho más era Ramón Acín Aquilué, un hombre libre de insobornable coherencia que apenas podía concebir la maldad.

Ramón nació en 1888 en Huesca. En 1913 fundó en Barcelona el semanario ‘La Ira. Órgano de expresión del asco y de la cólera del pueblo’. Al 2º número el gobernador civil clausuró la revista y metió a Acín en el calabozo. Al salir Ramón Acín fue creando y exponiendo su obra, obtuvo plaza de profesor de dibujo en las Escuelas Normales de Maestros y Maestras de Huesca. Acín compaginó la docencia con la actividad sindical en CNT y estuvo muy vinculado con la Institución Libre de Enseñanza. Abrió una academia de dibujo en su domicilio y aplicó los principios de dos de sus grandes referentes: Francesc Ferrer i Guàrdia y el francés Célestin Freinet. En 1923 se casó con Conchita Monrás Casas, su ‘gitanilla’, con la que tendrá dos hijas, Katia y Sol.

No duró mucho la felicidad en casa del sindicalista: Ramón fue encarcelado por la dictadura de Primo de Rivera por escribir un artículo en defensa del libertario bohemio y caricaturista Juan Bautista Acher ‘Shum’, condenado a muerte. En 1930, Acín organizó la huelga que acompañó a la fracasada sublevación republicana de Jaca, y tuvo que exiliarse en París. Volvió proclamada la II República, fueron años frenéticos para Acín, acumulando encargos, creaciones, organización de actos, intervenciones políticas y diversos encarcelamientos. Financió ‘Tierra sin pan’ a Luis Buñuel, un duro documental sobre Las Hurdes.

Tras el golpe de Estado de 1936, los anarquistas de Huesca pidieron armas para defenderse, peo el gobernador civil las negó. Acín, fiel a sus convicciones pacifistas y a un humanismo que aún le hacía confiar en la bondad de la gente a la que conoce y saluda cada día, no las quería en sus manos. Cuando los fascistas tomaron la ciudad, es al primero al que fueron a buscar. El 6 de agosto una patrulla irrumpió en su casa y al no encontrale golpearon a su mujer. Ramón Acín salió rápidamente de su escondite para defender a Conchita y fue apresado. Esa misma noche fue fusilado junto a 120 personas más en el cementerio de Huesca. El 23 de agosto fusilaron a Conchita Monrás junto a 138 personas más.

Sano como el cierzo de Aragón, animoso y afectivo como pocos; como pocos digno y ferviente sin manotadas fue Acín. Era un valor aragonés no cuadriculado en el regionalismo ni en ningún “ismo” exclusivista. Supo mirar cara a cara a la vida. Heroicamente supo también mirar cara a cara a la muerte. Así era Acín. Su memoria no queda ingrata para nadie. Tuvieron que matarlo gentes de presa, miserables hienas de manotada impune en el minuto del sacrificio. Y se atrevieron a matar también a su compañera. Concha, tan abnegada, tan madre de dos capullos que nacieron y vivieron la niñez junto a sus padres como junto a dos camaradas de confianza y de bondad sin límites.


Documentos originales: Toni Alvaro, Fundación Ramón y Katia AcínLos de Abajo a la Izquierda, Revista de Libros, Centro de estudios libertarios de Aragón Ramón Acín 


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